Un 83% de los jóvenes se posicionan a favor de la tasa cero de alcoholemia para conductores noveles

Dummy bebiendo en un coche

El RACC y la ANFABRA acaban de presentar un estudio según el cual la práctica totalidad de los jóvenes de 18 a 34 años, un 92% de los encuestados, creen que se debería potenciar el consumo de refrescos como alternativa al alcohol cuando hay que conducir. De la misma forma, una amplísima mayoría (83%) está a favor de que a los conductores noveles no se les permita beber ni una gota de alcohol.

Dejando de lado el interés más o menos altruista que pueda tener la ANFABRA en este tipo de contiendas, desde Circula Seguro siempre hemos insistido en que alcohol y conducción son incompatibles, incluso cuando uno tiene la percepción de que no ha bebido tanto y de que, en definitiva, controla la situación. Por este motivo, que sean ahora los jóvenes quienes comienzan a ver en el alcohol un problema cuando se mezcla con el volante no puede pasarnos por alto.

Bebida alcohólica en el coche

Del estudio sorprende alguna que otra aparente contradicción. Por una parte, aparecen los encuestados como unas personas que comprenden el problema vial y el alcohol como detonante de entre un 30% y un 50% de las muertes de la carretera y por eso apoyan el consumo de bebidas no alcohólicas. Sin embargo, el mismo estudio revela que aún existen en la calle esas creencias según las cuales se puede bajar la tasa de alcohol en un control de alcoholemia. De hecho, más de la mitad de los encuestados reconocen que siguen bebiendo igual que hace tres años, aunque un 30% afirma que en el mismo plazo de tiempo han pasado a beber menos.

Parece que nos vamos moviendo algo en la dirección de reducir el consumo de alcohol al volante, aunque muchos conductores siguen creyendo en soluciones milagrosas contra los efectos de la bebida. La medida más popular consiste en dormir la mona dentro del coche. Un 62% de los encuestados se dejarían cortar un brazo antes que comprender que cuando dormimos se ralentizan todos los procesos derivados de la digestión, y por tanto también desciende el ritmo de metabolización del alcohol por el hígado. Otro remedio consiste en dejar de beber una hora antes de coger el coche, como si nuestro organismo funcionase con un cronómetro de precisión atómica y pudiéramos asegurar cuál será el mejor momento para ponerse a conducir tras haber bebido. Y eso, dejando de lado el ligero detalle de que normalmente a la hora de haber bebido es cuando el alcohol campa a sus anchas por nuestro cuerpo.

La tasa cero se percibe como solución al problema para buena parte de los jóvenes mayores de 25 años (87%). No lo ven así, en cambio, los encuestados de 21 a 25 años. De ellos, un 25% se opone a que el alcohol se prohíba de forma total en la conducción. Curiosamente, si hablamos de aplicar la medida a los conductores noveles, los más jóvenes están abrumadoramente de acuerdo con la medida. ¿Será porque perciben el problema como algo propio si van a bordo de un coche conducido por un amigo que acaba de aprobar el examen?

Encuesta del RACC y ANFABRA sobre los jóvenes y el consumo de alcohol en la conducción

A menudo quienes acaban de obtener el permiso de conducir (o quienes están en ello, que de todo hay) preguntan por qué a ellos se les reduce la tasa de alcoholemia permitida para llevar un vehículo, dejándola en sólo 0,15mg de alcohol por litro de aire espirado frente a los 0,25mg que se permite a un conductor con más de dos años de carnet. La respuesta tipo pasa por explicar que un conductor novel, debido a su poca experiencia, no ha automatizado aún los movimientos necesarios para conducir, de manera que los efectos del alcohol le perjudican en mayor medida que a los demás.

Sin embargo, hay una falacia dentro de todo esto. A poco que le damos la vuelta al argumento, resulta que un conductor con más de dos años de experiencia en la circulación está capacitado para conducir con una tasa de alcoholemia de 0,50mg/l, algo que según las tablas causa:

Disminución de los reflejos,
Dificultad para mantener la conducción en línea recta,
Falsa apreciación de las distancias,
Subestimación de la velocidad,
Perturbación de los movimientos,
Euforia,
Disminución de la percepción del riesgo, y
Un incremento notable del tiempo de reacción.

Si esto es compatible con la conducción segura, que venga Dios (o Pere Navarro) y lo vea. La cuestión es simple: hasta que en nuestro país no deje de interesar que la gente consuma alcohol a pesar de que vaya a coger el coche, no se impulsará una tasa cero de alcoholemia. Quienes viven de que esto no suceda tienen motivos sobrados para impedir el cambio. La cuestión es saber si la balanza se decantará algún día hacia el plato de la seguridad vial.

Vía | RACC

Foto | Jason Pratt, Buster McLeod, Jaume

En Circula Seguro | No se puede bajar la tasa en un control de alcoholemia, ¿Por qué alcohol y conducción son incompatibles?

  • Las encuestas no me merecen confianza, llámame anticuada, incrédula o simplemente distinta, cuando he leído el título he pensado así de sopetón: ¿Hicieron la encuesta a chicos que salían de misa de 12, el domingo? El único por ciento que me importa es el de los conductores, noveles o no, que siguen circulando hasta las cejas de alcohol y el problema no es que se maten sino que nos maten, cada uno puede escoger su muerte pero no la mía.

    También me parece curioso que:

    “los jóvenes de 18 a 34 años, un 92% de los encuestados, creen que se debería potenciar el consumo de refrescos como alternativa al alcohol cuando hay que conducir”.

    La opción de beber refrescos la tienen todos los conductores, y a los que la ponemos en práctica no nos han potenciado el consumo de refrescos, simplemente sabemos de los riesgos de conducir con gotas de alcohol en la sangre.

    Los conductores están informados, saben del castigo, las consecuencias y siguen bebiendo, pienso que hasta ahora no se han hecho las cosas lo suficientemente bien, hace falta más mano dura para los infractores y tasa de alcoholemia 0.
    No habrán intereses creados, ¿verdad?

  • ¿Intereses creados? Todos los del mundo, no te quepa duda. Sin embargo, creo en el mimetismo (tanto en su vertiente negativa como en la positiva). De ahí que le dé publicidad a un estudio que, aunque basado en una encuesta (y coincido contigo también en eso), puede ser indicativo de una mínima tendencia hacia el cambio. Pero vamos, que sí: que la base del asunto está en la educación que tenga cada cual sobre los efectos del alcohol en la conducción. Con todo, no creo que la educación y la publicación de encuestas sean conceptos antagónicos, sino complementarios.

    En cuanto al sistema de control y represión… pues, ¿qué quieres que te diga? El papel todo lo aguanta. Se puede escribir que un conductor bebido irá a galeras y que se le despojará de todos sus bienes. Si luego no hay nadie que haga cumplir esa ley, “lo que le podría llegar a pasar” a ese conductor se percibe como un cachondeo nacional. Y eso es lo que pasa aquí, ni más ni menos.

  • permitidme añadir algo mas:
    siempre me ha parecido sospechosamente “curioso” el hecho de que cuando se monta una campaña frente alcohol+conduccion , se restrinja ahi.
    esta creo que es la clave del problema
    la tasa =0 lo veo como una entelequia
    en un pais en el que bueno, quizas la gente se lo piense 2 veces antes de conducir bebido pero luego o antes se pegue un botellon del copon
    No hace falta que os recuerde como medico que el enol esta implicado en los top ten de la accidentalidad laboral, suicidios , homicidios, tr psiquiatricos y muerte /enfermedad en general .
    predicar esto en Iberia, la tierra del viñedo parece una locura
    otra cosa , cuando se lanzan mensajes como el “consumo responsable” o “moderado” no se sabe con quien transmitir bien.
    ¿que es responsable/moderado? para mis pacientes hispanos bien puede ser 4 copas de vino al dia, cantidad exagerada desde el punto de vista sanitario.
    Si hay intereses y muchos!!!

    Y ademas esos mensajes se lanzan de forma taciturna: “como diciendo,huy di lo de responsable…que quede en el aire…alla cada cual…vaya a ser que los de la Federacion de Bebidas espirituosas(muchos)..gran holding se mosqueen si contamos unidades de bebida estandard”
    sirve de poco restringir el uso de enol en carretera cuando mas tarde se claza alguien 5 cubatas aunque vaya de acompañante, la unica diferencia es que por lo menos si el conductor no bebe no afectara a terceros..
    ejemplo: un conductor no bebe antes de coger el vehiculo que lo llevara a su trabajo en un andamio, pero luego apracado éste se ira al Bar y se clazara 2 carajas minimo y se subira a una sexta planta de una edificio o a una grua….moraleja…facil ¿no?

    punto i final

  • La tasa 0.0 para todos los conductores.

  • pues no me parece en absoluto mala idea …a pesar de la dificultad

    Italia?

  • El castigo es para los niños malos. Los niños (y niñas) buenos no necesitan castigos.

    Hay muchos jóvenes que, cuando salen, el que conduce no bebe.

    Si esa postura se generalizase, habrían muchos menos conductores con alcohol en sangre.

    Otro problema es la edad. Cuanto más grande, más tozudo. Estoy pensando en un señor de 40-60 años, que bebe en la comida, y que luego coche el coche/camión como si tal cosa.

    Aunque bueno, esto último no viene a cuento porque éste post habla de jóvenes.

  • Josep
    creo que diste en el clavo cuando afirmaste lo de que hasta que en este pais “no deje de interesar que se beba alcohol”

    para conducir o no….bajo esa cultura litrona del enol no vamos bien

    ya digo tanto me da que un personaje conduzca con tasa=0 y luego , antes de trabajar en un andamio se calce 3 carajillos(ojo , es un ejemplo, no tengo nada contra los albañiles) y arrolle a cuatro compañeros con la grua por ir con tasa= 0.6

  • Roi Couñago

    Usar un enjuague bucal con alcohol hace que de más de 0 al soplar.

    ¿Es cierto que una persona está incapacitada para conducir por beber una mixta que tiene 0,9% de alcohol?

    Al 0,15 actual se llega con menos de una cerveza y se tiene un margen de error para evitar poner multas por haber usado el listerine después de lavarse los dientes.