Y en nuestro lugar de vacaciones…

Vacaciones

Por fin hemos llegado a nuestro lugar de veraneo. Atrás quedan kilómetros y kilómetros de autopistas y carreteras. Hemos ido parando cada dos horas, cada doscientos kilómetros o en cuanto el cuerpo nos ha dado la menor señal de cansancio. Hemos ido bebiendo agua, zumos, algún que otro café y algún que otro refresco. Nos lo hemos tomado con calma, sabedores de que no por mucho madrugar amanece más temprano y conscientes de que más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.

Al final, tantas campañas de concienciación, tantos consejos leídos y escuchados aquí y allá nos han servido para llegar indemnes a nuestro destino. Ahora viene lo mejor: disfrutar de las vacaciones… sin problemas en la carretera.

¿Cómo conseguirlo?

Precisamente es en los trayectos cortos que realizamos cuando ya estamos en nuestros lugares de vacaciones donde se concentra buena parte de la siniestralidad veraniega. El cansancio acumulado a lo largo del viaje puede durarnos más de una jornada, las carreteras por las que nos movemos no son las que más frecuentamos y el calor y el sol se presentan en verano como unos malos compañeros de viaje.

No es cuestión de perder la cabeza. Si estamos cansados, resulta absurdo lanzarnos por unas carreteras desconocidas bajo un sol de injusticia sólo porque “hay que aprovechar” para visitar tal o cual lugar. Debemos tener en cuenta que en verano solemos alterar nuestros horarios y nuestra dieta, lo que facilita que nuestro cuerpo se resienta con mayor facilidad. Por otra parte, el calor va a favorecer que aumente nuestra fatiga. Si a eso añadimos que en más de una ocasión vamos a celebrar la alegría de vivir con unas cañas o una sangría bien fresquita, tenemos el cóctel perfecto para acabar mal el día.

En verano se hace más necesario que nunca estar alerta cuando nos encontramos al volante. Prestar mucha atención a la carretera, parar frecuentemente para beber agua y evitar las horas centrales del día deberían ser pautas irrenunciables a la hora de cubrir pequeños trayectos. El descanso debe formar parte de nuestra agenda. Y en cuanto al sol y al calor, es preferible aparcar el coche a la sombra. Luego, cuando lo pongamos en marcha, es cuestión de abrir las ventanas para que se ventile antes de encender el aire acondicionado. Finalmente, nunca está de más recordar que la mejor tasa de alcohol en sangre, la más controlable, es cero. Al final el sentido común nos dice que si estamos de vacaciones es para descansar, pero no en la cama de un centro hospitalario.