No olvidemos estar atentos al desgaste de los frenos

Rueda Alfa

En mayo repasamos lo importante que es tener los neumáticos en buen estado, y cómo identificar los diferentes desgastes que pueden presentar. En junio repasamos lo importante que es tener los amortiguadores en buen estado. Y ahora en julio vamos a hacer lo mismo con los frenos. Todo conductor tiene que tener siempre perfectamente claro que neumáticos, amortiguadores y frenos son fundamentales para la seguridad de la conducción.

Además de saber frenar, es importante revisar periódicamente los frenos, saber reconocer los síntomas de que están desgastados o de que algo va mal, y proceder con rapidez para cambiarlos o repararlos. La diferencia entre frenar y detener el coche a tiempo, o no hacerlo, puede ser vital.

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Los frenos se desgastan, qué le vamos a hacer

Los frenos de un automóvil son un elemento sometido a desgaste. Irremediablemente, aunque no queramos, se van a gastar y más tarde o más temprano tendremos que sustituir diferentes componentes del sistema de frenado, por muy bien que tratemos y cuidemos nuestro coche.

En los frenos tenemos dos elementos fundamentales que entran en contacto y por fricción consiguen frenar el coche (reducir su velocidad). En unos frenos de disco, por ejemplo, que son los más habituales, tenemos un disco que gira solidario con el eje, y unas pastillas de freno que se mantienen fijas en la misma posición, una a cada lado del disco, muy cerca de él.

Cuando frenamos las pastillas se aprietan contra el disco, y el rozamiento que aparece va frenando el giro del disco, y por tanto va frenando la rueda y el coche.

Como es lógico, cuantos más kilómetros hagamos, más se desgastarán los frenos, y en general, cuanto más rápido hagamos esos kilómetros, antes llegará el momento de pasarse por el taller. Obviamente la manera de conducir de cada uno, y las circunstancias en las que se conduce, hacen que los frenos puedan durarnos más o menos.

Por ejemplo, quien conduzca con tranquilidad y anticipación, gastará menos los frenos que quien conduzca muy rápido y de manera más deportiva o agresiva. Del mismo modo, cuando se conduce más por ciudad, con casi constantes arranques y frenadas, se desgastarán más que cuando se conduce más por autopista, a velocidad constante, pues aunque se hacen muchos kilómetros, se toca mucho menos el freno.

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Tres elementos a controlar

En el sistema de frenos de un coche hay tres elementos que hay que revisar y cambiar cada cierto tiempo:

– Las pastillas de freno, o las zapatas, según sean frenos de disco o frenos de tambor. A partir de unos 30.000 km pueden estar ya para cambiar, y conviene echarles un ojo (habrá a quien le duren más o menos). El desgaste de las pastillas se suele ver con relativa facilidad, pues se puede ver el espesor del material.

– Los discos de freno. La fricción entre la pastilla y el disco de freno no solo gasta la pastilla, también desgasta el disco. Lo habitual es que el disco dure más que la pastilla, pero a partir de unos 60.000 km conviene también echarles un ojo (de nuevo habrá a quien le duren más o menos). El desgaste de los frenos también se puede observar a simple vista, pues el disco se va adelgazando.

– El líquido de frenos. Este es un componente que se cambia en el plazo que indique el fabricante, normalmente se recomienda hacerlo cada dos años. Lo que suele suceder es que va acumulando aire o incluso aire, y eso merma su eficacia, además de que el líquido se puede ir degradando, por ejemplo por la temperatura a la que trabaja.

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Síntomas de que algo no va bien

Al igual que sucede con los neumáticos y con los amortiguadores, el desgaste de los frenos es paulatino. Así que como produce poco a poco, nos vamos acostumbrando y no siempre notamos los cambios. Pero la realidad es que cuanto más desgastados están los frenos y más viejo es el líquido de frenos, menos eficaces son y más distancia se necesita para frenar.

Si notamos alguno de los siguientes síntomas conviene que pasemos por el taller a que nos revisen el sistema de frenos, o bien hacerlo nosotros mismos si nos apañamos bien con la mecánica del coche.

– Si el coche frena menos y tarda más en pararse.
– Si tenemos que pisar con más fuerza el pedal del freno de lo que era normal en nuestro coche. Estos dos síntomas suelen indicar desgaste.
– Si el pedal del freno está demasiado blando y esponjoso, y no es normal en nuestro coche. Esto suele indicar que el líquido de frenos está mal, o que hay aire en el circuito.
– Si el pedal del freno está demasiado duro. Esto indicaría un problema con el servofreno, el sistema que nos ayuda a que se aprieten las pastillas contra el disco.
– Si hay ruidos o temblor en el pedal del freno al frenar, pero siempre, no solo cuando se trata de una frenada muy fuerte o con agua, caso en el que funcionaría el ABS. Esto suele indicar que el disco está dañado y alabeado.
– Si a pesar de tener ABS se bloquea alguna rueda al frenar o si el coche frena desigualmente y en lugar de seguir recto se desvía hacia un lado (y no es un neumático desinflado). Hay que pasarse por el taller a mirarlo.
– Y desde luego ante cualquier anomalía y síntoma extraño, es mejor prevenir que lamentar y pasarse por el taller.

Pues eso. Hay que mirar bien por cada euro que nos gastamos, pero en estos tres elementos fundamentales para la seguridad de nuestro coche, neumáticos, amortiguadores y frenos, no conviene apurar demasiado su revisión y sustitución.

Frenada

Fotografía | Bremsanlage (CC)
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