Shelley conduce sola, y puede ayudar mucho en temas de seguridad vial

Shelley conducción autónoma
La conducción autónoma es un tema de actualidad, y más que lo será conforme pase el tiempo. Ya sabemos que hay modelos operativos, que hacen miles de kilómetros para probar los sistemas que garanticen que el coche puede llevarnos del punto A al punto B de la forma más segura. Hablamos mucho de esto en el pasado, y de cómo algunos deseamos que sea una completa y funcional realidad.

Lo que vamos a ver hoy es un paso más en el (largo) camino que nos lleve a coches autónomos completamente funcionales en cualquier situación, y para eso debemos conocer a Shelley, un bonito Audi TTS blanco que es capaz de rodar en tiempos de infarto en una pista de carreras. Pero, ¿y qué narices tiene eso que ver con la Seguridad Vial? Pues en realidad, tiene que ver todo.

Ir de A a B está muy bien. Reaccionar ante un imprevisto a alta velocidad, mejor

Tenemos que preguntarnos si deseamos que los coches autónomos simplemente nos lleven de A a B como si fuésemos sobre raíles, o bien que sean capaces de reaccionar ante una placa de hielo con impecable precisión y total seguridad. Creo que no hace falta hacer recuento de votos para saber que preferimos el segundo caso.

Shelley conducción autónoma
Las pruebas que realizan en la Universidad de Standford con Shelley van encaminadas a este fin: conocer el estrés que soporta un coche en situaciones de alto riesgo para poder reaccionar perfectamente, y extrapolar conclusiones para situaciones de emergencia reales en carretera. Es decir, no tiene nada que ver con un extravagante experimento estadounidense con un coche arbitrario, sino que es una forma de definir las matemáticas necesarias para conseguir la reacción deseada en el momento adecuado.

El coche es capaz de estimar el punto óptimo de frenada en la pista, además de acometer con decisión las curvas y corregir lo necesario para compensar los fallos en la estima inicial. Ya de por sí eso sería impresionante, pero además no es ni mucho menos algo programado: los algoritmos de Shelley funcionan de modo que, si la sacásemos de ese circuito podría “improvisar trazadas”.

Si podemos encontrar cómo sacar a Shelley de un problema en la pista de carreras, podemos sacarla de un problema sobre el hielo

Eso es lo que afirma Chris Gerdes, el líder del Dynamic Design Lab de Standford. Así que la base para la reacción ante cualquier imprevisto (que habrá que determinar y probar) se saca de los análisis de datos sacados de la pista. Y si veis el vídeo, la realidad es que Shelley iba realmente rápido (dicen que “quemaron” unas pastillas de freno en una de las salidas…). Es bastante torpe en algún caso, le falta la suavidad y “manos” de un piloto profesional, pero es altamente efectiva. Es el futuro, y ahora comprendemos un poco más por qué narices han metido un Audi TTS a rodar solo en una pista de carreras. Impresiona.

Vía | Standford News