No poner el cinturón a un niño podrá ser considerado como delito

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A principios de año vio la luz un estudio en el que se hacía hincapié en el uso de los sistemas de retención para los más pequeños. Los datos eran claros e indicaban que al menos uno de cada cinco niños no viaja correctamente “atado” a su asiento, tal y como debería ocurrir. La falta de tiempo, no utilizar el SRI adecuado o simplemente no usarlo eran las principales infracciones que se desprendían del estudio.

Parece que esos datos no sólo eran fruto del estudio, sino que la Fiscalía de Seguridad Vial ya los tenía en mente desde hace tiempo. En 2008, 76 niños murieron en accidentes de tráfico, más de la mitad, 40, no llevaban sistemas de retención.

Es por ello que a partir de ahora, los fiscales pondrán cerco a los conductores implicados en accidentes con lesiones o fallecimiento de un menor por no llevar el cinturón de seguirdad. El conductor podrá ser acusado de un delito de homicido o de lesión imprudente. La sanción penal será el último recuerso como afirmó Bartolomé Vargas, el fiscal coordinador de Seguridad Vial.

Además, en los casos en los que los adultos tengan una relación con el menor, su obligación de velar por la seguridad del mismo hará que un incumplimiento del mismo, pase de la Fiscalía de Seguridad Vial a la Fiscalía encargada de la Coordinación de Menores.

En resumen, caza y captura para todos aquellos que omitan deliberadamente la seguridad de los más pequeños. Para nosotros es muy fácil colocarnos el cinturón. Es más, ya se ha convertido en una acción mecánica. Pero para los más pequeños, esta acción está aparejada a la supervisión de un adulta, la cual a veces omiten, por despiste o por lo que sea, pero que tiene unas consecuencias.

Quizás en ese sentido es donde quieren trabajar desde la fiscalía. Llevar a un niño en el coche es una responsabilidad y por ello no podemos descuidarnos ni un momento. Lamentarnos a posteriori no sirve de nada.

Vía | El Mundo

  • A ver si así dejamos de ver por las carreteras y ciudades niños de pie sobre el asiento trasero o curioseando entre los asientos delanteros lo que hacen sus insensatos padres… Me hierve la sangre cada vez que veo una escena de este tipo (y suele ser más a menudo de lo deseable).