Pedaleando con cabeza: cascos inteligentes

Redacción Circula Seguro

6 octubre, 2021

El número de usuarios de bicicletas no deja de incrementarse en las carreteras y calles de nuestras ciudades. Su convivencia con otros modos de transporte no siempre es fácil y, en este sentido, junto a los peatones, los ciclistas son uno de los colectivos más vulnerables de la conducción. Por ello, es lógico que la innovación y el desarrollo de nuevos productos especialmente orientados a proteger su integridad, haya experimentado un espectacular avance en los últimos años.

Muchos de estos productos beben de tecnologías que primero se incorporaron a los automóviles, después a las motos y finalmente al ámbito ciclista. La llegada de los cascos inteligentes es un buen ejemplo de ello. En poco tiempo se han convertido en un complemento prácticamente imprescindible, tanto para bicis como para usuarios de patinetes eléctricos.

Mayor visibilidad

Una de las principales funcionalidades del casco inteligente para bicis es la de hacer más visibles a los ciclistas, una de las principales reglas de oro para asegurar su integridad tanto en calles como en carretera. Las luces LED de estos cascos se activan automáticamente y además, se regulan solas en función de las condiciones de luz ambiental. Asímismo, están conectadas de manera que, cuando el ciclista acciona el freno, unas luces de freno también se iluminarán en el casco. También se pueden activar luces de emergencia, así como señalizar los giros a modo de intermitentes.

Conducción ósea

Otro gran avance en algunos de estos cascos es la incorporación de sistemas de audio de conducción ósea. Esta tecnología decodifica las ondas sonoras y las convierte en vibraciones que pueden ser recibidas directamente por la cóclea, por lo cual el tímpano no interviene. El sonido llega a los oídos como vibraciones a través de los huesos (o cráneo) y de la piel. ¿Para qué se utiliza en este tipo de cascos? Para que puedas escuchar música sin cables ni auriculares y sin dejar de percibir el ruido ambiente, factor que, evidentemente, aumenta la seguridad de los ciclistas.

Conectividad

Estos cascos también cuentan con una aplicación de teléfono inteligente, especialmente útil para los ciclistas que viajan solos. Esta aplicación también cuenta con GPS y aporta la función SOS. De esta manera, y gracias a unos sensores que perciben si el casco ha recibido un fuerte impacto contra una superficie sólida, es capaz de emitir una señal de socorro a los contactos de emergencia que el ciclista habrá predeterminado. En esta señal, también aparecerá la ubicación del ciclista.

Hay otro tipo de cascos pensados para ciclistas que practican deporte en grupo y cuyo sistema de conectividad funciona a modo de walkies-talkies, con una tecnología que, por supuesto, permite su uso sin usar las manos, y que también resulta especialmente interesante para mantener al grupo conectado. Muchas de estas funciones se controlan desde el propio manillar de la bicicleta.

Por último, pero no menos importante, es lo que se refiere a los materiales utilizados para la función originaria del casco: la protección de la cabeza. Los cascos son cada vez más ligeros, tienen en cuenta el confort del usuario e incrementan el abrigo o la ventilación del ciclista, según la época del año. El policarbonato es uno de los materiales más utilizados para la carcasa y para el interior suele utilizarse espuma interior de impacto EPS para proporcionar protección contra impactos y choques superiores.

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