¿Un animal en la calzada? Frena sin volantazos

Prueba de choque contra un ciervo

Hace unos meses hablábamos del riesgo que representan las invasiones de animales sueltos en la calzada. En aquel momento apelábamos al sentido común del conductor a fin de lograr la anticipación necesaria para evitar el problema.

Pero como no todo el mundo está en disposición de prever problemas, el RACC acaba de hacer público un estudio sobre unas pruebas de choque en las que se ha recreado el momento en que un vehículo colisiona contra un animal de caza como el ciervo de la imagen. Utilizando un dummy en versión animal, las conclusiones del estudio llaman la atención sobre la respuesta del conductor en este tipo de colisiones.

Antes de continuar, debemos tener presente que, mientras conducimos, se produce continuamente la siguiente secuencia:

topoPercibimos una serie de estímulos, principalmente por medio de la vista.
topoSeleccionamos aquellos estímulos que nos son de utilidad para conducir.
topoContrastamos la información que percibimos con nuestra experiencia.
topoDecidimos cuál es la respuesta más adecuada dada la situación.
topoActuamos en función de la respuesta elegida.
topoEntre que percibimos la información y actuamos, fijamos un tiempo de reacción que debe ser lo suficientemente ágil como para evitar la colisión pero lo suficientemente generoso como para observar, decidir y actuar de forma adecuada.

Obviamente, si rompemos esta secuencia en algún punto acabaremos el día mal. Y si erramos en alguno de los pasos, tenemos todos los números para acabar igual de mal.

Dicho esto, entresaco del informe un párrafo que me ha llamado la atención:

Mientras que la colisión con el animal es más bien inofensiva para los ocupantes del vehículo, el mayor riesgo se genera por la reacción incorrecta del conductor. La reacción tras el susto y la arriesgada maniobra de evasión no sólo ponen en peligro al mismo conductor, sino también a otros usuarios de la carretera que circulan en dirección contraria o vienen por detrás, por lo que este tipo de maniobras se ha de evitar en todo caso. Es mejor no dar un golpe de volante, sino frenar lo más fuerte posible.

Es decir, una mala respuesta del conductor puede dar la razón al refrán que afirma que en ocasiones es peor el remedio que la enfermedad. En un caso así, es posible que la secuencia se interrumpa cuando el conductor no sabe relacionar lo que ve con lo que conoce, de manera que selecciona una respuesta errónea. Y ya hemos dicho que cuando falla un paso de la secuencia tenemos un alto índice de probabilidades de acabar el día mal.

En general, afirma el estudio, sólo existe peligro para los ocupantes del vehículo cuando el animal de caza atropellado es un ejemplar de gran tamaño y por tanto se golpean sólo las patas y cuando el turismo siniestrado tiene un contorno frontal muy inclinado o muy corto, como sucede en el caso de los pequeños utilitarios (como el Smart ForTwo, el Toyota Aygo o también el Citroën C2, por citar los modelos que menciona el informe). En esos casos sí que estaría justificado el volantazo para evitar un choque contra el animal. Recurriendo nuevamente a la secuencia que se repite mientras conducimos, tenemos que si interiorizamos el contenido de este texto, cuando nos hallemos ante un ciervo frenaremos a fondo sin mover el volante, puesto que esa será la mejor opción según nuestra experiencia.

Lógicamente, si disponemos de un control de estabilidad en nuestro vehículo podremos intentar esquivar el golpe siempre que nos cercioremos de que no pondremos en riesgo a ningún otro usuario de la vía. Si no sabemos hacerlo o no estamos seguros de lo que hacemos, es preferible frenar a fondo con absoluta firmeza que exponerse a un error de actuación en nuestra secuencia de la conducción.

Medidas preventivas

Como no podía ser de otra manera, el estudio recuerda algunas medidas preventivas que resultan esenciales para prever este tipo de situaciones:
Señal P-24. Paso de animales en libertad

bolo Estar prevenido al divisar la señal de peligro por el paso de animales en libertad.
boloTener en cuenta que las horas críticas para el paso de animales son el amanecer y el anochecer.
boloRecordar que el paso de animales que viven en libertad se intensifica en primavera y en otoño.
boloTener presente que los animales se mueven más durante las épocas muy secas que mientras llueve.
boloAdaptar la velocidad a las circunstancias cuando existe la más mínima sospecha de la presencia de animales sueltos cerca de la carretera.
boloSi aparece un animal en el borde de la carretera, hay que estar preparados para frenar, sin hacer destellos con las luces, ya que el animal puede sentirse amenazado y reaccionar violentamente. Al revés, si bajamos la iluminación el animal podrá huir.
boloFinalmente, hay que tener presente que muchos animales se mueven en manada, por lo que si un ejemplar cruza, es posible que le sigan otros compañeros de viaje.

Si ponemos en funcionamiento estas medidas preventivas, estaremos seleccionando adecuadamente los estímulos más convenientes para una conducción segura y tranquila, nos encontraremos en situación de contrastar toda la información con nuestra experiencia y sabremos elegir la respuesta adecuada para esa situación. Y además dispondremos de tiempo suficiente como para actuar con comodidad.

¿Qué más se puede pedir?

Vía | RACC

En Circula Seguro | La mejor solución contra el atropello de animales consiste en demostrar lo que nos diferencia de ellos