Calima; ¿cómo limpio mi coche?

Redacción Circula Seguro

8 de abril de 2022

Durante el mes de marzo la calima se ha hecho notar especialmente en aceras, terrazas y coches. Muchas ciudades amanecieron con un aspecto anaranjado nada habitual, a consecuencia del polvo en suspensión procedente del continente africano. Pero más allá de la estampa, conviene tener mucho cuidado a la hora de retirar el polvo y el barro acumulados sobre las carrocerías de nuestros coches, no importa si es como consecuencia de la calima, si has atravesado algún barrizal o si trabajas en el campo y no tienes más remedio que transitar por carreteras embarradas.

Cuanto antes, mejor

Sea cual sea el caso, la primera recomendación es dejar a un lado la pereza y limpiar el coche cuanto antes, ya que dejar la suciedad acumulándose no solo supone un riesgo para nuestra seguridad, sino que además puede dañar tanto los componentes externos como internos del vehículo. Ahora bien, esta limpieza no puede hacerse de cualquier manera: es importante no frotar, ya que, si dejamos que se seque, el proceso será más difícil y podría dañar la pintura de nuestro vehículo. Por ello, te recomendamos que evites acudir a un túnel de lavado y, si no tuvieras más remedio que utilizar esta fórmula, uses en primer lugar una pistola de agua para quitar la primera capa de barro. Es una precaución que debes tomar para evitar que la arena frotada por los rodillos del servicio de autolavado cause rayaduras en la carrocería del coche.

Cuidado con los cristales

Respecto a los cristales, antes de arrancar el coche y de accionar los limpiaparabrisas, conviene verter abundante agua sobre la luna delantera y la luna trasera del vehículo. Así conseguirás despejarlas de barro y evitar que, al ponerse en marcha, los limpiaparabrisas rayen los cristales.

Si vas a limpiar el vehículo por tu cuenta, lo primero que debes hacer es humedecer toda la superficie, preferiblemente con agua tibia para que el barro se ablande. Con ello conseguirás quitar la mayor parte de la suciedad sin complicaciones. Lava el coche por partes, siguiendo un orden: ruedas, pintura, interior del coche y cristales. De este modo no arrastrarás suciedad de una zona a otra, evitando tener que repasar las partes ya limpiadas previamente. No olvides tampoco las partes bajas del vehículo y el tubo de escape, ya que con la suciedad podrían oxidarse.