¿Eres consciente del riesgo de automedicarse y ponerse al volante?

Carlos R Vidondo

30 enero, 2020

Como ya hemos tratado en numerosas ocasiones, los fármacos en la conducción no sólo producen somnolencia. Algunos preparados farmacéuticos alteran en mayor o menor grado a las capacidades y habilidades necesarias para sentarse al volante con total seguridad. Los reflejos lentos, la inestabilidad, el mareo o la visión borrosa son algunos de los síntomas que pueden aparecer y por eso siempre resulta imprescindible consultar al médico o farmacéutico sobre las advertencias de conducción.

El problema de mayor calado viene cuando se hace un uso irresponsable de los medicamentos de libre dispensación sin ningún tipo de control y bajo la falsa premisa de que sus síntomas son más suaves. Aunque no necesiten receta dado que tratan una patología menor, no están exentos de efectos secundarios que pueden suponer un verdadero riesgo en el coche, más si se mezclan con otros medicamentos o con alcohol.

Por qué la automedicación se ha convertido en un hábito de riesgo

Definimos la automedicación como la ingesta de medicamentos por iniciativa propia y sin ninguna intervención por parte del médico, es decir, sin que haya de por medio un diagnóstico, prescripción y, fundamentalmente, sin supervisión del tratamiento. Precisamente por esto último, automedicarse conlleva riesgos, más aún cuando parece que se ha convertido en un hábito social al que se acude de forma frecuente cuando nos duele la cabeza, nos molesta el estómago, tenemos tos, síntomas de alergia o simplemente para bajar la tensión y el estrés.

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Desde luego que la automedicación responsable es necesaria para evitar molestias menores y poder continuar con nuestro día a día, por ejemplo, en casos de fiebre alta, acidez de estómago o los molestos síntomas del resfriado tan comunes en esta época del año. Pero resulta importante recalcar que debe de hacerse durante un tiempo limitado. Estos medicamentos sin receta médica son denominados especialidades farmacéuticas publicitarias o EFP y son los más corrientes: ibuprofeno, paracetamol, analgésicos, antipiréticos, descongestivos, algunos antihistamínicos, antiácidos.

En el caso de hablar de medicamentos que no entran dentro de los EFP, es necesaria la prescripción de un médico. En caso de no disponer de ella su ingesta está absolutamente desaconsejada a pesar de que se hace más comunmente de lo que parece. Un ejemplo claro de ello es la toma de antibióticos cuando existe sospecha de infección pero sin haber acudido a la consulta.

Los efectos adversos de algunos de estos fármacos son muy peligrosos y además, el 80% de sus consumidores diarios, desconoce cuál es su compatibilidad para la conducción. En opinión de los expertos, la relación entre los medicamentos y los accidentes de tráfico se está intensificando de forma drástica y según la Fundación CNAE, si ningún conductor se drogara, el cómputo total de víctimas en accidentes de tráfico en España se reduciría en 400 muertes al año..

¿Qué fármacos son los más demandados y cómo afectan a la conducción?

La depresión y la ansiedad, así como las alergias y enfermedades cardiovasculares se han convertido en una epidemia que se expande por la sociedad debido a nuestro estilo de vida. Los tratamientos farmacológicos que tratan estas enfermedades en muchos casos son complejos e impiden la conducción de vehículos. Analgésicos, antidepresivos, antihistamínicos, antitusivos, cardiotónicos, relajantes musculares son algunos de los que es posible adquirir sin receta pero que tienen una influencia directa en las capacidades para la conducción. Conocer sus efectos adversos, es el primer paso.

  • Analgésicos: se ha producido una exposición masiva de las personas de todos los grupos de edad a este tipo de fármacos y, si se abusa o se toma de forma indiscriminada sin control profesional produce alteraciones graves del aparato digestivo y del riñón que puede provocar náuseas y diarrea durante la conducción.
  • Antibióticos: aunque hoy en día necesitan de receta, son los más solicitados en consulta por los pacientes incluso cuando no hay un diagnóstico de infección que precise de su uso. La peor parte se produce cuando además se automedica con envases guardados con anterioridad sin observar su fecha de caducidad.  Además de provocar resistencias, la fiebre puede no reducirse y los síntomas incrementarse al volante.
  • Antihistamínicos: normalmente se aplican para calmar los síntomas de la alergia y los catarros como la mucosidad abundante, el picor, la visión borrosa, los estornudos y la hinchazón. Su uso indiscriminado es perjudicial, más si el usuario se encuentra en una situación de riesgo en carretera, dado que se experimenta sueño, falta de coordinación de movimientos y sedación.
  • Antihipertensivos y vasodilatadores: necesarios para la circulación y para regular y reducir la tensión arterial en aquellos pacientes con hipertensión. Si se realizan tomas a deshora o irregulares pueden notarse síntomas como mareo o tensión baja que provoca lentitud de movimientos y una disminución de los reflejos en el coche.

Otros medicamentos también utilizados como automedicación son: Antisépticos tópicos, suplementos vitamínicos y minerales, antigripales y antitusígenos, digestivos, laxantes, antiácidos y antiflatulentos.

Si tomas un medicamento y tienes que conducir…

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Tengamos en cuenta que no todas las personas reacción de igual manera a la ingesta de medicamentos, existen muchos factores como la edad, el peso, los hábitos de consumo y el físico que pueden modificar los síntomas de uno a otro paciente. Pero siempre conviene tomar ciertas precauciones si has de automedicarte y conducir:

  • Consultar siempre al médico o farmacéutico sobre los posibles efectos en la conducción.
  • No tomar alcohol o drogas.
  • Seguir de forma estricta las indicaciones sobre dosis y horarios.
  • Leer detenidamente el prospecto para comprobar las incompatibilidades.
  • Evitar conducir en los primeros días de una nueva medicación o después de un cambio de dosis.
  • Seguir las recomendaciones en caso de tener que ingerir otros fármacos.
  • Algunos medicamentos sin receta y medicinas naturales también pueden afectar negativamente.

Si tienes que conducir bajo toda circunstancia debes prestar atención a cuándo se inicia el tratamiento o se modifica la dosis, además, puedes preguntar al especialista por otras alternativas con fármacos más compatibles. Al volante procura mantener una mayor distancia de seguridad y reducir la velocidad para disponer de más tiempo de reacción ante imprevistos.

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