Tiempos pasados no siempre fueron mejores

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¿Qué nos sugiere la imagen de cabecera? Sin duda para los más veteranos del lugar, puede sugerir tiempos pasados en los que los coches eran de otra manera, las vacaciones eran un acontecimiento anual sin igual, y las carreteras y la seguridad eran más, digamos, casuales. Fijémonos bien en el texto del anuncio que da pie a escribir este post. “Póngalo a más de 140 y sabrá por qué lo llamamos Especial”. La frase en sí es genial, me encanta objetivamente.

Si filtramos este anuncio por las reglas viales actuales, por el filtro de lo que es y no es seguridad vial, nos daremos cuenta de las diferencias esenciales con respecto a unas pocas décadas atrás, lo que hemos mejorado y sobre todo lo que nos hemos concienciado. Que sí, que habrá quién defienda que los coches de hoy en día son seguros a esa velocidad y con una carga superior a la habitual. Pero no valoraríamos nada bien un anuncio que dijese “póngalo a 180 y verá lo especial que es”. Que es, por así decirlo, una proporción prudente con respecto a los 140 kilómetros por hora del pequeño 850.

Cárguelo hasta los topes

El anti consejo para los viajeros vacacionales. Son los viajeros que solo hacen distancias largas cuando salen de vacaciones. Implícito con esa afirmación está el hecho de despreciar los efectos de la carga en un vehículo, como nos explicaba Hunaudieres hace unos meses. Estabilidad, agilidad, distancia de frenado, capacidad de reacción del motor (que en este caso cuenta con unos curiosos 52 CV de potencia), capacidad de los discos de freno que tendría ese modelo para parar el coche…

Ni que decir tiene que esto influía negativamente en el consumo de combustible, en la aerodinámica del conjunto, en la comodidad de conductores y pasajeros. Esos mismos pasajeros que probablemente no utilizasen el cinturón de seguridad entre otras cosas porque el trasero o no existía o estaba de adorno prácticamente.

Póngalo a 140

Esa velocidad no es legal hoy en día, pero sí que lo era entonces. Hasta 1974 no se limitó la velocidad en España, y la razón fue la crisis del petróleo de entonces. No se pensaba en la seguridad vial a la hora de regular la velocidad. Teniendo en cuenta esto, el anuncio no incitaba al delito, pero objetivamente incitaba al riesgo. No quiero imaginarme cómo rechinarían los hierros del SEAT 850 Especial a la elevada (entonces) velocidad de 140 km/h, que además es superior a la velocidad máxima de ficha de ese modelo, que era 135 km/h.

Hoy en día es verdad que un coche moderno aguanta velocidades de crucero de 130km/h y 140 km/h sin problemas. La tecnología, la seguridad activa y pasiva, el estado actual de las vías… todo esto nos proporciona un margen de seguridad espectacular y que realmente nos salva la vida en situaciones de riesgo. Pero todo esto no significa que existan conductores que fusilan ese margen de seguridad (que cambia con las condiciones de la vía, del tiempo atmosférico y del estado del conductor, de manual) y conviertan un vehículo “seguro” en un vehículo siniestrado. Es lo que no ha cambiado en 40 años, el sentido común (o su falta).

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Así que hasta el momento vemos dos grandes argumentos en contra de la seguridad vial: cargar el coche hasta los topes y llevarlo al límite de sus prestaciones. Demencial, ¿verdad? Ya nos vamos dando cuenta de lo que hemos, por suerte, evolucionado en 30 años. Ni que decir tiene que extrapolando esos datos a coches actuales, pocos diríamos que sea razonable rozar el límite de esa manera. Y los coches han mejorado considerablemente, por no decir que han vivido una revolución en materia de seguridad activa y pasiva. Y también los conductores, y las vías…

Hoy es mejor que ayer

En materia de seguridad vial y de concienciación en carretera, hemos evolucionado más de lo que pensamos. La concienciación contra las infracciones y contra la siniestralidad en carretera ha ganado muchos enteros y eso se nota en las cifras. Cierto es que donde hay un margen de seguridad hay una persona que quiere experimentar el límite, o bien que se lo pasa por “el arco del triunfo”, y entonces pasa lo que pasa y es inevitable. Para la mayoría de la población, el factor riesgo en la conducción depende más del propio conductor, de la vía en segunda instancia, y del coche en tercer lugar pero con dos vueltas de desventaja.

Podemos sentirnos bien con nosotros mismos conduciendo vehículos que pasan los tests más exigentes, que nos arropan entre airbags de todas clases, que tienen mejores neumáticos, mejor sistema de suspensiones y de frenado, motores más flexibles y potentes que nos sacan de más apuros de los que pensamos. En definitiva, si saltamos en el tiempo 30 años atrás, podemos estar seguros de que viviríamos situaciones límite con más frecuencia que hoy en día.

A veces es bueno echar la vista atrás y comprobar que, a pesar de todo, del límite de velocidad a 110 km/h, de la siniestralidad, de la percepción de que aquí se viene a sancionarnos, tenemos hoy en día vehículos que nos salvan la vida en situaciones que años atrás pintarían un cuadro bien diferente. Y sobre todo, tenemos conciencia suficiente como para disfrutar de anuncios respetuosos con la carretera, que no incitan a correr riesgos que ya sabemos, que no compensan.

Vía | Halón Disparado
En Circula Seguro | Cómo ha evolucionado la seguridad de los coches en 40 años (Parte 1) y (Parte 2)