¿Piso el pedal del embrague o paso a primera cuando entro en una callejuela?

Pisar el embrague

Nos llega una consulta de Sanronchero, que pregunta por el uso del embrague. No es la primera vez que hablamos en Circula Seguro sobre este mecanismo; por lo menos lo habremos hecho en cuatro ocasiones: cuando explicamos si era mejor arrancar con el embrague pisado o no, cuando hablamos del freno motor (y los tipos de frenada) y cuando Escargot nos preguntó si en un semáforo era mejor estar con primera preparada y el embrague pisado o mejor dejar punto muerto.

Conclusión: aunque el concepto del embrague es más sencillo que el mecanismo de una peonza (el concepto, he dicho, que una vez desmontado un embrague tiene más piezas que un reloj suizo), a veces hay líos con su manejo. La pregunta de Sanronchero viene motivada por una de esas lagunas que, según nos cuenta, le quedó de la autoescuela, es decir, desde hace un mes. Vamos a intentar resolvérsela de una vez por todas, a ver si lo conseguimos. Lo primero, la pregunta:

Cuando vas por ciudad y giras en una calle muy estrecha a muy poca velocidad, ¿qué es mejor: cambiar a primera o pisar el embrague? En el caso de tener que cambiar a primera, ¿hacerlo antes de empezar a torcer o mientras giras el volante? Cuando estaba aprendiendo mi impulso era pisar el embrague pero mi profesor me obligaba a cambiar a primera. Una vez ya con mi carnet, preguntando a amigos y familiares la mayoría me dicen que ellos pisan el embrague “para controlar mejor el vehiculo”.

La verdad es que estoy hecho un lío y nadie me aclara. Por un lado, pienso que el embrague sólo se debe pisar para cambiar de marcha pero por otro, pisandolo todo se hace más rápido y creo que se gasta menos gasolina. Además, se supone que no se debe pisar mucho el embrague porque se desgasta con el mal uso pero de todas formas, al cambiar a primera también se gasta. Yo, de momento, siempre reduzco a primera como me enseñaron.

Y da las gracias y saluda y se excusa por la longitud de la pregunta. No te preocupes, Sanronchero, tu exposición no es larga y además se te entiende perfectamente. Vamos a aclarar algunos conceptos de forma preventiva, aunque ya quedaron explicados en otras ocasiones (lo digo por si alguien quiere echarle un ojo al resto de artículos relacionados, que nunca está de más).

Pedales Logitech

¿Qué significa pisar el embrague?

Al lío. ¿Qué es el embrague de un coche? Pues un embrague no es más que un separador. Es un cacharro que sirve para separar el movimiento que sale del motor hacia la caja de cambios y en consecuencia hacia las ruedas. Si pisas el pedal del embrague, separas ruedas y motor. Si lo mantienes “arriba” dejas que el movimiento del motor se transmita hacia las ruedas. Y si lo mantienes a mitad de recorrido lo haces friccionar, con lo que la transmisión de movimiento no es total.

En el siguiente esquema, vemos de izquierda a derecha: el motor, el embrague (que parece formado por dos platos encarados), el pedal del embrague, la caja de cambios (llena de engranajes y coronada por la palanca que accionamos para cambiar de marchas) y ya el resto de la transmisión hacia las ruedas:

Transmisión

Por lo tanto, cuando pisamos el pedal lo que hacemos (a nivel de esquema) es separar esos dos platos que vemos ahí, con lo que motor y ruedas quedan incomunicados: el motor por un lado y las ruedas por el otro. Y si lo hacemos friccionar, además de no transmitir todo el movimiento tenemos un mayor desgaste en uno de los componentes, una especie de disco que hay entre ambos platos al que llamamos disco o forro de embrague.

Perder el control del coche

Y eso, en movimiento, significa que…

Entonces, ¿se pisa o no se pisa el embrague? Pues… depende. Partamos de una premisa para el manejo de cualquier pedal de los que lleva el coche: los pedales sólo se pisan cuando uno necesita pisarlos, siempre por necesidad, jamás por vicio. Si quieres acelerar, acelera; si quieres frenar, frena; pero no pises los pedales porque sí.

Y lo mismo se aplica al pedal del embrague. ¿Quieres separar ruedas y motor por algo? Pisa el embrague. ¿Te interesa mantenerlos unidos? No cortes la transmisión, no pises el pedal del embrague. ¿Te interesa la desconexión ma non troppo? Hazlo friccionar.

La cuestión de fondo es que en un coche todo es circunstancial. Todo. Según la situación, te interesará o no cortar la transmisión. En el mundo del aprendizaje, hay profesores que prefieren poner las cosas fáciles: “Tú pon siempre primera, y así es mejor”. Nunca he sabido si es “mejor” para el alumno o para el profe. De hecho, a mí me enseñaron así, como a Sanronchero, y durante un tiempo me quedó la misma duda que a él.

Quizá por eso, yo siempre he sido un poco más incisivo para enseñar a mis alumnos, así que cuando daba clases lo que hacía era, además de explicar qué es un embrague (y también qué es un acelerador y qué es un freno), experimentar una cosa que —salvo alguna que otra excepción— dejaba las ideas bastante claras a mis alumnos.

Coche de prácticas de autoescuela

En una zona absolutamente tranquila, aprovechando una ligera pendiente, calábamos el motor. Pero no perpetrábamos un calado irracional, a lo loco, sino que lo nuestro era plenamente consciente y saboreado. Era un calado cocinado a fuego lento, además, usando el freno con toda la parsimonia hasta que el coche temblaba y finalmente… ¡plof! Entonces repasábamos lo sucedido:

Primero estuvimos acelerando, bien; luego, dejamos ir el acelerador y nos entró el freno motor, bien. Luego fuimos frenando, frenando, frenando… y ese freno motor de alguna manera se agotó y pasó a entrar en funcionamiento el ralentí, que en un intento desesperado por evitar el calado tiraba del coche haciéndolo temblar ya que nosotros lo seguíamos frenando. Y luego resultaba que nuestra frenada era más potente que el ralentí y el motor se paraba.

¿Adónde nos llevaba eso? A detectar el punto en el que definimos cuándo pisar el embrague, cuándo separar motor y ruedas: cuando el ralentí nos puede hacer la puñeta, cuando puede tirar del coche y hacer que perdamos el control. Lección aprendida.

Por supuesto, pisar el embrague antes de que llegue ese momento nos hace perder toda la parte correspondiente de freno motor. En determinadas situaciones, a determinadas velocidades, eso nos puede acarrear algún que otro problema de pérdida de control del vehículo (que con los alumnos también probábamos en la misma pendiente y de forma controlada, aunque eso ya se escapa de esta explicación y tiene más que ver con lo del freno motor).

Manejo del cambio de marchas

Y entonces poner primera, ¿sirve o no sirve?

Sí que sirve, pero como todo: dependiendo de las circunstancias. ¿Qué circunstancias? Básicamente la potencia que tenga nuestro coche, el desarrollo de la caja de cambios y la velocidad a la que estemos circulando. Pero como todo eso puede sonar un poco a chino abstracto, vamos a intentar explicarlo un poco (aunque seguirá siendo igual de abstracto).

Un coche que entrega potencia o, sobre todo, un coche que tenga una caja de cambios con una primera muy corta, muy potente, te va a exigir que para poner primera vayas realmente lento. Si no vas realmente lento, al subir el pedal del embrague el freno motor te retendrá y si aceleras el coche te empujará con demasiada violencia. Si la primera es larga, quizá al ponerla la reacción sea más suave.

¿Cómo se resuelve el conflicto? De una forma sencilla que sólo tú podrás determinar con tu coche: pon primera cuando vayas a una velocidad a la que en segunda no tiraría o cuando preveas necesitar un empuje mayor que el que te daría la segunda al conectar la transmisión entre motor y ruedas. Es decir, trata la reducción a primera como tratas el resto de las relaciones entre marchas. Es tan sencillo como eso aunque la reacción del coche sea más violenta cuando reduces anticipadamente a primera que cuando reduces anticipadamente a tercera, por ejemplo.

Velocímetro

¿Y cuál es esa velocidad? Y yo qué sé. La primera es la marcha que usas cuando el coche está prácticamente quieto, ¿verdad? Pues eso: velocidad de “casi nada por hora”. Si más allá de esa velocidad el coche se maneja bien en segunda, usando simplemente el embrague para que el ralentí no tire de ti no tienes por qué tener mayor problema. Ahí van un par de ejemplos por si sirven para ilustrar algo esta explicación tan intangible.

Primer ejemplo. Entro en una calluejuela y me manejo bien con el embrague, pero detecto que el coche me ha perdido demasiada velocidad (al fin y al cabo, he desconectado motor y ruedas, por lo que estas están libres), hasta el punto que el coche casi se para; ahí en segunda no salgo ni de coña, mejor meter primera.

Segundo ejemplo. Voy a subir a una acera (no penséis mal, es que entro en un parking), así que necesito algo de fuerza adicional a la que me daría la segunda para encaramarme a una velocidad que tiene que ser mínima si no quiero reventar medio coche. En segunda eso no lo consigo ni en sueños, así que mejor me pongo a velocidad de casi nada y pongo primera.

Como en todo, es cuestión de practicar para determinar estos límites, sobre todo en el primer ejemplo. Ah, y respecto a lo de cuándo accionar la palanca, si antes del giro, después o mientras estamos girando, una de dos: o te injertas un tercer brazo o separas el momento de cambiar de marcha y el momento de girar el volante. En la calle, una y otra cosa son incompatibles: o giras o cambias de marcha. Resuelve primero una cosa y la otra después.

Espero que estas explicaciones sirvan a Sanronchero y a alguien más. Como siempre, os agradecemos que nos hagáis llegar vuestras dudas sobre cuestiones como esta de hoy. Si tenéis alguna pregunta y si podemos responderla, estaremos encantados de intentarlo. Y no, los números de la Primitiva no los tenemos, pero también le ponemos interés en descubrirlos.

En Circula Seguro | ¿Primera preparada y embrague pisado, o punto muerto?, Arrancar con el embrague pisado, ¿sí o no?, Y tú, ¿frenas o retienes?