Qué hacer si de repente tengo un pinchazo

Pinchazo
La teoría es la teoría, pero en la práctica a muchos nos pueden sudar las manos y parte del cogote si vamos tan tranquilamente por nuestro recorrido habitual y, de repente, sin preparación, aviso ni señal alguna, sufrimos un pinchazo. Muchos dirán: “No es para tanto, yo ya tengo experiencia en eso”. Otros pensarán: “Nunca me ha tocado y de hecho no se si llevo gato, o si se usarlo. O dónde está.”. Lo cierto es que va a suponer un engorro para cualquiera, en todo caso.

El pinchazo puede surgir en cualquier lugar. Desde la comodidad de una zona despejada, sin tráfico, con buen tiempo, hasta la cuneta más estrecha, con lluvia y frío, y para más inri, anocheciendo o en noche cerrada. Lo bueno es estar preparado para cualquier eventualidad, y ahora mismo te damos una mini guía para salir del apuro, sea donde sea.

Mini guía para afrontar un pinchazo

Arreglando el pinchazo

  1. Si dispones de neumáticos impinchables, no tiene sentido que leas esta guía.
  2. Si no dispones de rueda de repuesto, entonces tendrás que aprender a usar el kit antipinchazos, aunque ya sabes que tiene sus contrapartidas.
  3. En otro caso, aprende la teoría de cómo cambiar una rueda.
  4. Lo normal es que dispongas de una “galleta”, y por eso mismo deberás seguir unas pautas para circular con ese repuesto de forma segura.
  5. Ahora ya sabes la teoría, así que lo primero que debes hacer al cambiar una rueda es… aprender a poner los triángulos (y previamente, el chaleco reflectante). Procura colocar con interés los triángulos, no torcidos, ni medio caídos, ni despreocupadamente, más que nada porque te interesa que los que venga, sepan que estás en apuros.
  6. En este momento ya puedes proceder. Si tienes rueda de repuesto, eso sí, ¿has comprobado previamente la presión que tiene?
  7. Sea cual sea tu caso, pon especial atención a lo que ocurre en la carretera. No operes del lado por el que circulan los coches (o sea, la izquierda de dónde has dejado el coche “tirado”), y tampoco te despistes mientras estás reparando un pinchazo a la derecha, porque puedes ir a buscar algo al otro lado y poner en serio peligro tu integridad. Si has parado en un arcén estrecho, lo mejor es que pases al punto siguiente.
  8. Siempre puedes recurrir a tu seguro, llamar a la grúa y que te cambien la rueda o te arreglen el pinchazo. Es la solución más cómoda, pero la más lenta y en la que tendrás que aflojar el coste del servicio, seguramente. Y no te manchas.

Todo esto puede parecer de perogrullo, pero muchas veces la realidad supera no solo a la ficción, sino que nos hace reflexionar sobre cuánto sabemos (o qué poco). Uno puede haber probado a cambiar una rueda en su casa, bien abrigadito, y luego estar en plena sierra, con aguanieve congelándole los dedos y calándole la nuca, con una tuerca atascada, y darse cuenta finalmente de que sí, tiene una rueda de repuesto, pero tiene menos presión que un globo de cumpleaños cinco semanas después.

Así que espero que esta mini guía, que no es más que una pequeña recopilación de consejos que fuimos dando a lo largo del tiempo, os sea útil, y que al menos os abra los ojos acerca de que, si pinchamos, lo más probable es que resulte ser una situación incómoda y, probablemente, frustrante.

Foto | Marufish, mikepetrucci

5 comentarios

escargot

Y otra cosa que yo ya he hecho y no hay que hacer: tirar hasta una gasolinera a 3 km. Te da tiempo a destrozar la rueda entera.

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Alfa QV

Y si encima no te das cuenta de que está pinchada, la rueda vio nacer a Matusalén y sigues tirando millas como si nada, la destroza puede ser muy dolorosa. Eso pasó en la caravana de un conocido, que se dio cuenta de la movida que tenía detrás por los avisos de otros conductores, y cuando bajó se encontró que la banda de rodadura se separó casi por completo del flanco y había estado golpeando el hueco de la rueda, que obviamente agujereó…

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escargot

Yo sí que me di cuenta, lo tenía aparcado al lado de casa y debía haberla pinchado en el maravilloso bordillo que teníamos por esa época, todo lascas porque se les habían quemado los bordillos y los pusieron igual, y llevaban 50 años sin cambiarlos.

La rueda me la debería haber pagado el Ayuntamiento, igual que a mi padre que también le había pasado lo mismo unos años antes. La de veces que oí a mi abuelo contar la historia de los bordillos quemados…

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Rumpel

Interesante! A mí se me pinchó una rueda de viaje por Francia y no hablaba el idioma, al final tuvimos suerte y solo nos cobraron 10 euros por repararnos el pinchazo

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Chorre

Para ser honestos diré que lo mejor es que no nos ocurra, pero si sucede, lo ideal sería tener en cuenta estas observaciones:

1/ Ten suerte de que hayas ensayado alguna vez el haber practicado esta operación.
2/ Ten suerte de estar acompañado para que te ayuden (y ten los suficientes chalecos) y mejor si no caes en un lugar solitario (por lo de pedir ayuda).
3/ Ten suerte de contar con suficiente arcén o explanada (mejor si está asfaltado) y mejor si te coincide con la rueda que esté en el lado derecho (para no exponerte al tráfico).

4/ Ten suerte de no mancharte (mejor si dispones de ropa “mala”).

5/ Ten suerte de que no te ocurra por la noche para que no tengas que encender las luces de posición y, posiblemente, quedarte sin batería finalmente.
6/ Ten también suerte de lo anterior (noche) para ver cómo te las arreglas para alumbrarte (o alguien te alumbre) con una linterna (si es que la tienes) (y con pilas).
7/ Ten suerte que al resto de situaciones anteriores no se la añada la lluvia, el viento, la nieve…
8/ Ten suerte de que ese día estés en buenas condiciones físicas (no estés debilitado por la salud, etc) y tengas suficiente fuerza para cambiar el neumático.

9/ Ten suerte de tener el móvil con batería y saldo para, quizá en contra de nuestra voluntad, tener que llamar a la grúa.

10/ Ten suerte de que sólo sea 1 rueda, porque si no, lo llevas muy difícil…

En fin, ten suerte de que ese día no vayas a una entrevista de trabajo porque si no, (casi) olvídate.

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