El necesario respeto para las plazas de aparcamiento de coches eléctricos

Aparcamiento de coches eléctricos

Los coches eléctricos han vuelto en esta década para quedarse definitivamente. Autoridades, poniendo límites a la contaminación en el transporte; y fabricantes, apostando de una vez por modelos enchufables, confirman esa transición del motor térmico al eléctrico. Van a ser muchos los cambios que veamos en nuestras ciudades, entre ellos, los relativos al aparcamiento de coches eléctricos.

Las grandes ciudades, en su intento por reformular el transporte en sus centros urbanos, tienden su mano a la movilidad eléctrica. En gran parte de nuestro continente los coches eléctricos disfrutan de ventajas exclusivas, como el acceso carriles de tránsito limitado y aparcamientos gratuitos. Es una situación que puede parecer ideal para los dueños de este tipo de modelos, pero que en algunas ocasiones no lo es tanto.

Si nos ponemos en la piel del conductor de este tipo de vehículos, nos referimos a ese momento en que nos dirijimos a la plaza reservada para estos coches y descubrimos que se encuentra ocupada por un modelo convencional.

¿Merecen los coches eléctricos plazas exclusivas?

Es una situación con la que no pocos conductores de eléctricos se han topado en los últimos tiempos. Si pasamos a verlo desde el otro punto de vista, el del conductor del coche térmico que ha aparcado en una plaza reservada, podemos encontrarnos con varias perspectivas.

Por una parte, pueden desconocer que existe un aparcamiento de coches eléctricos. Es decir, que esa área está reservada. Pueden ser conscientes, pero creer que como “no suelen utilizarse” no pasa nada por estacionar. El punto más extremo es el del detractor del coche eléctrico, aderezado con una total falta de civismo. Viene de creer que un coche enchufable no merece una plaza exclusiva.

coche en puesto de recarga

Con el coche eléctrico ocurre algo similar que con las plazas reservadas para personas discapacitadas. No existen por motivos azarosos, sino para facilitar el aparcamiento a quienes más lo necesitan. El caso de los coches eléctricos, aunque bien diferente, tiene alguna coincidencia.

El coche eléctrico necesita recargar

Los coches eléctricos no son baratos. Quizá por ello existe la creencia de que todos sus propietarios poseen un alto poder adquisitivo. Puede que haya algo de cierto en esta afirmación. Sin embargo, de ahí a extrapolar que todos los que conducen un coche eléctrico cuentan con un parking privado para su recarga, quizá sea algo exagerado.

Las ayudas al coche eléctrico tienen como sentido paliar este efecto, haciendo accesible esta tecnología a más gente. Precisamente, en los últimos tiempos, se han puesto límites para evitar beneficiar más a los menos necesitados. Por ejemplo, el último Plan MOVEA no bonifica la compra de eléctricos que valgan más de 32.000 euros (sin incluir IVA).

A que no todos los propietarios de eléctricos cuenten con aparcamiento y punto de recarga privados hay que sumar otro factor: la autonomía. Los coches 100% eléctricos todavía no pueden recorrer grandes distancias. Se dan muchos casos en que realizar ciertos trayectos solo es posible si se recarga en un punto intermedio. Por eso, las plazas dedicadas a los coches eléctricos cuentan con un punto de recarga. Esta, obviamente, esta se ve imposibilitada si otro vehículo ocupa el sitio.

Distinguir el aparcamiento de coches eléctricos implica distinguir coches eléctricos

El civismo posee aquí un papel importante. Sin embargo, no es el único elemento del que dependen los conductores de coches eléctricos. Las autoridades públicas y privadas (para el caso de parkings privados) tienen mucho que decir.

En este sentido, entra en juego el hecho de que no es tan sencillo distinguir un coche eléctrico enchufable. Estos son los que realmente necesitan aparcar en esas plazas. No podemos esperar que los encargados por velar por el correcto estacionamiento sepan todos los eléctricos del mercado.

Si ya es complicado diferenciar a primera vista entre un eléctrico y uno convencional, la apuesta se eleva para hacerlo entre un coche eléctrico, un híbrido enchufable o un híbrido (por no hablar de eléctricos de autonomía extendida).

Plaza de aparcamiento para coche electrico

El sistema de pegatinas que estableció la DGT puede contribuir a resolver este obstáculo. Por rizar el rizo, hay que decir que las categorías no se corresponden al 100%, pero solo para el muy rebuscado ejemplo de que un coche de pila de combustible de hidrógeno, categorizado como 0 emisiones, ocupe una plaza destinada a la recarga de coches eléctricos.

Problema a la vista: pugna entre eléctricos

Se está dando en algunos puntos de Silicon Valley y a estas latitudes tardará todavía en llegar, pero lo hará. Nos referimos al momento en que existan más coches eléctricos enchufables que plazas donde recargar. La importancia de potenciar esta infraestructura seguirá vigente.

Algunos piensan que un buen criterio, para saber por entonces cuándo se merece estacionar un coche eléctrico por delante de otro eléctrico, está en el tiempo que tarde en recargar. Un fabricante, Tesla, está aplicando indirectamente esta idea, cobrando a aquellos que dejan el vehículo estacionado en sus plazas una vez que ha terminado la carga.

De todos modos, estas son trifulcas temporales, secundarias y lejanas. De momento, lo relevante en este asunto son los beneficios que la movilidad eléctrica traerá. El principal y no menos importante es el de anular la contaminación en las ciudades. Facilitar su integración también pasa por nuestras manos, aunque tan solo sea por comportarnos de forma más cívica a la hora de respetar el aparcamiento de coches eléctricos.

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