
Hace unos días, cuando Javier Costas destapó la caja de Pandora al hablar del cachondeo de la ITV, nuestro comentarista habitual y asesor oficioso en materia de salud Pep Serra dejaba caer de forma sutil una idea no puedo evitar tratar ahora y aquí. Se trata de la inexistencia de una ITV en el apartado del factor humano.
Dicho en plata, todos sabemos que los certificados médicos se despachan como quien despacha un kilo de piñones (que van al mismo precio) y, sin embargo, no se genera debate alrededor de este escándalo, que lo es, a pesar de que el 90% de la siniestralidad es achacable al factor humano, frente al ínfimo 4% que corresponde al vehículo.
¿No es paradójico?







