Teléfono móvil al volante: ¿Es la ley suficiente?

Phone wheel

Vivimos en un mundo conectado. Es así, en mayor o menor medida los “smartphones” han invadido nuestras vidas y parece que no podamos vivir sin estar conectados a la red, ya sea vía mensajería tipo WhatsApp o a las redes sociales. El problema es que muchas veces, esa dependencia ocurre también mientras conducimos. Lo que implica distracción y un gran riesgo para la conducción.

En España, las distracciones son la causa de la mitad de los accidentes con víctimas y el teléfono móvil tiene cada vez mayor peso como factor de riesgo. Y es que aunque la ley prohíba expresamente su uso (salvo para hablar por el manos libres), muchos conductores usan sus teléfonos inteligentes, leen y envían mensajes mientras están al volante.

La ley respecto al uso de los teléfonos móviles varía enormemente en el mundo e incluso a nivel europeo. España, Alemania, Bélgica, Finlandia, Francia y Hungría son los únicos países que prohíben expresamente la utilización del móvil durante la conducción, excepto en modo manos libres. En otros países como Italia, Holanda o Suecia, prohíben de forma genérica los sistemas que puedan distraer, sin mencionar específicamente el uso del móvil, mientras que Austria, Bosnia, Suiza, Luxemburgo y República Checa solo sancionan su uso para hablar; es decir, sería legal chatear o mirar Facebook mientras conduces en esos países.

En España, la ley castiga con una multa de 200 euros y la retirada de 4 puntos del carné de conducir el uso del teléfono móvil al volante. En 2013, se sancionaron a 126.435 personas por usar el móvil al volante, es decir un 4 % más que en 2012. A pesar de que España es el país europeo con la sanción más fuerte por usar el móvil al volante, todavía son muchos los que no pueden desprenderse del smartphone mientras conducen.

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A veces, la represión no es la única solución, cuando directamente tiene un efecto contraproducente. Por lo que elevar la sanción tampoco sería eficaz, al fin y al cabo ya tenemos la sanción más alta de Europea en ese sentido (la media de multas por uso del móvil en Europa es de 105 euros).

Algunas voces abogan por que el móvil se desconecte automáticamente cuando detecta que está en un coche. Los acelerómetros integrados en los smartphones podrían detectar el movimiento de un coche y se bloquearían. El problema es que también ocurriría en el autobús, por ejemplo. Otros piden que el propio coche inhabilite el móvil, pero también inhabilitaría el móvil de los eventuales pasajeros.

El problema es mucho más complejo, especialmente cuando todos los fabricantes no paran de integrar funciones de smartphones al sistema multimedia del coche. Ya es posible interactuar en Facebook, Twitter y comprobar su correo electrónico en la pantalla de su coche. Por una parte, es algo que sigue siendo legal en muchas zonas del planeta, como en algunos estados de los Estados Unidos. Obviamente, los fabricantes no van a perder ventas en uno de los mayores mercados del mundo porque estar pendiente de Facebook o enviar un mensaje mientras conduces es una soberana estupidez.

Quizá, ni las campañas de sensibilización, en las que curiosamente (o cínicamente) muchos fabricantes de automóviles participan, ni las sanciones podrán limitar el uso del teléfono móvil al volante. El problema quizá esté en nuestra sociedad y la importancia que en ella se le da a un “like”, a un “retweet” o al tener que enviar un mensaje, especialmente en las generaciones más jóvenes.

  • Creo que el problema no sólo se resuelve con la sanción sino también con la sensibilización y la empatía. Hacer uso de un vehículo en una vía pública implica un compromiso social y ese compromiso tiene que estar garantizado también para los que cumplen las normas. De ahí, la existencia de la norma y la sanción. Y si no es suficiente con esto último, fallamos todos porque, de alguna u otra forma, permitimos que esto ocurra. Por ejemplo, fabricantes de vehículos facilitan un ordenador a bordo que son distractores “en cubierto”, las compañías de seguros de vehículos ofrecen la posibilidad de recurrir las multas a sus clientes, profesores de autoescuela que llevan el móvil encendido durante el desarrollo de su profesión, y, por último si a título particular no llamamos la atención de aquél que hace uso del móvil durante la conducción, de alguna forma también lo estamos permitiendo. A la pregunta, te diría, que la ley sí es suficiente, el problema es querer y hacer que se cumpla.