‘Smartphones’ y distracciones: no nos la juguemos al volante

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Salvo honrosas excepciones de personas que se resistene a estar localizables las 24 horas del día, casi todos tenemos un teléfono móvil, y ahora ya un smartphone, un teléfono que todavía es capaz de hacer más cosas, entre otras conectarse a Internet. La realidad es que muchas personas están enganchadas a su smartphone.

Sí, podemos no darnos cuenta, o podemos negarlo, pero muchas personas están enganchadas a su teléfono móvil, lo llevan consigo a todas partes y lo usan en todas partes. Y un peligro muy serio es que incluso lo utilizan dentro del coche mientras están conduciendo.

Usar el teléfono móvil al volante está prohibido

La ley es muy clara: al volante no se puede utilizar el teléfono móvil, pero aún así hay gente que va hablando por su teléfono sin ningún sistema de manos libres. Pero lo que es peor, la gente también teclea en su teléfono para escribir un mensaje de texto, ya no sms, sino de whatsapp, o algún servicio de mensajería instantánea similar.

Y eso también está prohibido, y también nos pueden multar por hacerlo. Pero el que nos pongan una multa es un mal menor, el problema de verdad es que la distracción que supone ir mirando a la pantalla del teléfono mientras leemos o escribimos mensajes, estamos revisando nuestra cuenta de Twitter, vemos las actualizaciones de Facebook, buscamos algo en Google o miramos el mapa del GPS para ir a tal sitio, es peligrosísimo. Y se nos olvida.

No debemos cansarnos de recordar los resultados de estudios muy preocupantes, como por ejemplo:

Alrededor del 25 % de los accidentes de tráfico son culpa de las distracciones.

– Conducir y manejar un smartphone conlleva más riesgo vial que conducir habiendo consumido alcohol o cannabis.

– Alrededor del 8 % de los conductores reconoce usar el teléfono móvil mientras conduce, y si consideramos a los conductores más jóvenes, alrededor del 24 % lo usan mientras conducen (y habrá que ver cuántos no lo quieren reconocer por vergüenza, pero lo usan igualmente).

Esa distracción puede ser fatal: en un segundo, circulando por autopista a 120 km/h, nuestro coche avanza nada más y nada menos que 33,3 m. Es mucha distancia para no ir mirando a lo que pasa en la carretera. Hay una máxima que deberíamos recordar siempre: hay que llevar las manos en el volante y hay que tener los ojos en la carretera.

Así que por favor, por nuestra propia seguridad, por la de las personas que van con nosotros en el coche, por nuestra familia, y por los demás que comparten las carreteras con nosotros, y que pueden ir bien por la carretera y no tener culpa de nada: seamos responsables y no utilicemos el smartphone mientras conducimos.

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