Una línea roja para que no se derrame sangre

Linea roja para evitar atropellos de ciclistas

Una línea roja que les proteja, que indique hasta dónde ha de llevar el conductor su vehículo para adelantarles con seguridad, que advierta a quienes circulan por esa vía que pueden encontrar a ciclistas transitando por ella. Eso es lo que pide un colectivo vizcaíno de ciclistas que se reunió hace unos meses en Erandio, municipio de la margen derecha, para exigir mayores medidas de seguridad por decimo quinto año.

Dicen desde la asociación que pintar una «marra gorri» o lo que es lo mismo, línea roja, que diste del arcén metro y medio sería una buena ayuda para evitar los accidentes que se producen casi a diario y en los que pierden la vida o salen muy mal parados deportistas aficionados. Esta línea marcaría la distancia mínima de seguridad y todo vehículo que quiera adelantar a la bicicleta debería traspasarla e invadir el sentido contrario, pero siempre respetando las normas hasta ahora existentes: que no se puede efectuar el adelantamiento cuando pongamos en peligro a ciclistas que circulen en sentido contrario y tampoco adelantaremos si las circunstancias del tráfico no lo permiten.

En estos dos últimos casos deberemos quedarnos esperando detrás de la bicicleta hasta que podamos realizar el adelantamiento con total seguridad, tanto para nosotros y el ciclista como para el resto de usuarios de la vía. Sin embargo, recalcaba Aitor Arregui, en estos casos o te adelantan con muy poco margen y poniéndote en peligro o se dedican a pitarte hasta que te cansas y les dejas pasar. Y hacía también un símil con los tractores agrícolas: a estos les respetan aunque circulen a 20km/h y a nosotros, decía, nos vuelven locos y nos ponen en peligro.
Conviene recalcar que donde no está permitido adelantar a un tractor agrícola (una línea continua, por ejemplo) sí lo está a un ciclista. ¿Por qué entonces la falta de paciencia de quienes van a bordo de su turismo?

La respuesta a esta pregunta la ofrecieron Eneko Larrea, Jose María Andrés, Luis Javier Andrés, Jon Furundarena y Eduardo Castillo que coincidieron al expresar que mientras sigan haciendo coches con 200cv. de potencia y los conductores no respeten la velocidad máxima los accidentes serán el pan nuestro de cada día, aunque creen que la línea roja ayudaría a evitarlos en gran medida y por otro lado concienciaría a la gente. También hicieron alabanzas a la decisión de modificar el reglamento general de la circulación que les permitió, hace ya un tiempo, circular en grupo parapetándose y haciéndose más visibles. Dicen que desde entonces los coches les respetan más que cuando ruedan en solitario. Por otro lado, algún que otro asistente daba la razón a aquellos conductores que se quejan de la caradura de algunos ciclistas que circulan en paralelo estorbando y evitando que les adelanten con seguridad cuando en esos tramos bien podría hacerse, tan sólo por mala gana de ver como el coche se queda retenido detrás.

En Euskal Herria lleva existiendo muchos años la red de «Bide Gorri» o camino rojo, una senda ciclable apartada del tráfico en la mayoría de sus puntos que discurre por zonas rurales embutidas y rodeadas de naturaleza. Algunos de los tramos más modernos se empiezan a efectuar a pie de carretera y se protegen mediante pivotes de asfalto y plástico, ejerciendo como vías menores para alcanzar el tramo original que discurra por suelo alejado del tránsito de vehículos. Junto con la línea roja sería una solución global a nivel local.

Los mismos organizadores de la prueba pedían que la gente entienda que ellos no son ingenieros de caminos, ni expertos en materia de tráfico ni nada por el estilo. Que sólo plantean una posibilidad que se les ocurrió hace algunos años y que no están seguros de que sea viable, pero que la defienden para lograr que por lo menos se estudie y de ser imposible, empuje a los responsables a buscar otras medidas apropiadas.