Hidrógeno, ¿el combustible del futuro?

Redacción Circula Seguro

17 de enero de 2022

La nueva generación de coches eléctricos ya está aquí y utiliza el hidrógeno como fuente de combustible. El hidrógeno ya fue utilizado hace años para propulsar naves espaciales, no obstante, en la actualidad este componente se utiliza en forma de pilas de combustible que cuentan con un potencial de aplicación mucho más amplio.

Pero ¿qué es exactamente el hidrógeno? Seguramente te sorprenderá saber que este elemento supone el 70% de la materia del universo, por lo que es prácticamente inagotable. En su forma pura, se trata de un gas invisible, inodoro e inocuo, más ligero que el aire. Como fuente de combustible, el hidrógeno es entre dos y tres veces más eficiente que los combustibles tradicionales, esto quiere decir que con menos cantidad en el depósito permite llegar más lejos.

Limpio y seguro

Si a estas características les sumamos que el hidrógeno es limpio y seguro y que el único subproducto que emite es agua limpia, las posibilidades para que su uso contribuya a una movilidad sana y sostenible son más que interesantes: esta tecnología de vanguardia se basa en una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno en el interior de las pilas de combustible, en lugar de en la combustión de combustibles fósiles. El hidrógeno producido mediante energías renovables (como parques eólicos) no genera ningún tipo de emisiones de carbono, por lo que su huella medioambiental es prácticamente nula. Y, al convertirlo en electricidad, la única emisión es agua. También es fácil de almacenar y transportar, lo que nos permite aprovechar al máximo el potencial de las fuentes de energía renovables.

Poco a poco

En la actualidad existen aún pocos vehículos de este tipo en el mercado: la tecnología del hidrógeno evoluciona, pero lo hace poco a poco y es muy cara, por lo que adquirir uno de los pocos vehículos disponibles propulsados con hidrógeno puede suponer hoy en día más de 50.000 euros. Por otra parte, el kilo de hidrógeno tampoco es barato y ronda los 10€/kg, siendo el consumo medio de unos 0,9 kg/100 km.

Simplificar trámites

Impulsar al sector de la automoción para que se vuelque en el diseño y fabricación de estos coches pasa por simplificar los trámites y por desarrollar una legislación específica para hidrolineras -estaciones para repostar hidrógeno-, que establezca los requisitos administrativos y los permisos necesarios para su construcción. Europa tenía 200 estaciones de hidrógeno a finales de 2020, 100 de las cuales se encuentran en Alemania. Francia es el segundo en Europa con 34 estaciones operativas, y con 38 estaciones de hidrógeno planificadas actualmente muestra el mayor crecimiento de nuestro continente, si bien la mayoría de las estaciones francesas tienen como objetivo el reabastecimiento de combustible de autobuses y flotas de vehículos de reparto.

Por su parte, los fabricantes apuestan por una adaptación normativa que certifique el uso de energías renovables en la producción del hidrógeno. Asimismo, también llaman la atención para actuar en la base de la cadena de valor a través del fomento de la formación específica, tanto en la universidad como en los grados medios, que atraiga talento cualificado y con un grado elevado de conocimiento tecnológico. Y, por supuesto, insisten en la necesidad de integrar la cadena de valor del gas y el hidrógeno, y crear una red mínima de 150 hidrolineras en España (con una distancia máxima entre hidrolineras de 250 kilómetros).

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