¿Qué hago si veo animales cruzando la carretera?

Ver animales cruzando la carretera puede que sea una experiencia que hayamos tenido en algún que otro viaje. No suele ser habitual pero nadie garantiza que, mientras vayamos conduciendo, algún animal suelto irrumpa a nuestro paso. Ya no sólo por carreteras secundarias y tramos señalizados sino también por autovías y autopistas porque haberlos, haylos… Y sino que se lo pregunten a éste grupo de usuarios de twitter que han hecho famoso el gesto de un policía de tráfico que corta la circulación para dar protección y prioridad a una familia de patos que cruzaban por una concurrida calle de la ciudad:

Un hecho que ocurre en una ciudad colombiana pero que bien podría ocurrir en nuestras carreteras, con otra variedad de animales, ya sean domésticos o silvestres y en otras situaciones. Nos referimos a los atropellos de animales y a sus consecuencias. De hecho, según la DGT, los animales que más siniestros viales causan en nuestro país son: jabalíes y perros. Además, añade a la lista de animales a los zorros, corzos, ciervos, venados y aves diversas que deambulan por las proximidades de nuestras carreteras ocasionando numerosas situaciones de riesgo para los conductores.

Si cruza un animal…, ¿qué podemos hacer?

Cuando vayamos por cualquier carretera, ya sea una carretera convencional o una vía desdoblada, y veamos las señales que acompañan al texto, debemos estar en alerta. Unas señales que hablan del peligro ante la posible presencia de animales domésticos o en libertad. Dichas señales están situadas en un tramo donde debemos tener en cuenta que en cualquier momento puede irrumpir un animal en la vía y, en consecuencia, generar un riesgo para nosotros y para los que circulen por dicho tramo.

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Como no siempre existirá una señal que nos advierta del peligro de animales debemos reaccionar cuanto antes para evitar el impacto contra el animal. La respuesta o reacción que demos debe ser consecuente con: la detección, identificación y el análisis. Para ello, la clave del éxito está en la conducción preventiva basada en la visión concreta y panorámica, especialmente, en las zonas donde predomine la vegetación.

A la hora de evitar a un animal, si está en movimiento, debemos prever su trayectoria e intentar evitarlo por el lado contrario. Un consejo para los conductores de moto sería mirar la cola del animal en lugar de la cabeza porque (como suele decirse en el argot motero: donde va la mirada va la motocicleta) en ese caso, se evitaría el atropello si el sentido de la marcha es hacia el lado contrario y dirección del animal. Si el animal no se mueve, analizaremos visualmente la mejor opción de espacio disponible: es mejor utilizar el arcén y cuneta de nuestra derecha que desplazarnos al carril izquierdo (si se trata de una autovía) o invadir el carril o sentido contrario (si se trata de una carretera convencional).

Si la maniobra anterior es muy brusca y nos salimos de la carretera y no hay árboles u otros obstáculos y no volcamos, la incorporación a la calzada ha de ser progresiva aunque vayamos dando saltos y oyendo, en los bajos del vehículo, el roce contra la vegetación y las piedras. En todo caso, si el animal es pequeño, más vale atropellar al inocente animal que poner en peligro la vida de los ocupantes y resto de usuarios con una maniobra evasiva errónea. Y, por último, si se trata de un animal de grandes dimensiones como, por ejemplo, una vaca o un equino, es mejor aplicar con decisión los frenos para evitar el impacto frontal, ya que un impacto a más de 60 km/h puede introducirse el animal por el parabrisas delantero del vehículo y ocasionar lesiones graves a todos.

¿Qué otras medidas se podrían tomar?

En un porcentaje de siniestros viales en los que intervienen animales, no son atropellos o colisiones directas con el animal, sino salidas de la vía por maniobras evasivas erróneas realizadas por el propio conductor para evitar el conflicto. En consecuencia, las lesiones a los ocupantes se producen tras el impacto del vehículo contra los elementos exteriores y márgenes de la calzada.

Por tanto, el problema no es fácil de resolver ya que pasa por un control de las infraestructuras, clima y tipología del terreno, así como por la variedad de especies de animales que conviven con nosotros. El cerramiento y vallado de las vías sólo es posible en el caso de las autopistas y serían sus titulares los que se harían cargo de cubrir los incidentes y, en su caso, las posibles reclamaciones por daños a vehículos.

Aún así, el elevado número de accesos y de incorporaciones con que cuentan, sobre todo, las autovías y carreteras convenciones, hace imposible un cerramiento físico para separar la posible irrupción de animales con la circulación de vehículos. Otra medida sería eliminar la vegetación de los márgenes de la carretera para aumentar el campo de visión y así poder reaccionar a tiempo si existe algún animal con intención de cruzar a nuestro paso.

Por otro lado, como nos cuenta ésta noticia, las balizas laterales que delimitan la carretera complementadas con señales fijas podrían alertar a los conductores de la presencia de animales tanto de día como de noche. Lógicamente, si disponemos de un control de estabilidad en nuestro vehículo podremos intentar evadir el golpe siempre que nos cercioremos de que no pondremos en riesgo a ningún otro usuario de la vía.

Otra opción utilizando la tecnología sería el detector de animales instalado de serie en todos los vehículos. Un sistema para evitar atropellos de animales del que hablamos hace tiempo en Circula Seguro denominado Volvo Car Corporation diseñado por los ingenieros de la casa Volvo. De hecho, utilizan la misma tecnología que para evitar atropellos a peatones. Mediante cámaras y radar incorporado al vehículo detectan el obstáculo y, si el conductor no reacciona, el vehículo frena automáticamente:

En la mayoría de los casos, reducir la velocidad en tramos señalizados con señales de peligro y estar atento siempre, para reaccionar a tiempo, puede suponer la diferencia entre aumentar las cifras de siniestralidad o continuar con nuestro viaje. Por otro lado, la anticipación en la maniobra nos permitirá analizar y resolver una situación comprometida con más probabilidades de éxito. En definitiva, si en algo nos diferenciamos de los animales es que nosotros sí podemos razonar.

Foto | Jonathan Goforth, MaxPixel
Vídeo | Volvo
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