Megamaratones kilométricas

Coche volador

En estos días en los que cierto volcán ha tapiado los cielos de Europa, al menos parcialmente, se han tenido que cambiar los esquemas en el transporte colectivo. Ante el colapso de trenes, autobuses, aviones y ferrys, *algunos han tenido que optar por el automóvil*: alquilándolo, con coche particular o en taxi.

Las distancias que recorre un avión se pasan “volando”, pero no pasa lo mismo en un coche. *Los viajes largos en coche son una paliza física y psíquica*. En mi caso lo noto cuando se supera la barrera de los 600 km, como el coche no sea muy bueno, ya quiero terminar el viaje. El coche influye mucho, sí.

Pero, aunque viajemos en el mejor coche del mercado, hay algo que nada ni nadie nos quita de momento, *la fatiga*. Esa incómoda compañera, parece que no viaja a bordo, pero está ahí constantemente. Existe la recomendación genérica de parar cada 2-3 horas y 200-300 km, es un consejo bastante saludable.

Autobahn

Hay gente que es capaz de conducir más tiempo o distancia con un cansancio menor, por hábito, por sus condiciones psicofísicas, etc. Reconozco haber conducido “del tirón” 400 km, en un buen coche y a velocidad legal, y no me consideré más fatigado que trayectos más cortos en coches de menor calidad.

Sin embargo, *no se es el mismo al empezar el viaje que pasada cierta distancia*. La mente se va “atocinando”, las articulaciones se resienten de la postura y falta de movimiento, nos podemos aburrir, distraernos… y en general, bajar la guardia. *Es lo que vamos a necesitar en cualquier momento*.

Pongamos un ejemplo típico. Circulamos de noche, solo pasamos camiones. Nos ponemos a adelantar uno a nuestro ritmo (pongamos 120-130 km/h) y aparece de la nada un turismo de alta gama, dándonos las luces (porque no tienen un botón para echarnos de la carretera automáticamente) y molestándonos.

Carretera desertica

¿Estaba en el retrovisor cuando iniciamos la maniobra? Puede ser que no le viéramos venir por ir algo distraídos o porque efectivamente venía “a fuego”, pongamos 180-200 km/h, y no hemos tenido tiempo para reaccionar pues, al iniciar la maniobra, efectivamente no estaba ahí.

Los hay que se esperan a que terminemos el adelantamiento y luego nos _sobrevuelan_ los hay que por poco, no nos echan de la carretera. Estando más despiertos o activos, *tendríamos una mejor reacción ante una situación así*, pero hemos caído víctimas de la invisible y casi indetectable fatiga.

Cualquiera puede presumir de haberse hecho más de 1.000 km en una sola jornada, o más tiempo, a velocidades medias increíbles o jactándose no haber descansado. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. No me considero religioso, pero me parece una buena cita para ilustrar esa forma de pensar.

Salida de via

*Un conductor responsable y experimentado conoce dónde está la fina barrera que separa a un conductor activo y despierto a uno que necesita parar*, y cuando llega ese momento, toca parar. Ningún desplazamiento es más importante que nuestra vida, a menos que estemos transportando a un moribundo (poco probable a larga distancia).

Es mejor presumir de seguridad que de todo lo contrario, la vida suele premiar con la longevidad a los que no juegan a las cartas con la fatiga en ese tipo de viajes. *Lo peor es que gente carente de la costumbre de hacer largas distancias se atreve a pegarse esas kilometradas de espanto…*

… y no son conscientes del riesgo que van a correr. Mucha gente se mata por distracción (salida de vía). Son las únicas explicaciones que caben cuando uno se sale en un punto donde no cabría pensar que, en condiciones normales, pudiese pasar algo así. Igual se trató, otra vez más, de alguien jugando a traspasar sus propios límites.

*La naturaleza es sabia y nos da la posibilidad de cansarnos*, de esa forma, sabemos cuándo nuestro organismo necesita un respiro, de lo contrario, moriríamos sistemáticamente por agotamiento. Si empiezas a notar la fatiga, no se va a ir ni dándote bofetadas, ni tumbando las agujas del coche, ni cantando.

Sólo se va haciendo una parada, y eso va a misa. El cielo puede esperar.

Fotografía | “Thomas Duchnicki”:http://www.flickr.com/photos/locationscout/3595249806, “Wikimedia”:http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:A_20_bei_Langsdorf.jpg, “PhillipC”:http://www.flickr.com/photos/flissphil/6341843, “Mikelo”:http://www.flickr.com/photos/mikelo/534441248

  • http://openid.blogs.es/josep-camos Josep Camós

    Añado un detalle. A medida que pasan los años, decrece la capacidad de pegarse panzadas kilométricas sin estar habituado, más que nada porque la fatiga entra antes, así que cuidadín con eso de “yo esto me lo he hecho toa la vida en X horas”, porque no siempre la cosa funciona así.

  • http://openid.blogs.es/jlpv.coche José Luis

    “…
    Ningún desplazamiento es más importante que nuestra vida, a menos que estemos transportando a un moribundo (poco probable a larga distancia).
    …”

    No tan poco probable. Puedes haber hecho 500 Km y llegar a un accidente. Alguien te pide que lleves a un accidentado al hospital. Y no puedes negarte.

    En este caso, a pesar de la evidente emergencia, nuestra vida es más importante que la del moribundo. Más que nada porque el moribundo se muere solo. Pero nosotros, en caso de accidente, podemos matar a mucha gente.

    Al artículo añadiría los camioneros, que a pesar de conducir cada día, han de respetar sus horarios de descanso. El resto de conductores debemos imitarles.

    :-)