No te pases de la línea (bis)

Un paso de cebra

Me permitiréis que recicle el título que ya usé hace un par de meses, pero es que le viene que ni pintado a una obsesión que no me quito de encima en los últimos días cada vez que camino por la calle: el lugar donde se detienen los coches ante un paso de peatones.

Como otras tantas veces, permitirme que introduzca el tema con un ejemplo tan real como la vida misma, con pinceladas de dramaturgia. La protagonista es una madre de familia de mediana edad, que pesadamente vuelve a casa arrastrando un carro lleno de víveres para su familia.

El supermercado está en su misma calle, a unas manzanas de distancia. Eso sí, en la acera contraria. Para ahorrar tiempo, en vez de esperar en el primer semáforo, suele ir caminando por la acera hasta que llega a uno que esté en fase verde, permitiéndole el cambio de orilla.

Hoy no es diferente. Nuestra maruja va repasando mentalmente si ha comprado todo lo necesario: la merienda para su hijo adolescente, unos cuadernos para colorear destinados a entretener el menor, un buen bistec para el marido, etcétera.

En estas, se da cuenta que el semáforo al que se acerca se acaba de poner en rojo para los vehículos. Eso significa que podrá atravesar la calzada sin más problemas, ya que cuando llegue, el semáforo para peatones estará verde.

Así que, tan pronto alcanza el borde del paso de cebra se asegura que, en efecto, el señor color lechuga está iluminado. Así pues, gira noventa grados a su izquierda y empieza a cruzar por allí mismo.

De repente, nuestra nueva amiga se lleva el susto del año: a penas a unos pasos por delante, de la nada, apareció un vehículo. Se había detenido a penas metro y medio más allá de la linea de detención. Pero como ella iba caminando por el mismo borde del paso de viandantes, se la hubiera llevado por delante.

Chico caminando por el borde de un paso de cebra muy reivindicativo (y con el semáforo en rojo)

El conductor era todo un veterano de la carretera. Veinte años de kilómetros acumulados, y aún se vanagloriaba de contar con los dedos de sus dos manos las multas que había tenido que pagar.

Había visto con tiempo suficiente que el semáforo cambiaba a rojo. Sin dejar de maldecir la luz colorada, simplemente soltó el acelerador, redujo una marcha y permitió que el vehículo fuera perdiendo velocidad. Una simple ayudita del freno en los últimos metros y ya estaba detenido.

Extrañado, vio como una mujer le dedicaba una de esas miradas asesinas de reproche que sólo saben hacer las madres (y algunas novias), mientras maniobraba con un carro al pasar delante del morro de su vehículo.

No había visto a la mujer, ni su carro, ya que se salían por detrás de mobiliario urbano. Nunca fue consciente de que, sólo con haber llegado unos segundos más tarde, esos 150 centímetros que había arañado al detenerse habrían podido suponer un buen disgusto.

Esto sucedió de verdad, os lo aseguro. Nunca llegaré a conocer las personas involucradas, ni si circunstancias concretas se parecen a mi hipótesis de este post (lo que podríamos llamar una hipostesis). Pero da igual, porque no es un caso único ni especial, no fue ni la primera ni la última vez que vi un coche detenerse un poco más allá de la linea en un semáforo con paso de peatones.

Por supuesto, todos los conductores son perfectamente capaces de detenerse ante una linea de detención. Si en vez de un paso de peatones hubiera un río, ya os aseguro yo que el señor del ejemplo no se habría pasado de la línea. Es simple dejadez, falta de previsión.

Pero, en el fondo, un paso de peatones es exactamente lo mismo que una intersección con otra calle o carretera. Sólo que, en este caso, circulan por ella personas a pie, sin una carrocería que les proteja. Y, además, con la propensión que tenemos todos de considerar laxamente los límites de los pasos de cebra (cosa que nunca he entendido, pero eso es otra historia), todo hay que admitirlo.

Para los peatones, un paso de viandantes viene a ser una extensión de la acera. Sobre todo, cuando está protegido por semáforo. Y estoy seguro que a muy pocos conductores se les ocurriría meter su vehículo un metro y medio en una acera, ¿verdad?… Esto, ¿verdad?

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Fotos |Sergis blog, fotopez.com.mx