Artículos etiquetados como Habitos de la conduccion

Dime cómo saludas y te diré qué quieres (1)

Comunicación gestual a bordo de un coche

La diferencia entre conducir y circular es básica. Conducir es llevar un vehículo de un punto a otro a un nivel meramente mecánico, mientras que circular es conducir en un entorno social, con arreglo a unas normas y comunicándonos con el resto de usuarios de la vía. Si no seguimos las normas o no establecemos contacto con los demás, no circulamos sino que conducimos. En otras palabras, además del respeto a la norma, para que haya circulación tiene que haber comunicación.

Paradójicamente, los casos que prevé la Ley para que los conductores se comuniquen son escasos: la advertencia de las maniobras, los avisos de peligro… De forma más difusa se nos habla además de evaluar las situaciones y de prever las reacciones de los demás. Pero lo cierto es que la Ley se queda corta respecto de las necesidades más o menos reales que tienen los usuarios de la vía. Tanto es así, que los conductores han ido elaborando todo un lenguaje, unas veces más eficaz que otras, que les permite ir mucho más allá en el tema de los avisos y trascenderlos por completo, hasta llegar al punto de agradecer gestos con gestos, por ejemplo.

Vamos a intentar glosar estas modalidades de comunicación, aunque como todas se rigen por normas personales, lo más seguro es que alguno piense que tal o cual cosa no funciona así en su pueblo. En cualquier caso, ahí están los comentarios para discutirlo.

Leer más…

Tres películas de miedo

miedo2.jpg

Algunos dicen que conducir es como jugar a un videojuego. Con la enorme diferencia que si cometes un error no vuelves a aparecer en el mismo sitio parpadeando. Pero nosotros sólo podemos controlar nuestro coche. El resto de usuarios de la vida se mueven por si mismos, y no podemos hacer más que observarlos y prever sus reacciones. Es más como ver una película.

La mayoría de las veces, son películas de amor y amistad, con final feliz. Aquél conductor me cede el paso, este otro se cambia de carril para que me pueda incorporar, etc. Pero a veces, debo reconocer que las actitudes que he visto en otros conductores dan mucho más miedo que cualquier guión de Hitchcock. Si os apetece, hoy repasaré las tres películas de terror más taquilleras del año que llevo circulando.

Leer más…

¿Por qué todos por el medio? Vuestras respuestas

3329330129_2106c02e79.jpg

La semana pasada lanzaba me preguntaba cuál seria la razón por la que muchos conductores se ven atraídos por el carril central en autopistas y autovías, ignorando la ley que ordena la circulación por la derecha. Muchos de vosotros habéis propuesto algunas posibles razones. ¡Muchas gracias a todos!

Mi pregunta se basaba en una experiencia en las rondas de Barcelona, donde el 90% de los conductores habían preferido circular en una apretada fila, dejando el carril derecho sólo para mi. Aunque sabemos que no es un fenómeno aislado, todos lo hemos visto en muchas de nuestras carreteras. Como patodegoma comentaba, puede ser muy molesto si, por principio, quieres conducir de forma adecuada y te ves obligado a realizar maniobras innecesarias. Vamos a ver cuáles son vuestras respuestas.

Leer más…

¿Por qué todos por el medio?

Coches circulando por el carril central en la autopista

Si algo me ha llamado la atención desde que empecé a conducir ha sido el extraño magnetismo del carril del medio. Sinceramente, no lo entiendo. Si alguien cree hacerlo, por favor que me lo haga saber en un comentario.

Pongamos un ejemplo. La primera vez que me atreví a acudir a la facultad, en Barcelona, con el coche estaba tan preocupado por encontrar aparcamiento que salí muy muy temprano. Además, así también evité la congestión en las rondas, pero la cantidad de vehículos ya era más que apreciable. Accedí a la ronda de dalt desde trinidad. Los que vienen del Vallés se incorporan por mi derecha, con lo cual me encontré en el carril del medio. Cuando vi un hueco suficiente a mi derecha, volví al primer carril tal y como me habían inculcado en la autoescuela.

De repente me di cuenta que delante de mi no había absolutamente nadie. A mi izquierda, un carrusel de coches en el carril central, a escasos metros unos de otros. Parecía un tiovivo. Uno, con la reluciente L verde en la chepa, casi agradecía que no hubiera nadie delante de él. Más tranquilidad. Pero, ¿realmente es la forma más segura y eficiente de circular, todos por el medio y tan juntitos?

Leer más…

La resistencia al cambio, mala compañera de viaje

El cambio, motor de seguridad vial

Cuando hablamos de posibles maneras de reducir la siniestralidad vial suele aparecer un argumento que se esgrime en forma de eslogan: Menos multar y más educar. Y así es frecuente que acabemos hablando de cómo tener una cierta educación en torno al problema de la carretera repercute más o menos en la mejora de la seguridad vial.

Pero entonces topamos con una pega. En la mayor parte de los casos, la mejora de la seguridad vial no viene dada exactamente por la educación de los conductores, sino por su reeducación. Y una cosa no es, ni por asomo, lo mismo que la otra.

De forma intuitiva cualquiera dirá que un conductor con muchos años de experiencia difícilmente cambiará su modo de conducir por mucho que se lo digan la DGT, los medios de comunicación y un agente de la Guardia Civil. Y no es que el conductor haya olvidado lo que significan las señales o haya perdido la capacidad de reaccionar ante ellas. Es que, sencillamente, le cuesta cambiar su forma de actuar. Se ha convencido de que le va mejor haciendo de su capa un sayo y no comprende cómo cambiar de actitud le puede reportar un beneficio.

Leer más…

La fuerza de la costumbre al conducir de memoria

Entrada prohibida en un tramo con circulación modificada por obras

La foto que ilustra este post no es un montaje de esos que circulan de correo en correo, sino que se corresponde con una calle de verdad que lleva ya unas semanas con el sentido de la circulación cambiado. Tres señales, casi nada, prohíben entrar por esa calle a los conductores que las ven de cara. Una de las placas, para más inri y para que se vea bien, está fijada sobre una valla amarilla. La explicación es simple: los del ayuntamiento han cambiado ahí el sentido de la circulación porque la calle paralela está cortada por obras y de esta forma se canaliza el tráfico de manera provisional mientras duren las actuaciones sobre aquella vía.

He perdido la cuenta de las veces que he visto en estas últimas semanas entrar coches a toda castaña por esa calle, frenar en seco ante otro vehículo que venía de cara y acabar reculando de la mejor menos mala manera posible para salir del atolladero. Cualquiera que viera la escena atribuiría esa manera de operar a lo que llamamos la fuerza de la costumbre, algo que puesto en el entorno de la circulación puede resultar enemigo de la seguridad vial.

Leer más…