Reducir la velocidad en las carreteras para salvar vidas. Francia ya lo aplica

Ni un fallecido más por culpa de la velocidad. Ese es el objetivo que se están planteando los países europeos para, poco a poco, ir alejando la realidad que vivimos hoy en día. Reajustar el límite de velocidad es la medida, estadísticamente, más efectiva para acercarnos a esta meta, y países como Francia ya han puesto en marcha una norma que, aunque impopular y reprochada, sigue adelante con el objetivo de garantizar la seguridad de todos los usuarios de las vías francesas. ¿Tendrá resultados positivos? ¿Se adaptaran los intereses de los ciudadanos sin repercusión?

En Francia, una medida impopular pero necesaria

Puede que la respuesta a estas incógnitas sean aclaradas próximamente por el gobierno de Emmanuel Macron, el cual se ha propuesto echar el freno a las muertes en las carreteras francesas, básicamente, reduciendo la velocidad máxima en vías secundarias francesas de 90 a 80 km/h. El objetivo principal ha sido aplicar la medida, esencialmente, sobre 400.000 kilómetros de vías de doble sentido en las que no exista ningún tipo de separación física, aquellas donde se produjeron más de la mitad de los accidentes durante el curso pasado. Mientras, en el resto de autovías y autopistas se mantiene la limitación máxima de 130 km/h.

Esta contienda contra el exceso de velocidad y la siniestralidad en Francia se comenzó a plantear tras la publicación de los datos de 2016, en los que se refleja un crecimiento de los fallecidos en ese año hasta las 3.477 víctimas. Una subida que altera la tendencia de su curva de mortalidad, que venía descendiendo  progresivamente desde el mínimo histórico de 2013. Junto a este mandato se ha elaborado además un paquete de 18 nuevas medidas en relación a la seguridad vial que entrarán en vigor a partir del próximo mes de julio.

Sin duda, la normativa ha generado una enorme polémica durante las últimas semanas que ha puesto en pie de guerra a muchos colectivos, principalmente proveniente de las comunidades rurales y las asociaciones de motoristas.

Tras semanas de crítica, el primer ministro, Édouard Philippe, ha declarado tajantemente que “si para salvar vidas hace falta ser impopular, en ese caso, aceptaré serlo”, además de admitir que si, en julio de 2020, los resultados no son los que se esperaban, se asumirán las responsabilidades necesarias. Según él mismo, las expectativas son altas y se espera que la medida permita salvar aproximadamente 400 vidas al año, un dato optimista pero realista a partes iguales.

En cualquier caso, resulta fundamental el compromiso que ha adquirido el gobierno francés en destinar los fondos extra recaudados con la medida para favorecer y ayudar a las víctimas de los siniestros. Los ingresos de los casi 4.000 radares establecidos a lo largo y ancho del país irán directamente a ese colectivo. Tras 13 años reduciendo la mortalidad en carreteras, ésta sigue siendo la principal causa de muerte en el país francés, encabezada principalmente por el exceso de velocidad (31%), el consumo de alcohol (29%) y drogas (10%).

Para evitar fallecidos en carretera, nada es suficiente

La reducción del límite máximo de velocidad, como ya hemos dicho, es una de las medidas más destacadas del plan de acción del gobierno francés, pero no la única. Hoy en día, las sanciones por exceso de velocidad en Francia suponen la pérdida entre uno y seis puntos de los doce máximos del carnet de conducir, además de multas que van desde los 50€ a los 4.000€, si se es reincidente. Además, si esta infracción supera el límite por más de 50 km/h será considerado un delito.

En la batalla contra el consumo de alcohol, se establece que aquellos conductores que hayan perdido su permiso de conducir por esta razón más de dos veces, sólo podrán recuperarlo en caso de instalar un etilómetro en su vehículo que impida poner el coche en marcha, si supera los niveles máximos permitidos. La tecnología en los sistemas de control de alcoholemia está avanzando en ese sentido para garantizar una precisión máxima y un margen de error reducido.

De igual manera, aquellos conductores que den positivo por drogas verán confiscado su vehículo de forma inminente durante el plazo de una semana. Con respecto al uso del teléfono móvil al volante también hay novedades, pues podrá retirarse el carnet de conducir del usuario si éste comete una infracción mientras usa el teléfono, por mínima que sea.

Francia es uno de los países europeos con mayor número absoluto de fallecidos en accidentes de tráfico hoy en día. Tan sólo Alemania e Italia se acercan a sus datos. Por su parte, los números relativos sitúan al país francés en una franja media en relación a la media europea (53 muertos por millón de habitantes). España, en este caso puede presumir, pues suma una media de 39 fallecidos por millón de habitantes.

Y mientras, en España… es una realidad próxima

En nuestro país cada vez se plantea con mayor fuerza desde hace ya un tiempo la instauración de un límite de velocidad menor, al menos diez puntos por debajo de lo que está en la actualidad, hasta los 90 km/h. El gobierno de Rajoy y la DGT discutieron este punto durante la anterior legislatura y finalmente se decidió aplazar la decisión. También, se ha realizado la propuesta de limitar la velocidad a 30 km/h en las ciudades con mayor índice de habitabilidad para evitar la gran mayoría de atropellos a peatones que se producen.

Sin miedo a equivocarnos cabe decir que la disminución del límite de velocidad no sólo traería ventajas para la seguridad vial sino también en términos medioambientales. Conducir 20km/h por debajo de lo establecido hoy en día supondría una enorme reducción de la contaminación acústica y del aire. Hasta 3 decibelios descendería el nivel de ruido, mientras que la contaminación del aire tendría resultados positivos a medio y largo plazo, si sumamos las políticas de movilidad que favorecen los desplazamientos en transporte público, a pie y en bicicleta.

Desde Fundación MAPFRE se está colaborando con el compromiso de promover la velocidad responsable al volante bajo la campaña de sensibilización de Objetivo Cero Accidentes de Tráfico. Tras la presentación del estudio “Velocidad excesiva y usuarios vulnerables, y campañas como “Save Lives #SlowDown“, se pretende mostrar con datos las consecuencias de circular a una velocidad superior a la permitida, además de animar a través de las redes sociales a colaborar compartiendo opiniones y experiencias. La presentación del estudio vino acompañada de unas jornadas de demostración de los riesgos que podemos correr tanto como conductores como peatones, la vulnerabilidad de las personas mayores y el peligro del uso del teléfono móvil y otros dispositivos tecnológicos.

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