Profesionalidad

Hace más años de los que voy a reconocer, siendo yo un chaval, alguien me preguntó qué quería ser de mayor. Si me lo hubieran preguntado una semana antes, seguramente habría dicho astronauta. Y una semana más tarde habría dicho súper-héroe. Pero esa semana acababan de estrenar una serie de dibujos animados japoneses que me invitó a decir jugador de fútbol profesional.

La respuesta, como no puede ser de otra forma, es que eso estaba muy bien, pero que estudiara algo como plan B. Porque a profesionales, solo llegan los mejores.

Ese mismo concepto nos acompaña en muchas otras cosas. Por ejemplo, tengo un amigo que toca la guitarra por afición. Pero admira a los profesionales, como Mark Knopfler, porque lo hacen mejor. También hay quien no tiene reparos en montar una estantería, o desembozar un lavabo. Pero para construir su casa, contrata un aparejador colegiado.

En definitiva, que lo profesional tiene la fama de ser lo mejor. En todos los ámbitos.

¿En todos? ¡No! Un gremio de irreductibles profesionales resiste a tal fama. Es muy fácil escuchar quejas sobre lo mal que este gremio desarrolla su profesión. Me refiero, por supuesto, a los profesionales del volante.

Taxistas, camioneros, conductores de furgonetas blancas, incluso autobuseros. Que levante la mano quien no haya presenciado (hasta puede que pronunciado) una maldición a uno de estos colectivos en el último mes.

No quiero entrar hoy en el debate sobre las condiciones laborales de aquellos que se ganan la vida sobre el asfalto, sobre si la presión a la que se ven sometidos es compatible con cualquier atisbo de seguridad vial. Es un debate interesante y necesario, que deberían tener muchos «jefes», pero lo dejaremos para otro día.

Lo que hoy quiero preguntarme es el motivo por el que esta profesión tiene menos prestigio que muchas otras. Una posible explicación sería porque casi todos conducimos, no es un coto reducido a un selecto grupo de gente. La automoción privada es un elemento esencial de nuestra civilización. Se ha socializado.

Pero muchas otras actividades también se han extendido en la sociedad: todos podemos ir al parque a jugar con una pelota, no hace falta ir al Camp Nou. Todos podemos hacer un dibujo (bueno, yo no, la verdad) aunque nunca los lleguemos a exponer. Y un largo etcétera.

Un taxi

No, no debe ser eso. Como recién dije, hay muchas actividades cotidianas, que todos realizamos de forma amateur, que para otras personas son su profesión. Y, generalmente, admitimos que los profesionales, lo son precisamente por su pericia, debida a la experiencia y entrenamiento.

Entonces, ¿por qué la conducción es diferente? Por supuesto, mi opinión vale tanto como todas. Por eso, con vuestra indulgencia, me permitiré el honor de escribirla en estas líneas.

En nuestra sociedad, la circulación no sólo se ha socializado. También se ha trivializado. Todos nos lo tomamos como un derecho inherente. Conducir ya no es un privilegio o una responsabilidad. Un poco como caminar. Al fin y al cabo, tampoco hay profesionales de caminar, ¿no?

Sí, vale, ahora me diréis que hay atletas que se se dedican a hacer carreras y son aclamados como héroes (si ganan). Pero lo hacen en pistas, o en tráfico cerrado. Igual que los pilotos de carreras de coches. El caso es que no hay ninguna profesión que se base en caminar por la calle como un peatón más. Que yo sepa, por lo menos.

Pero, ¿como va a haber profesionales del chino-chano? Todos caminamos. Es algo natural e inherente al ser humano. Es… trivial.

Pues con la conducción, parece que ocurre más o menos el mismo fenómeno. Pero con una enorme diferencia: si dos personas caminando colisionan, no se hacen ni un moratón (por lo menos, no hasta que se dan de hostias un poco después). Pero si dos coches colisionan…

El problema, sobre todo, es si los propios profesionales son víctimas de esta tipo de trivialización. No se vosotros, pero desde luego, yo no me dejaría operar por un cirujano que trivializa el uso del bisturí.

Foto | Arkangel, Ben Fredericson

  • 50542

    Ni más ni menos. Pero uno no debe sentirse desprestigiado o infravalorado por pertenecer a un gremio o a otro.
    Pienso que en todos existen profesionales y chapuzas, como en todos lados, y me baso en la experiencia: los obreros hicieron un desastre en mi casa hace pocos años y, en cambio, a la vecina de al lado le arreglaron lo mismo, pero mucho mejor; la diferencia entre un conductor y otro del autobús que tomaba para ir a la universidad era abismal (las historias de accidentes y lunas cuarteadas son interminables); y hablando de universidad, en la Facultad de Informática nos explicaban cómo en la Historia han llegado a explotar un artefacto de millones de dólares sólo porque no se ponían de acuerdo en si contar en centímetros, pulgadas o palmos.
    Todo tiene su peligro si se hace mal, sea cual sea. Y, por desgracia, los chapuceros siempre existen en todos lados. No creo que el volante sea una excepción.

  • Walter

    Para mi la respuesta a tu pregunta es evidente. La gente no entiende que haya cierta profesionalidad en la conducción porque no la percibe

    Si observas a un conductor no profesional y a un conductor profesional de manera completamente imparcial durante 2 minutos ¿Que aprecias? ¿Que capacitacion profesional es capaz de trasmitir un conductor prefesional en ese par de minutos conduciendo?

    Si la gente no puede verlo en 2 minutos seguramente no lo vera nunca.
    En otras profesiones el resultado del trabajo queda a la vista de todos (un edificio o una instalación mecánica) pero en la conducción esa relación es muy difusa o inexistente; por lo tanto no se puede comparar con otras profesiones de ese tipo, cuyo trabajo puede ser evaluado posteriormente por casi cualquiera.

    En la dirección que indicas, (socialización o trivialización) debería también estar la profesión de cocinero por ejemplo. Todo el mundo cocina, sin embargo el trabajo de los cocineros si es reconocido por el conjunto de la sociedad, ¿por que? por que todo el mundo puede apreciar la diferencia entre un plato hecho por un cocinero profesional y uno no profesional (no siempre sera mejor el profesional, pero si es en la mayoria de las veces.

    En conclusión, la gente no es capaz de apreciar la deferencia cuando ve a un conductor profesional de uno que no lo es, no digo que no la haya digo que es muy complicado de apreciar. En consecuencia ese vehículo es solo es un vehículo más y su conductor tampoco es diferente del resto.

    • s63aut

      Es bastante habitual que la gente se piense que puede hacer lo que hace otro mucho mejor que él, si a eso le añadimos que casi todos conducimos, parece que un conductor profesional puede ser uno de los trabajos más criticados e infravalorados de todos.

  • Josep Camós

    Hola, Jaume.

    El debate que planteas es muy interesante, y todo esto tiene un poco bastante mucho que ver con otra cuestión, que es hasta qué punto es profesional el conductor no profesional. Es decir, cuando se habla de cerrar el tráfico excepto para el conductor profesional, o de que el conductor profesional debería beneficiarse de unos privilegios, por ejemplo, en el precio de los carburantes o incluso a la hora de perder puntos del permiso de conducir (tócate las narices, que esto se pidió en serio), ¿cuál es la diferencia entre un repartidor y un comercial? El primero basa su actividad en la conducción. ¿Y el segundo?

    Y hay más: un administrativo que no pueda acceder a su puesto de trabajo en un medio de transporte que no sea su propio coche/moto, ¿no es acaso un conductor profesional? ¿No necesita el vehículo para ganarse el pan? Y si le damos una nueva vuelta y no nos referimos ya sólo a los desplazamientos in itinere (de casa al trabajo y viceversa) sino a los desplazamientos in missio, cuando el administrativo sale del trabajo y va a hacer cualquier gestión para la que (por lo que sea) le hace falta el coche, ¿no está al mismo nivel que el repartidor?

    Todos somos profesionales del volante porque conducir/circular es, en sí mismo, un trabajo. Lo que pasa es que en todos los gremios hay profesionales… y profesionales.

    • pepserra

      Exacto y eso tiene muchas ramificaciones

      Por ejemplo cuando hablabamos de la restriccion hipotetica a la conduccion por incapacidad laboral que podia sufrir un repartidor vs un trabajador que usa su coche para ir al tajo.

      Cuando se incapacita a alguien por motivos de seguridad vial(farmacos peligrosos o enfermedades peligrosas) , a muchos se les olvida pronto que la Incapacidad se extiende al uso del vehiculo en todas sus vertientes.

      Vease sino el ejemplo de aquel paciente que me decía:”bueno no puedo llevar en autocar, pero una salidita para la paella del domingo con los nenes si no?????”
      no es broma
      Es esa dicotomia la que a veces me sorprende

  • napl

    Entiendo que para esta profesion respecto a otras la diferencia es que el trabajo realizado no genera nada tangible a no ser que se produzca un error o accidente y en ello se apoyan ciertos profesionales para hacer bien o mal el trabajo. Diciendolo de otra forma si un constructor la casa la levanta mal, siempre estaremos viendo y arreglando desperfectos. Si un medico no diagnostica bien o comete errores durante una operacion sentiremos molestias, dolor o algo peor.
    Ahora si un conductor de camion no respeta la velocidad, distancia seguridad ni tiempos de descansos.Llegara a su destino muchas veces sin incidentes y pensara para que hacerlo legal si asi tambien consigo el objetivo. Esto así hasta que un dia ocurre un incidente que puede ser mas o menos grave.

    Una broma que le gasto a mi mujer cuando aparco el coche en ciertos aparcamientos de supermercados es decirle cuando me bajo: “soy el unico conductor profesional en esta fila, todos han metido el coche en la plaza hacia delante y estan doblados respecto a las lineas y mira el nuestro, entré hacia atras y paralelo”

    Esto se lo digo bromeando pero hay veces en las que he visto situaciones ridiculas de conductores/as que aparcan en bateria en plazas de aparcamientos rectas y luego no pueden llegar a abrir tanto la puerta para bajarse.

    • Josep Camós

      Muy cierto todo (aparcamiento en batería incluido).

      Llegara a su destino muchas veces sin incidentes y pensara para que hacerlo legal si asi tambien consigo el objetivo.

      Ese es el principal problema. El ser humano, por naturaleza, busca límites desde que es un bebé y hasta que fallece. Por eso, si nadie con un mínimo de credibilidad le dice al camionero que el tiro le puede salir por la culata, para cuando el camionero se dé cuenta por sí mismo ya será tarde.

  • s63aut

    Pues yo todavía no sé qué me gustaría ser de mayor, a pesar de que me quedan un par de meses para tener 47 años. Me gano la vida como funcionario (en una oficina de atención al público del Mº. de Trabajo), no me desagrada, tengo un buen horario y estabilidad laboral, pese a que esté muy mal pagado (y no es un tópico).

    De todos modos, creo que hagamos lo que hagamos debemos tener seriedad e intentar hacerlo lo mejor posible, aunque te dediques a algo que te parezca banal; estoy harto de ver escritos mal redactados por mis compañeros, personas que se van con una información mediocre o que me llegan muy mal informadas desde otros centros; no hace falta que te apasione el trabajo, pero a veces cuesta igual o mal hacer algo mal que hacerlo bien, así que mejor hacerlo bien.

    En cuanto a la conducción y actividades anexas, no sé qué deciros, no me gusta mezclar las aficiones con las obligaciones, estudié electrónica de joven porque toda la vida me ha gustado, pero resulta que no me gustaba trabajar en eso, sigo siendo aficionado a la electrónica, pero no quiero dedicarme a ello. Prefiero seguir siendo un aficionado a los coches y a la conducción antes que acabar odiando ese mundo por cualquier motivo absurdo.

    ¿Qué haría si fuera joven?, ni idea, creo que estudiaría Historia del Arte, Psicología o cualquier otra cosa de esas tan “útiles” para ganarse la vida en países como este, con lo cual mejor me quedo como estoy y punto.

    Quizá mi comentario parezca off-topic, pero creo que viene a cuento por lo de tomarse las cosas con seriedad y profesional, seas barrendero o cirujano, porque todos los trabajos son (o pueden ser) dignos y profesionales.