Cómo actuar si te sorprende una riada mientras conduces

riada coche

Los episodios tan desagradables que hemos vivido en nuestro país en estas últimas semanas nos han pasado una grave factura. Las malas condiciones meteorológicas y la entrada de la nueva estación han traído consigo lluvias intensas y, con ellas, situaciones de emergencia en carretera. Nuestro comportamiento al volante puede, generalmente, ser determinante a la hora de preservar nuestra seguridad y, en estos supuestos, más si cabe. Las carreteras nacionales, por su localización, suelen ser más susceptibles de quedar anegadas por grandes torrentes de agua que cortan la vía de lado a lado. Es entonces cuando nos surge la duda de si debemos aventurarnos a cruzar el cauce, pero… ¿Es seguro hacerlo? ¿Depende del vehículo o de la calzada? ¿Qué fuerza lleva el agua? En Circula Seguro intentaremos resolveros todas las dudas que puedan surgiros.

La altura de los bajos, el peso del coche, la velocidad del torrente de agua y la profundidad del cauce son variables importantes que condicionan la decisión de si debemos cruzar o no. Ser arrastrado por el agua puede ser fatal y el ser conocedor de la vía no debemos considerarlo como una ventaja en este sentido, no es fácil adivinar cómo de profundo será el fondo de la riada en cada ocasión e, incluso, vehículos de hasta 60 cm de altura pueden ser arrastrados. En tal caso, lo mejor será salir de él lo antes posible, como veremos a continuación.

Un peligro real cada otoño

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Este mes de otoño las lluvias que se han acumulado en muchas regiones del país se han cobrado la vida de muchas personas que fueron arrastradas dentro de sus vehículos por los torrentes de agua. El riesgo de morir ante una avenida de agua que invade la vía es muy alto en caso de que uno se decida a cruzarla. El arrastre e inundación del propio vehículo provocan unos altos niveles de ansiedad que, en su interior, pueden llevar al bloqueo de los pasajeros y a la sensación de no poder actuar. Cruzar el curso del agua con tu coche, incluso cuando eres conocedor del terreno, puede ser fatal.

El Mediterráneo y el norte del país son lugares de los que habitualmente nos llegan este tipo de noticias, no sólo por la intensidad de las lluvias que se dan ahí, sino también por la rapidez con la que se desarrollan. La tierra seca del final del verano no consigue absorber tales cantidades de agua en tan poco tiempo y, por ello, se producen semejantes caudales, dentro incluso de las propias ciudades.

¿Sabía que sobre un vehículo detenido en medio de una riada, por cada 30 centímetros de profundidad, la fuerza de la corriente sobre el mismo se incrementa 225 kilos? Y lo que es peor, cada 30 cm de altura del agua a partir de los bajos, su peso se reduce en casi 700 kilos por efecto del principio de Arquímedes. Por ello, una corriente de 10-20 km/h y 60 cm de profundidad, arrastraría a la mayoría de los vehículos.

Tengamos en cuenta que el nivel que observamos en la orilla del cauce no nos ofrece toda la información sobre la profundidad de la riada, ni tampoco de los materiales arrastrados que se acumulan en su fondo. Con una profundidad de 30 o 45 centímetros el coche puede descontrolarse y, si el calado llega a 60 centímetros, el vehículo comenzará a ser arrastrado inevitablemente. Los grandes todoterrenos de considerable altura y tracción a las cuatro ruedas parten con cierta ventaja debido a la distancia de sus bajos con respecto al suelo, pero eso no es motivo suficiente para impedir que el agua desalojada entre sus grandes ruedas le empuje hacia arriba, haciéndole flotar sobre la ría.

Este vídeo de la DGT explica de fórma práctica qué hacer ante una riada:

Ante una riada, calma y tome buenas decisiones

Prevención: mire el cielo y el noticiario. Si estamos pendientes del parte meteorológico podemos evitar encontrarnos en situaciones complicadas, ya sea en carreteras locales o en caminos de tierra. Como hemos dicho, si desconoce el terreno mejor no lo cruce. Pero, en caso de conocerlo, busque siempre una alternativa más segura, ya que las condiciones de la calzada han podido cambiar por los desprendimientos o los sedimentos arrastrados. Además, nunca podremos evaluar a ciencia cierta la fuerza potencial con la que fluye el agua.

Primero tengamos en cuenta el tipo de vehículo. Sin duda, no es lo mismo un turismo familiar que un todoterreno: la altura, el peso y el motor de cada modelo nos permiten abordar diferentes situaciones. En cualquier caso, si el agua supera la altura de los ejes de transmisión, nunca debe cruzarla. Si ésta comienza a arrastrarnos, debemos valorar entonces en qué momento y hacia dónde dirigirnos, incluso llegar tomar la decisión de abandonar el vehículo.

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¿Y si quedas atrapado en ella?

Lo mejor, salir del coche. Más de la mitad de las víctimas involucradas en este tipo de tragedias se ahogaron en el interior del vehículo porque decidieron permanecer en el mismo, probablemente por esa falsa sensación de seguridad que se percibe dentro del habitáculo. En caso de que tu coche sea deslizado por la corriente debemos intentar abandonarlo de cualquier forma, pero siempre con precaución.

El primer inconveniente llegará si el agua sobrepasa la altura de la puerta, pues debido a la presión del agua exterior será muy difícil poder abrirla. De esta forma, la prioridad será salir por la ventanilla. Para entonces el motor se habrá calado y, a menos que la ventanilla sea de apertura y cierre manual, la única posibilidad será intentar romperla. Recordemos que un martillo de emergencia con punta de acero es una de las herramientas indispensables que guardar en la guantera de nuestro coche.

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Siempre deberemos usarlo golpeando la luna en alguna de sus esquinas, los cristales laminados tienen una resistencia mucho mayor de la que pensamos a priori, a pesar de su aspecto vidrioso. A la hora de abandonar el vehículo, hágalo siempre por la parte contraria a la de la dirección de la corriente y dispóngase luego a buscar el techo. Una vez ahí, y con todos a salvo, podremos decidir hacia dónde huir: si es necesario ir a nado o podemos permitirnos andar; si iremos a favor o en contra de la corriente, etc. Pero siempre localizando antes un espacio seguro.

¿Qué ocurre si no conseguimos romper la ventanilla? Entonces el agua comenzará a entrar, aunque no debemos de perder los nervios. En caso de que el coche se haya sumergido más, habrá que esperar a que el vehículo se llene de agua en su interior para poder abrir la puerta, una vez igualadas y compensadas las presiones. La parte superior del coche creará una bolsa de aire de la que tomar oxígeno antes de poder salir a la superficie.

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Imágenes | DGT iStock gdagys ChrisCrafter siete_vidas