¿Más potencia en un coche implica más seguridad?

Cuando nos encontramos en fase de buscar coche previamente a una compra, puede ocurrir que una vez ya tenemos elegido ese modelo que tanto nos gusta, en una versión más bien básica porque no andamos sobrados de dinero, llegue un conocido y te diga algo así como “ojo que se te puede quedar corto, cómpratelo con un motor superior que unos caballos extra siempre vienen bien, te sacan de un apuro y ganas en seguridad” y diversos argumentos más. Te queda una sensación ingrata porque lo de correr te importa poco, pero ha tocado el tema de la seguridad y eso de “te sacan de un apuro” puede generar inquietud.

Existe la creencia por parte de cierto número de conductores de que un coche cuanto más potente, también es más seguro. Se trata de una afirmación simple sobre un asunto complejo. ¿A qué se refieren? ¿Que un modelo de segmento superior y más potente es más seguro? ¿Que dentro de un mismo modelo las versiones más deportivas son más seguras? ¿A qué tipo de seguridad se refieren? Estabilidad, seguridad en caso de impacto. A continuación tratamos de despejar dudas acerca de si más potencia es más seguridad en un coche.

¿Existe una velocidad suficientemente segura?

Si hablamos estrictamente de potencia del motor, en un mismo modelo de coche más potencia implica más capacidad de aceleración y de velocidad en cualquier circunstancia. ¿Hay un límite en cuanto a velocidad por debajo de la cual un vehículo pueda considerarse inseguro? Es una barrera difícil de establecer pero en principio es suficiente con que un modelo de coche tenga un mínimo de potencia para que su conducción sea agradable y relajada, de manera que al conductor le resulte fácil mantener velocidades suficientes como para no entorpecer la circulación general, algo que obviamente cumple prácticamente cualquier modelo de coche con menos de 30 años de antigüedad en buen estado. A partir de ahí la potencia es cuestión de los gustos del conductor pero es difícil poder establecer una barrera de seguridad.

Una referencia subjetiva de potencia para que un turismo pueda viajar en carretera con soltura, es la que proporciona una aceleración de 0 a 100 de menos de 15 segundos y una velocidad máxima de unos 150 km/h. A algunos les parecerá poco o incluso ridículo, pero son unos datos que hace no muchos años eran más que suficiente en términos de seguridad ¿por qué no iban a serlo ahora?

La clave puede ser la aceleración

En cuanto a aceleración, durante la conducción podemos necesitar puntualmente ganar velocidad rápidamente en un adelantamiento en vía de doble sentido, especialmente en pendiente ascendente, o en una incorporación en una vía rápida. Ahora es donde puede necesitarse tanto la potencia del motor como el conocimiento del conductor para obtenerla. Pero aquí la afirmación “unos caballos de más te sacan de un apuro” no sólo es falsa sino que es una creencia muy peligrosa. Cuando a un conductor le saca de un apuro los caballos extra de su coche en una incorporación o en un adelantamiento, es debido a que se ha envuelto en un adelantamiento arriesgado o en una incorporación precipitada e irresponsable. Una vez creada la situación, efectivamente, la potencia puede ayudar a salvar una situación que el conductor ha creado de forma voluntaria.

Un buen conductor es el que conoce y domina las capacidades de su vehículo, tenga la potencia que tenga, y cuando conduce un vehículo lento lo hace con la misma seguridad que con uno más rápido: si calcula que existe riesgo antes de iniciar un adelantamiento, no lo iniciará nunca; si tiene prisa, pensará que debería haber madrugado en lugar aumentar riesgos en la conducción. Hay infinidad de personas que nunca han tenido percances, ni siquiera situaciones de verdadero peligro, a lo largo de más 50 años de su vida de conductores y a bordo de coches de prestaciones modestas.

Existe una situación especial en la que cierta potencia extra puede aprovecharse para corregir un efecto de sobreviraje (inicio de trompo), pero es una situación anormal pues los coches modernos tienden al subviraje (irse de morro), situación solventable por intuición soltando el pie del acelerador y girando más el volante. Es una de las razones de que nuestros turismos modernos tienen tracción y motor delanteros.

La sensación de seguridad

Es posible que modelos más potentes den más sensación de seguridad pero no es algo intrínseco de la potencia del motor, sino que puede ser derivado de tener mayor batalla y anchura, mayor peso y suspensiones suaves. Esa sensación es la misma en una berlina grande de los 80 y sin embargo apenas alcanzaban los 90 cv.

Es posible que muchos conductores se sientan más seguros con un coche potente porque aparentemente es más “obediente” a las solicitaciones de acelerador. Puede haber detrás de ello cierto desconocimiento sobre el uso óptimo del cambio de marchas y por ello, antes de acelererar a fondo, tienen la incertidumbre de si el coche va a responder o no con suficiente potencia. La respuesta dependerá de si “esté metida” o no la relación de cambio adecuada.

Como tendencia general, un modelo notablemente más potente que otro será más estable a alta velocidad por sus suspensiones más firmes, sus neumáticos más anchos, y puede tener un sistema de frenos algo más potente y más resistente al sobrecalentamiento en conducción deportiva. El fabricante ha adecuado su chasis para digerir esa mayor potencia, pero no es la potencia del motor la que lo hace más seguro.

La potencia sirve para correr, no nos engañemos. Hoy en día, incluso las versiones básicas de casi todos los modelos del mercado ofrecen ya potencia más que suficiente y unas prestaciones que eran dignas de vehículos deportivos de hace 2 o 3 décadas. Quizá lo que haya cambiado son las necesidades impuestas por las tendencias comerciales. La gran oferta de potencias que hay pueden desorientar al comprador de un coche sobre lo que necesita. A veces se buscan razones como excusa para comprarse los modelos más potentes porque son más divertidos de conducir. Hay que tener en cuenta que en el tipo de mercado de consumo en el que vivimos siempre habrá motores más potentes a los que se pueden acceder ¿cual es la potencia suficiente? Esto es algo subjetivo, la pone cada uno según sus gustos. Antes los coches eran más lentos y no se consideraba inseguros por ello. Podrían serlo por una seguridad pasiva muy inferior, falta de sistemas de seguridad activa como los frenos ABS, pero no por falta de potencia.

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