Pinturas variables, adaptación y anticipación

Coche destacado en un atasco

Ya es un hecho: la nanotecnología se impone en materia de Seguridad Vial. Si hace unos días hablábamos de pintura termocromática para las carreteras, en un par de años tendremos en la calle el cambio de color de los vehículos a voluntad, empleando una pintura especial que hará que el coche mute de aspecto en menos de un segundo.

La cosa es conceptualmente simple. Es decir, se explica y se entiende. Para conseguir eso que algunos llaman “pintura camaleónica” se aplica a la carrocería un polímero con particulas de óxido de hierro paramagnético. Empleando la electricidad del vehículo, se redistribuyen los espacios que separan los cristales dispersos entre las partículas de óxido y esto afecta a la forma en que reflejan la luz y por tanto cambian de color. Cuando desconectamos el sistema, el vehículo se vuelve de color blanco.

No estamos presentando una novedad, ya que la noticia tiene unos cuantos meses, pero sí una reflexión: Si bien los comentarios que suscitó la aparición de esta noticia sonaban a chiste (en plan “ahora la Policía lo va a tener difícil para identificar un coche”), lo cierto es que cada vez más nos acercamos a un escenario en el que la tecnología sirve para hacer más visibles los elementos de la circulación.

Dicho de otra forma, durante los últimos 40 años la industria ha ido dotando a nuestros vehículos de los mejores sistemas electrónicos para evitar colisiones y para minimizar los daños que se ocasionan en un siniestro, ha ido mejorando la calidad del asfalto e incluso la Administración ha comenzado a cubrir los guardarraíles de las carreteras. Ahora tenemos un panorama diferente ante nosotros: el I+D puede encaminarse hacia la búsqueda de la anticipación.

En los últimos tiempos, la necesidad de movilidad se ha incrementado en gran medida, nuestras vías soportan cada vez más tráfico, y esto impulsa la búsqueda de medios y dispositivos que faciliten al conductor la observación de su entorno. El vehículo es un elemento del tráfico que, por su movilidad, resulta difícil de situar visualmente con una precisión absoluta mientras nos encontramos en movimiento. Dicen los entendidos en Seguridad Vial que podemos conocer la velocidad de nuestro vehículo, pero en cambio nunca podremos precisar la velocidad de un vehículo que viene hacia nosotros.

Por eso, dar al conductor la posibilidad de seleccionar un color que haga más visible su vehículo puede constituir un punto a favor de la seguridad. ¿Dónde estará el contrapunto? En el hecho de pintar magnéticamente el coche de un color que lo haga totalmente invisible. Eso es lo que ya ocurre hoy en día, con el auge de los coches de color plata en zonas donde abundan las nieblas de primera hora de la mañana. Sin embargo, con la pintura variable controlada electrónicamente se pueden hacer verdaderas virguerías. Así de repente lo primero que se me ocurre es que, en según qué zonas, se podrían instalar unas emisoras que instaran al dispositivo a cambiar el color hacia uno que mejorara la visibilidad del vehículo de forma automática. ¿Por qué no?

Vía | DailyTech