Asfalto fotocatalítico: carreteras oxigenadas

Redacción Circula Seguro

18 de agosto de 2022

Uno de los principales retos medioambientales hacia los que camina Europa es el de la reducción en un 55% de los gases de efecto invernadero en 2030, respecto a las cifras de 1990. En esta reducción, por supuesto, tienen mucho peso las emisiones de los vehículos, por lo que la electrificación del parque automovilístico es una prioridad para la mayoría de los gobiernos de la UE.

Soluciones alternativas

No obstante, el proceso es lento. Aunque la adquisición de los vehículos eléctricos está siendo subvencionada por muchas administraciones, los precios son aún elevados. Por ello, es importante innovar para encontrar soluciones de forma paralela que contribuyan a reducir la contaminación. Entre ellas, una de las más sorprendentes, es el uso de materiales fotocatalíticos, tanto en la pintura de las carreteras como en el asfalto, para eliminar el dióxido de carbono.

¿Qué es la fotocatálisis?

La fotocatálisis es una reacción fotoquímica que convierte la energía solar en energía química en presencia de un catalizador. El fotocatalizador más común es el dióxido de titanio (TiO2), que se encuentra presente en cremas solares, en el ácido acetilsalicílico (aspirina), dentífricos, etc. Una buena manera de entender cómo funciona la fotocatálisis es pensar en la fotosíntesis. Si en este proceso las plantas con capaces de   hacer la conversión de materia inorgánica en materia orgánica, gracias a la energía que aporta la luz (energía lumínica)., la fotocatálisis es un principio natural de descontaminación que utiliza la propia naturaleza para eliminar contaminantes habituales en la atmósfera, tales como los NOx (óxidos de nitrógeno), SOx (óxidos de azufre), COVs (compuestos orgánicos volátiles), virus y bacterias, gracias a un proceso de oxidación que se activa por la energía solar.

Técnicas de aplicación

Aplicada al ámbito de los pavimentos, la fotocatálisis afecta a los NOx, SOx y COVs, ayudando así a mejorar la calidad del aire. La técnica más habitual empleada para la colocación de este tipo de pavimentos consiste en aplicar una lechada descontaminante especial sobre el asfalto, aunque en la actualidad se están desarrollando otras tecnologías aplicables sobre cualquier soporte o capa de rodadura, como pueden ser los sprays o los “slurries”.

De esta manera, y gracias a la radiación solar, los pavimentos que han sido tratados con dióxido de titanio activan ese catalizador en presencia del oxígeno. Gracias a esta reacción, ayudan a desactivar los óxidos de nitrógeno que emiten los vehículos cuando queman combustible, tanto diésel como gasolina, transformándolos en residuos sólidos inocuos y evacuables mediante el agua de lluvia o de las operaciones habituales de baldeo de las calles.

Japón, país pionero

Muchos países utilizan la fotocatálisis para reducir la contaminación atmosférica. En Japón, por ejemplo, donde se descubrió este proceso en los años cincuenta, existen multitud de edificios y carreteras en las que ya se ha experimentado con este sistema anticontaminación.

Debido a su alto número de horas naturales de radiación solar, España y Portugal son dos de los países del mundo en los que la tecnología fotocatalítica podría desplegar mayor potencial y beneficios. En España se utiliza en Madrid y Barcelona. Varias zonas han sido tratadas con pintura fotocatalítica. Destacan una quincena de calles en el centro y, sobre todo, en la plaza Elíptica, unos de los puntos donde se registra más contaminación de toda la ciudad. Según los especialistas, un litro de esta pintura especial sirve para eliminar la contaminación producida por dos vehículos al año.

Beneficios

Los beneficios de los pavimentos fotocatalíticos son:

  • Al reducir la contaminación del aire en las ciudades, ayudan a disminuir el efecto de alergias, enfermedades respiratorias y oculares.
  • El efecto de la acumulación de calor en zonas más pobladas de las ciudades es más moderado.
  • Son altamente resistentes a la lluvia y mantienen la superficie limpia cuando llueve.
  • Tienen una alta durabilidad, puesto que, al entrar en contacto con el agua, su efecto descontaminante vuelve a su estado inicial.
  • Resisten a las altas temperaturas y la exposición a los rayos del sol, así como a las bajas temperaturas y las heladas.
  • Su uso no genera polvo que pueda perjudicar la salud de las personas, puesto que sus partículas nanométricas están fuertemente adheridas.

Para más información, la Asociación Ibérica de Fotocatálisis (AIF) es una Asociación sin ánimo de lucro y de ámbito ibérico, que incluye los Estados de España y Portugal, y que tiene como vocación avanzar y divulgar los aspectos científicos e industriales de la fotocatálisis y sus aplicaciones constructivas en infraestructuras, fundamentalmente urbanas.