Sábado, día de mercado y de fiesta para la seguridad vial

Furgonetas en el mercadillo

Hoy es sábado, día de mercado. O viernes, o lunes, o miércoles. Tanto da. Estamos en un pueblo en el que un día a la semana, sólo uno pero intenso día, todo se trastoca, la calle principal se corta por lo sano, las calles adyacentes se llenan de coches que más que aparcados han sido arrojados y un halo de provisionalidad lo tiñe todo mientras los comerciantes intentan ejercer su oficio.

Lo confieso: veo esto del mercadillo como algo anacrónico, propio de aquellos tiempos en que la mejor opción para adquirir un producto determinado era esperar a que el viajante lo trajera en su maleta. Vamos, que no soy un observador imparcial. Sin embargo, la parte que más me desconcierta del concepto “mercadillo” tiene que ver con la seguridad vial. O con la simple y llana ausencia de ella en determinados momentos del día de mercado semanal.

Son ya cerca de las dos de la tarde. La zona sobre la que cada siete días se asienta este insólito campamento está reservada hasta las tres, pero los hay que ya han desmontado sus paradas. Han encajado los montantes, los largueros y los tableros sobre los que exhibían las mercancías y ya está todo cargado dentro de la furgoneta, que espera pacientemente como un caballo cuando lo ensillan antes de emprender otra larga travesía.

Mercado semanal

El vehículo ha llegado hasta allí vadeando un río de visitantes que deambulan por el lugar, mirando aquí y deteniéndose allá. Ha llegado al ralentí, abriéndose camino con lentitud, pasando milagrosamente entre carros de la compra y pies de personas. Ha llegado, ha cargado y ahora está a punto de irse.

De repente sucede que a otro comerciante le ha dado por plegar velas antes de hora, y ha tenido la misma ocurrencia que el primero. Una nueva furgoneta ocupa el exiguo espacio que queda entre las paradas y los paseantes. El comerciante que lleva la furgoneta cargada se impacienta un poco, pero está ya acostumbrado a esperar. La hora de levantar el campamento es lo que tiene, que a veces se hace pesada. Afortunadamente lleva música para distraerse un poco. Más allá de la chapa de su vehículo, una abuela pasa con su carro de cuatro ruedas como buenamente puede e intenta subir a la acera aunque el bordillo se le resiste. Tropieza, pero al final no se cae.

Quema el sol cuando por fin las dos furgonetas se ponen en movimiento. A la izquierda de los vehículos una mujer pregunta el precio de un laminador de huevos mientras al otro lado hay un hombre que valora la calidad de la cecina que le quieren vender. Las furgonetas se detienen. Pasa entre ellas un niño con un patinete al que le sigue un perro jadeante que ladra como un loco.

Pelea con coches

Extramuros, más allá de las vallas, dos hombres se discuten porque ambos quieren salir cuanto antes con sus coches para ir a casa, que ya es la hora de la comida, y no hay manera de dar media vuelta para dejar atrás aquel infierno. No hay espacio suficiente entre los coches que abarrotan las inmediaciones del mercadillo. Ni hacia adelante ni hacia atrás, clavados allí. El niño del patinete se les acerca mientras pasa un chaval con un ciclomotor. Sin casco, que hace calor.

La primera de las furgonetas ha logrado aparecer entre las vallas. Los dos hombres todavía no han llegado a una solución y ahora hay un tercero que intenta mediar en el conflicto y les explica cómo pueden maniobrar sin darle un golpe a nada y a nadie. Pasa el niño del patinete y pasa el perro también. El chico sin casco da media vuelta y se planta entre las dos furgonetas. El segundo de los comerciantes frena para no arrollar al atolondrado chaval.

Una hora más tarde nada queda del mercadillo. Si acaso algunos restos de verduras demasiado maduras, algunos paquetes de medias vacíos y decenas de papeles tirados por el suelo. Pasa la barredora municipal mientras el niño del patinete juega por la zona. Pasa un agente de la Policía Local y retira las vallas que delimitan la zona y que hace media hora que los coches las esquivan.

Mañana, en un pueblo diferente, serán otras las calles que se corten para dar cabida a un espectáculo similar.

Foto | Daniel Lobo, Melanie Burger, Shriram Rajagopalan

  • s63aut

    Es cierto que resulta fuera de tiempo, anacrónico, pero dudo que acabemos con esos mercadillos, hay muchos que viven de ellos y son una tradición, en todo caso, se podría pedir más orden a las autoridades, pero es un poco contradictorio cuando el desorden impera en ese medio.

  • 50615

    depende del tipo de mercadillo , pero yo no diria tanto como anacronico , parezca cierto o no , la familia entera de mi novia y yo vivimos (aparte del poco margen de beneficio de los restaurantes) de vender especias en diversos mercadillos de fuerteventura… no es como el tipico mercado tradicional de gitanos vendiendo bragas por todo lo alto ni de chinos vendiendo juguetes repes como cromos mal impresos… pero aun asi , depende de la zona , si se ha hecho en condiciones no hay ningun problema para cargar , descargar , aparcar o salir , varios años de experiencia en ese campo me avalan…

  • escargot

    A mí personalmente no me gustan los mercadillos y del medieval, que es el único que me llama la atención, ya sólo me interesan el puesto de los cuadernos y el de los crêpes.

    Por ver he visto de todo. Hay sitios en los que los mercados se ponen en plazas y no sé cómo resultará la cosa cuando lo montan y cuando lo desmontan, pero tener un espacio peatonalizado para eso ayuda bastante en el tema vial. Un corte de calles es más farragoso para todo el mundo.

  • figurin

    Buenos días, ante todo decirte que soy un seguidor habitual de la pagina y que como formador aprendo muchisimo de los diferentes articulos que leo.
    Todos los artículos, o por lo menos en una inmensa mayoría, me parecen muy interesantes desde diferentes punto de vista, pero hoy estoy decepcionado.
    Al leer este artículo, me he decepcionado y muchisimo, porque realmente se está hablando de un tema que no se conoce. Podemos saber mucho de seguridad vial, de normas y señales, pero el tema que se ha tratado en este artículo, no está bien enfocado, mas que nada, por no tener información adecuada y desconocimiento del sector de los mercadillos.
    En una cosa estoy deacuerdo, es cierto que se cortan calles principales para la colocación del mercadillo y pueden suponer un perjuicio en el tráfico rodado del día a día, pero no debes olvidar, que todos esos mercadillos tienen autorización municipal para ejercer la actividad y que los trabajadores que están allí, están autorizados para poder ejercerla. No es muy diferente de cuando se cortan las calles para otros eventos, como fiestas patronales, fiestas concretas o simplemente para actos politicos, que ahora estamos en plena campaña.
    Que las personas que acuden al mercadillo no cumplan con las normas de tráfico en los aledaños de este, no es responsabilidad del mercadillo, porque por esa regla de tres, cuando vamos a un centro comercial y vemos vehículos mas estacionados, no veo que se diga que es por culpa del centro comercial.
    Que es un caos, tanto el montar como desmontar el mercadillo, pues sí, es cierto, pero todos, en mayor o menor medida, tienen una organización, coordinada por los propios trabajadores.
    Que los mercadillos afectan a la seguridad vial?, pues podría ser, pero si lo miras desde otro punto de vista, como que es una calle cortada por obras, lo verías desde otro punto de vista.
    Con respecto a que te parece que los mercadillos son arcaicos, solo decirte, que en toda Europa se establecen mercadillos, que es una forma de vida, tan digna como otra cualquiera, que es un sector que genera muchisimos dinero y que algo que nos afecta directamente a nosotros, mueve innumerables vehículos, además de generar muchisimos puestos de trabajo. Te pongo un ejemplo, en un mercadillo de 100 puestos, tiene que haber, al menos, 100 vehículos, de los cuales, muchos son vehiculos pesados, por lo tanto considerados profesionales de la conducción. En cada puesto, como mínimo 2 personas, por lo tanto 200 personas trabajando.
    Podríamos decir, que hay tantas personas como en cualquier otro negocio, además de ser en su mayoría autonomos.
    Por lo tanto, solo decirte, que no es arcaico, es una forma de vida que se actualiza constantemente con el tiempo, que tienen vehículos en perfectas condiciones y que muchas personas de las que trabajan en los mercadillos tienen un nivel cultural, que en otros sectores no existe.
    Porque conozco bien el tema?, porque yo, hoy por hoy, soy Formador Vial, ademas de ser Formador Cap y mis inicios en la vida, han sido ahí, en los mercadillos, yo vengo de ahí, y tengo un nivel cultural, además de una serie de titulaciones que mas de uno quisiera, además de la gran enseñanza que he adquirido al trabajar de cara al público, porque yo no he tenido ningún tipo de problema al dar una clase de teórico, porque estoy acostumbrado a tratar con todo tipo de personas, a saber manejarlas, conceptos que tecnicamente desconocía, se aplican en la vida del día a día.
    Por lo tanto, este artículo, cierto que el único, me ha ofendido y te pido por favor, que cuando escribas un artículo, te informes bien, porque el desconocimiento sobre un tema en concreto puede ofender a muchas personas, además de quedar muy mal. Es como si un profesor expone una clase sin tener los conocimientos adecuados, pues como queda? como un ignorante.
    Espero que reflexiones sobre esto y que sigas haciendo artículos tan buenos como los que has hecho hasta ahora, exceptuando este, claro está.
    Un saludo.

    • Josep Camós

      Si te fijas, lo único que hago es retratar una realidad que, como tú mismo reconoces, puede darse y se da. A ti te avala tu experiencia como ex profesional de los mercadillos. A mí me avala mi experiencia como visitante de los mismos, porque que yo los vea como un fenómeno extraño, anacrónico, no significa que no pasee por ellos y no compre en ellos. ¿Ignorante? Sí, como todo el mundo; pero no hasta el punto de hablar sin conocimiento de causa, faltaría más.

      Dicho lo cual, si un simple retrato causa ofensas, pues… no sé, quizá lo que ofende es el fenómeno retratado, que no es el mercadillo en sí sino el desconcierto imperante en determinados momentos de la jornada laboral. Y de eso el culpable no es el mercadillo, nunca he dicho yo tal cosa, sino todos y cada uno de los elementos viales que se dan cita a su alrededor.

    • ctwp

      Estoy deacuerdo contigo…el “mercadillo” tiene permiso municipal o se lo suponemos. Con permiso o sin permiso, ocurre lo que muy bien se explica en este post. Y lo más peligroso no son la clientela que viene a mirar o a comprar(a pie). Y si el trasiego y maniobras de vehículos,montar y desmontar las estructuras de las paradas,cargar y descargar sin ningún control y con la gente pasando por todos los sitios,todo queda a mejor juicio de los trabajadores del mercadillo.
      Y esto no es ir en contra de nada…estamos hablando de un tema concreto de seguridad vial.

      • figurin

        Lo siento mucho, pero no se supone que tienen licencia municipal, la tienen, renovable todos los años y entregando documentación actualizada todos los años, autonomo, seguros de responsabilidad civil, trimestrales, etc… Por lo tanto no se supone

  • 51289

    Buenos dias. Como agente municipal he de decir que la organización de un mercadillo es muy compleja, sobre todo porque depende de las características físicas de las vías públicas donde este debe asentarese. Llevo 8 años regulando el mercadillo y en ningún momento me han surgido probelmas derivados del montaje o desmontaje de los puestos de venta. Son gente que llevan viniendo por este lugar muchisimos años, y que por su propio interes están muy bien organizados. Si es cierto que en momentos puntuales hay más densidad de vehículos dentro del espacio reservado para la venta, pero nunca supone un problema para nadie. El mercadillo de mi localidad tiene por lo menos 70 años, y nunca nunca ha habido que lamentar desgracias personales.
    Otra cosa son los lugares que los compradores eligen para estacionar sus vehículos. Así si que es cierto que se nos olvidan por completo las normas básicas de circulación. La prioridad es estacionar cuanto más cerca de las entradas al mercadillo, muy prioritario por encima de la seguridad del resto de los viandantes. ¿pero porqué será que nunca pasa nada? Yo creo que la gente está superconcienciada de que los sábados es imposible andar por las aceras y ya salen de casa con el chip de que les toca jugarse el tipo por la calzada.
    Sea como fuere, hay tradiciones contra las que ni la ley puede hacer nada. LO único que nos queda por hacer es intentar pasarlo bien en los mercadillos (si es que somos visitantes de ellos) o poneer todo nuestro empeño (como agentes municipales en mi caso) en realizar una prevención excelente. Que nadie se piense que las autoridades política locales van a sancionar por estacionar mal esos dias….

  • escargot

    Por el tema de tener que llevar a mi madre a los sitios, como se empeña en que sitio al que va sitio al que tiene que ir a parar al mercadillo, he visto muchos. Así que, aunque me estrese hasta para ir a comprar el pan, he visto unos cuantos.

    En la mayoría de los que he visto el espacio para montarlo está muy bien definido. Hablo de plazas grandes que están reservadas para eso ese día, pero por las que se puede andar tranquilamente cuando no hay nada. Pero también he visto calles cortadas, como dije… curiosamente, ahora que recuerdo, en un sitio en el que los dueños de las tiendas andan a la greña con el Ayuntamiento desde hace años precisamente por el tema del mercadillo, no sé bien si porque no lo quieren en el núcleo urbano o si porque directamente no lo quieren.

    No deja de ser curioso que para poner un mercado medieval el Ayuntamiento sí que cede una plaza enorme y allí muchas veces la propia gente de las tiendas ha montado su chiringuito con motivo de mercadillos especiales (Semana Santa y las excusas que sean). Hace años, esos mercadillos también se ponían por las calles pero debe haber ciudadanos de primera y de segunda porque para esto, que dura tres días al año, les dejan una plaza. Y a los otros, que vienen un día a la semana, los tienen en una calle cortada. Con lo que supone además de tener que cambiar el sentido de alguna otra.