Que se cierre pronto el proximo semáforo, por favor

Semáforo

Recuerdo no hace muchos años, circulando por la ciudad, la gente intentaba realizar su recorrido de manera que tardase el menor tiempo posible. Para ello, era un imperativo buscar la perfecta sincronización entre los semáforos de manera que te permitiesen mantenerte a la máxima velocidad de la vía (50 km/h, lo recuerdo por si alguno lo había olvidado) el mayor tiempo posible. Y por supuesto, si había que parar, que fuese el menor tiempo posible.

Sin embargo, desde hace relativamente poco tiempo, la gente desea que los semáforos se pongan en rojo. Y no, no os penséis que es porque tienen los cristales sucios y les apetecen que los limpien. Es por un motivo mucho más pueril. Mirar si te ha llegado el último wazzup (o si lo prefieres, el orginal).

Nuestra dependencia del móvil es absoluta y lo que es peor, crece a pasos agigantados a medida que los smartphones se han ido popularizando. Pero aunque los vehículos cada vez disponen de sistemas que aumenta la conectividad entre los dispositivos externos al vehículo, parece ser que no seremos felices hasta conseguir lo imposible. Leer los mensajes, los correos, los avisos…

Pero, vamos a ver. ¿Nadie se da cuenta que es incompatible la conducción con la lectura?. Posiblemente, si fuésemos arañas y contásemos con ocho ojos, podríamos usar la mitad para conducir y la otra mitad para leer. Siempre que nuestro cerebro fuese capaz de procesar la doble información que no llegaría porque si no, acabaríamos pasando la página con la palanca de cambio.

Para los despistados, os recuerdo lo que dice la norma:

Se prohíbe la utilización durante la conducción de dispositivos de telefonía móvil y cualquier otro medio o sistema de comunicación, excepto cuando el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos ni usar cascos, auriculares o instrumentos similares.

Algunos dirán: ¡pero si estoy parado en un semáforo! Si, pero estás conduciendo. Y el problema no reside en el momento en que detienes el coche sino que el cerebro, antes de detenerse, ya está pensando que tiene que coger el teléfono. Y mientras deceleramos llevamos la mano al portaobjetos, lo desbloqueamos, abrimos la aplicación… ¿verdad? Todo ello mirando de reojo, por supuesto.

¿Y luego? Luego nos quedamos absortos, mirando para él. Y a veces, respondiendo. Y claro, si el semáforo se pone en verde, no nos enteramos. Nos pitan y salimos… a medio mensaje, con una mano en el volante, otra en el móvil, acabando de escribir porque sólo me quedaban dos letras de nada…

Lo mejor, o mejor dicho, lo más seguro no sólo para ti sino para los que te rodean es que te olvides de él, por favor. Al menos mientras conduces. Gracias.

Foto | Carlescv
En Circula Seguro | El peligro real de conducir y manejar tu smartphone