Supervivientes, o el canto del cisne que desafina

Cisne

Me encuentro por la calle con alguien que fue alumno mío y, tras saludarnos, su primera frase es: “¡Eh, eh, que todavía no he tenido ni un accidente!”

La frase sale de los labios de mi ex alumno en forma de reconocimiento hacia mi labor como docente, por un lado, y sobre todo en forma de reconocimiento hacia su propia manera de hacer las cosas. Es un alegre canto del cisne que deja atrás al patito feo que se amedrentaba cuando el resto de conductores lo asediaban, pero cuando llega a mis oídos ese canto se transforma en una peligrosa arma de doble filo.

¿Qué quiere decir que “todavía” no ha tenido “ni un accidente”?

Smart siniestrado

De entrada, ese “todavía” me deja el alma en vilo. Y no puedo evitar seguir con la mirada a mi ex alumno cuando, feliz, se aleja calle abajo, en busca de su viejo y adorado coche. ¿Será hoy cuando ocurra lo que “todavía” no ha ocurrido? Mosca tras la oreja.

Y por otra parte, que no haya tenido “ni un accidente” me hace calibrar la posibilidad de que mi ex alumno tenga a punto un contador de siniestros. Ya me lo imagino, en unos diez años, haciendo balance de su trayectoria al volante: “Bueno, ya llevo 345 refregones, 127 retrovisores coleccionados, 45 intentos de atropello (frustrados), 7 hostias fuertes y un árbol tumbado sobre una vieja”. Buen promedio.

Mal vamos. Mi alumno quizá aprendió de mí los conocimientos y las técnicas suficientes para no haber sufrido “todavía ni un accidente”, pero indudablemente no supe transmitirle un valor que es fundamental cuando circulamos con un vehículo, y que se resume así:

“Si creo que la siniestralidad es inevitable, no podré evitar sufrir un siniestro.”

Lógico, ¿verdad?

No cobro royalties por la frase. Eres libre de pasarla a quien creas que la pueda necesitar.

Foto | visualpanic, Josep Camós

  • Josep, ¿por qué buscas 3 pies al gato? yo creo que la frase de tu exalumno es acertada, ya que por mucho que uno ponga de su parte para circular de forma segura, hay factores que se escapan del dominio del conductor, como un corrimiento de tierra que arrasa con la carretera o un fallo mecánico.

    Y tu frase, además de ser muy bonita le encuentro una pega, que la siniestrabilidad puede ser inevitable si se dan un cúmulo de circunstancias que el conductor desconoce y que además no puede controlar (como los dos ejemplos de antes). Aunque también te digo que en más del 90% de los siniestros es por un fallo humano (exceso de velocidad, errónea actuación, mal estado psico-físico del conductor o simplemente una mala conservación del vehiculo).

    Un saludo

  • Ah, bueno, entonces sólo es aplicable en un 90% de los casos…

  • Este es el séptimo curso escolar que estoy en un Parque Infantil de Tráfico; antes estuve 10 años en una Unidad de Investigación de Accidentes.

    Ahora aprovecho mis experiencias previas en la labor de la Educación Vial.

    Estando en la Unidad de Inv. de Accidentes, un compañero de trabajo -Pablo- me mostró un día un Manual para Conductores que se trajo de TEJAS (Estados Unidos de Norteamérica). Estaba escrito en español -con muchos giros mejicanos- pero se entendía bien.
    De todo lo que leí, lo que me dejó un recuerdo fué una frase del Manual:

    Siempre al conducir, pon más del 100 por 100 de cuidado exigible; tu exceso de cuidado suplirá la falta del cuidado de los demás… (incluída la falta de cuidado de la Madre Naturaleza…).

    He recordado la frase del Manual, al leer un comentario del 17-11-09 de Cachitas, cuando mencionaba lo del corrimiento de tierras…