Tengo problemas de audición, ¿cómo me afecta en la conducción?


Hace unos días hablamos de los problemas de visión como uno de los más comunes entre los conductores españoles, y cómo eso afecta directamente a la propia conducción, sobre todo a la nocturna. Hoy vamos a entrar de lleno en la cuestión de los problemas de audición.

Si parece que le damos poca importancia a la vista, lo mismo podemos pensar de la audición. El sentido del oído es un complemento esencial a la vista, porque nos permite distinguir estímulos sonoros antes de ver qué los causa, y además podemos situarlos en el espacio y en el tiempo de forma sencilla: podemos saber si el ruido está delante, detrás o a los lados, y saber si es un objeto que se acerca o se aleja, sin tener que mirar.

La ley no permite circular a personas que tengan más de un 45% de pérdida de audición para los carnets del grupo 1 (AM, A1, A, B, B+E y LCC), mientras que para el grupo 2 se pone el límite en el 35% de pérdida de la audición (BTP, C1, C1+E, C+E, D1, D1+E, D, D+E). Eso significa que por debajo de esas pérdidas es posible circular, sí, pero teniendo precauciones y actuando en consecuencia.

Por cierto, también es un problema de audición el vértigo, lo que ocurre es que más que estar relacionado con detectar sonidos, está relacionado con nuestra capacidad para mantener la estabilidad. Para terminar de redondear el concepto, pensemos que si la audición no fuese tan importante no estaría prohibido circular con auriculares.

Si tengo una discapacidad auditiva, ¿qué debo tener en cuenta?

Foto de Arallyn!

Foto de Arallyn!

  • Cuando se sufre una disminución en algún sentido, hay que facilitar la vida a los demás para que puedan paliar ese déficit. En el caso de tener problemas de audición, es fundamental dar ampliar el campo visual al máximo posible, y por eso hay que prestar más atención a la colocación de los espejos.
  • Si tenemos un problema de audición, hemos de procurar generar nosotros el mínimo ruido posible en el habitáculo. La radio y la música, si están conectadas, deberán estar a un volumen bajo. Mejor sería no conducir con música, todo hay que decirlo, pero depende del grado de pérdida de audición del que hablemos.
  • Si necesitamos una prótesis auditiva, es mejor no conducir hasta que no estemos adaptados totalmente a su uso. Esto es válido también para el caso de que cambiemos de aparato, o de marca.
  • En caso de utilizar estos audífonos, son aparatos que necesitan revisión y mantenimiento, así que hay que respetar esas fechas y hacer lo posible para garantizar que estemos utilizando un aparato en perfectas condiciones.
  • Si tenemos vértigo o alteraciones similares, hemos de ser muy prudentes. Un “ataque” de vértigo en plena conducción es muy peligroso, y lo mismo pasa si estamos bajo tratamiento con medicamentos. Prudencia, y sobre todo, contar con apoyo médico especializado.

Como siempre, precaución y honestidad. Si tenemos un problema de audición, por leve que sea, lo notaremos. Y si notamos que oímos peor, lo lógico es acudir a un especialista que nos evalúe. Solo porque el psicotécnico “diga” que podemos circular no tenemos por qué hacerle caso a pies juntillas. Siempre es mejor pecar de prudente, que salir a la carretera y perderse algo que, a la postre, haga que terminemos mal.