Cómo evitar el efecto acordeón en la carretera

Los vehículos pesados pueden causar efecto acordeón

Si el otro día capreolus nos explicaba cómo comportarnos en una retención, hoy vamos a abordar algo mucho más específico que, sin embargo, está en la raíz de muchas retenciones. Vamos a hablar de cómo evitar el efecto acordeón, que es el que se produce cuando un vehículo aminora de pronto su velocidad repercutiendo en la velocidad de los vehículos que le siguen.

De hecho, sobre cómo se produce un atasco ya hemos hablado en varias ocasiones. Sin embargo, hasta ahora no hemos tocado a fondo qué puede hacer cualquier conductor para evitar que ese atasco… espontáneo se produzca en la carretera.

Pero como sé que a todos nos gustan las explicaciones del tipo:

a) exposición del problema,
b) identificación de los factores,
c) medidas preventivas,

vamos a empezar por ver, una vez más, cómo se genera el efecto acordeón, y lo hacemos con la ayuda de una simulación más realista que aquel efecto acordeón en una pista circular que conocemos todos. Se trata de una simulación hecha sobre una situación de lo más cotidiana:

Aquí el efecto acordeón comienza con un cambio de carril protagonizado por el conductor de un vehículo más lento que el flujo de vehículos, pero las causas del efecto acordeón pueden ser diversas: la existencia de un peaje, el efecto mirón, una incorporación a destiempo, un cambio de carril mal realizado, un frenazo ante un radar… Sea como fuere, la reacción tardía del conductor lleva a la reacción exagerada sobre los mandos (al frenazo, vaya), lo que precipita el efecto acordeón.

Además, el efecto acordeón plantea un problema de base, y es que habitualmente el conductor no dispone de demasiados elementos que le permitan analizar que más adelante se está gestando un efecto acordeón. Simplemente se lo encuentra de golpe y tiene que frenar precipitadamente porque si no se come al coche de delante. Y mientras se asusta y reacciona con un frenazo, está contribuyendo al efecto acordeón para que otro usuario, detrás de él, se asuste y frene, etcétera.

Precisamente por todo esto, para evitar el efecto acordeón hay que observar una serie de precauciones genéricas… aunque no vislumbremos ninguna retención a simple vista.

Horizonte

Y de la vista tenemos que hablar en primer lugar. La atención que dispensemos a los otros vehículos resulta fundamental para evitar el efecto acordeón. Si conducimos pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y observando la situación a la mayor distancia posible, reaccionaremos con mayor antelación a las posibles alteraciones que podrían llevarnos al efecto acordeón.

Otro puntal básico para lograr esa antelación y para la fluidez del tráfico es la distancia de seguridad que debemos dejar con el resto de los vehículos. Si mantenemos una distancia suficiente para aminorar la velocidad sin frenazos estaremos evitando el efecto acordeón. Ahora bien, esa distancia debemos medirla de forma inteligente y, sobre todo, pensando en la integración con el resto de los vehículos.

Ejemplifiquemos. Por mucho que mi coche tenga frenos de avión y yo sepa exprimirlos al máximo, si espero hasta el último segundo para frenar salvajemente estaré motivando decenas de frenazos detrás de mi vehículo, con lo que el efecto acordeón estará servido. Lo que no quiera para mí, no lo quiera para los demás, ¿verdad? Por el contrario, si aspiro a mantener en carretera una distancia tal que me permita restar velocidad empleando sólo la retención del motor… necesitaré en todo momento tener una pista de aeropuerto para mí solo. Una vez más, en el equilibrio está la virtud.

Luz de freno

Otro punto que debemos tener en cuenta es cómo se percibe desde fuera de nuestro vehículo lo que hacemos nosotros como conductores. Si vamos dándole toques al pedal del freno a cada momento, continuamente estamos dando voces de alarma a los conductores que nos siguen y que se van pegando sustos cuando ven brillar nuestras rojas luces de frenado.

Por otra parte, si a lo lejos divisamos un problema y decidimos dejar el acelerador para ir perdiendo velocidad suavemente, no está de más que avisemos al resto de los conductores, precisamente, con algún que otro toque de freno que les envíe el mensaje de alerta. Así podrán ir adaptando su velocidad sin brusquedades. ¿Es contradictorio? No: es adaptación a las circunstancias.

En el terreno de la siempre necesaria empatía, también es útil recordar que existen los vehículos lentos y voluminosos. Si está en nuestro ánimo adelantarlos, lo más aconsejable es estudiar la maniobra con antelación para que todo transcurra con plenas garantías de seguridad y fluidez. Y si no vamos a adelantar, vale la pena recordar que mantener una distancia de seguridad adecuada nos dará visibilidad y no nos hará llegar más tarde a nuestro punto de destino.

Finalmente, la homogeneidad de la velocidad es otra clave para evitar el efecto acordeón. Como es obvio, si vamos acelerando y desacelerando de forma continuada, nosotros mismos propiciamos el efecto acordeón. Pero hay más: la disparidad de velocidades es un factor que propicia el efecto acordeón, de manera que si la velocidad de todos los vehículos que comparten la vía es homogénea, aumenta la fluidez de la circulación o, al menos, no se ve reducida por los cambios de ritmo.

Tal y como se aprecia en esta segunda simulación, estableciendo un límite de velocidad de compromiso entre las posibilidades técnicas de los diferentes vehículos, se tiende a la velocidad homogénea, y eso redunda en un menor efecto acordeón cuando surge una de las causas, como es el cambio de carril que habíamos visto en el primer vídeo con resultados muy distintos.

Este es uno de los razonamientos que dan pie a la reducción de los límites de velocidad en vías muy saturadas de circulación, en la misma medida que todas estas recomendaciones están en la base de los límites de velocidad variables. Se trata de correr menos para circular con mayor fluidez, y no es una paradoja. Si todos fuéramos capaces de tener presentes recomendaciones como estas, quizá nos ahorraríamos más de una retención de esas que salen de la nada en mitad de la carretera.

Foto | Rene Schwietzke, Aparna E., Vagabond Shutterbug
Vídeo | PTV Vision (1, 2)
En Circula Seguro | Pre-Drive C2X, automatismos contra el efecto acordeón

  • http://openid.blogs.es/godzy49 godzy49

    Una solución a esto son las autopiasatas con paneles de velocidad variable. Cuando no bajaron el limite a 110 kph se comento que en Holanda lo habían subido a 130kph, pero alli tienen las autovías llenas de paneles que limitan la velocidad segun los atascos, de este modo pueden disolver los atascos como el que hecha Fairy…

    • Josep Camós

      Es que todo esto es la base de la velocidad variable, precisamente. :-)

  • http://openid.blogs.es/godzy49 godzy49

    Por cierto curiosa la foto con un Prius I, enseñasela a Javier, ¿o te la ha pasado él?

    • Josep Camós

      No, la busqué un poco, como tantas otras. :-)

  • joaquinperez

    Tal como esta esta sociedad, casi estás pidiendo un imposible, que no se produzca el efecto acordeón.
    Valorando los puntos que has expuesto Josep, no tendríamos ningún efecto similar, pero es que la gente no cumple unas normas mínimas de seguridad vial.
    Para empezar, hablabas de la visión, ¿cuanto hay que observar? ¿que hay que observar? realmente deberíamos observar una distancia en todo momento que nos pudiera permitir no sorprendernos ante ninguna situación sorpresa, hablamos de observar más o menos donde estaremos dentro de unos 20 segundos, que quiere decir eso, que en una vía en la que circuláramos a 80 km/h, deberíamos observar a una distancia de unos 440 m, a 100 km/h unos 560 m y a 120 km/h unos 670 m.
    ¿Y que observamos?, todo, y no quiero decir que con ello debamos mirar lo que ocurre en el coche de al lado, que ese es un factor distractor, todo lo que sucede alrededor de nuestro vehículo. Tendemos a pensar que solo con mirar hacia delante está todo resuelto, ¿y los lados?, ¿y hacia atrás?
    también, los retrovisores son un elemento fundamental a la hora de observar la circulación hada atrás, y con un leve movimiento de la cabeza podremos evitar esos ángulos muertos que tanto daño hacen a la hora de tener los accidentes, debemos recordar que no existen ángulos muertos si se sabe que y hacia donde mirar.

    Otro punto importante, es la velocidad como muy bien has comentado, recordando que circulando a una velocidad normal, y observando lo suficiente nos bastaría para evitar ese efecto, pero no así si circulamos de manera agresiva, con acelerones y frenadas exageradas, que lo único que conseguiremos es provocar que el que nos sigue cometa esos fallos que estamos intentando evitar.

    Espero que con artículos como este, la gente se conciencie más de la forma correcta de circular.

  • busgosu

    El otro día estaba intentando adoctrinar aleccionar a un amigo que tiene el pie derecho un poco “pesado” sobre que en vías muy saturadas reducir la velocidad permite aumentar la capacidad de la vía, ¡y no había forma de convencerle!

    La pregunta que me asalta es: ¡¿por qué no se enseña esto en las autoescuelas?!

    Excelente artículo, por cierto!

    • Josep Camós

      Hombre, yo lo explico muy por encima cuando hablo de los límites de velocidad y de la velocidad variable, tan de moda por mi tierra, pero desde luego todo esto no está en el Temario. Si acaso, se aborda un poco el tema de la observación al hablar de la conducción preventiva, pero de forma muy genérica.

      Interesan más cuestiones como que a una batería con mantenimiento hay que echarle agua destilada o que en una vía de doble sentido y tres carriles delimitados por marcas longitudinales discontinuas el carril central es para adelantar y para girar hacia la izquierda.

      En fin…

      • busgosu

        Es que tiene narices la cosa… en lugar de incluir en el temario conceptos sencillos bastante importantes para la circulación y la seguridad vial, siguen con cosas de hace 20 años… ¿quién tiene hoy día un coche con batería sin mantenimiento?

  • aserranoo

    Pues me parece un excelente artículo, por el análisis y la descripción que haces de esa situación. No sé tocar el acordeón, pero sí lo he experimentado mucho en carretera (carreteras de salida en Semana Santa), y a menudo en autovía (Madrid, M-30). Las claves que aplico para evitarlo por mi seguridad y por las de otros son dos muy sencillas: conducción preventiva y conducción económica.
    – La primera para realizar una observación adecuada y una toma de decisiones segura, que me permita mantener un colchón de seguridad alrededor del vehículo y contar siempre con escapatorias.
    – La segunda para permitirme hacer lo primero minimizando el uso del freno de servicio y reduciendo el consumo. Me permite mantener una velocidad constante, aumentar la suavidad de la conducción, conservar mejor mi vehículo y garantizar mi seguridad y la de los demás.

    Recuerdo que los compañeros del centro de pantallas de la DGT me dijeron en una formación de conducción económica que ellos observaban a menudo el fenómeno que tú has mostrado en los vídeos. Me gusta pensar que tiene que ver con el conocido “efecto mariposa”, para sentir que nuestros actos tienen una gran repercusión, tanto si son seguros como si no.