Manos libres, mentes ocupadas

Kit de manos libres

Hace justo veinticuatro horas os hablaba sobre la importancia de la atención en la seguridad vial. Lo argumentaba diciendo que nuestra mente es la herramienta más poderosa que disponemos. Pero como toda herramienta, para que sea efectiva hay que aplicarla bien.

Pues bien, esta mañana he sido testigo de una anécdota que tiene bastante que ver con el asunto, y no puedo resistir la tentación de compartirla con vosotros. Además de venir como anillo al dedo, es una anécdota incruenta, donde nadie nunca corrió peligro (más que de hacer el ridículo). Tiene que ver con uno de los mayores ladrones de atención al volante: el teléfono móvil.

A estas alturas de la película ya deberíamos tener todos muy muy claro que circular con el teléfono en la mano no es del todo seguro. Por desgracia, mirando a través de los parabrisas, aún descubrimos un alarmante número de personas que conducen agarrándose la oreja.

Pero seguro, seguro, que ellos también saben que hacen mal. Estoy convencido de que sienten un pinchazo de culpabilidad en el corazón. Y sino, ya sentirán un buen pinchazito en el pecho cuando queden empalados en la columna de dirección…

Por todo ello, ya hace años y años (incluso en la era en que los móviles eran sólo teléfonos tontos) se inventaron artilugios que permiten satisfacer nuestras necesidades de telecomunicación a distancia mientrasEste hombre tiene las manos libres, pero la cabeza ocupada nos desplazamos conduciendo un vehículo. Seguro que lo habéis adivinado: los manos libres.

A lo largo de los años, se han visto manos libres de todos los colores. Desde el método más rudimentario, donde se enganchaba mediante una ventosa un micrófono amplificador al auricular del teléfono, hasta los más modernos basados en radiofrecuencia de 2,4GHz (más conocido con el nombre de Bluetooth, apodo del rey Harald Blåtand que en siglo XX unificó las tribus danesas, suecas y noruegas). Pasando por sistemas más sorprendentes, como el que adorna estas líneas.

Sin embargo, y aunque decirlo sea en cierto modo nadar contra corriente, desde siempre a mi tampoco me ha parecido una solución del todo satisfactoria en cuanto a seguridad vial. Solventan el problema de la disponibilidad de las manos, sí. Pero dejan de lado lo que decíamos ayer: la herramienta más importante es nuestra mente, no nuestras manos. Con las manos podemos salir de un apuro, con cabeza podemos evitar meternos en él.

Volviendo a la anécdota de que he sido testigo esta mañana, en esos momentos yo era usuario de la vía pública en calidad de peatón. Tuve que pararme en un semáforo, porque el monigote rojoMóvil antiguo acababa de hacer acto de presencia. Sin embargo, se notaba algo raro al rededor. Algo no iba bien.

Lo que fallaba era que el semáforo de peatones estaba en rojo, y el disco para vehículos en verde,… pero allí no pasaba nadie. Había coches, pero estaban quietos. No tardé en darme cuenta de por qué: el de la pole position estaba amorrado hacia el salpicadero de su vehículo, gesticulando vehementemente.

Tras agitar la cabeza parpadeando, miré con más atención. Iba sólo, en un coche enorme (justo lo que uno necesita cuando va sólo, ¿verdad?). Rápidamente formulé dos teorías. O estaba manteniendo una discusión telefónica mediante el un manos libres, o Kitt se había puesto en huelga y se negaba a arrancar. Por el bien de nuestra salud mental, nos quedaremos con la primera.

El tiempo que pasó fue ridículamente largo. Más de medio ciclo del semáforo hasta que el segundo de la cola decidió hacer uso de la señal acústica. Eso sí, sin intentar unas ráfagas de luz antes, un método más discreto que quizá hubiera sido suficiente. El despistado hombrecillo se sobre saltó, miró el semáforo y arrancó a toda prisa. Lo último que pude ver es que seguía gesticulando mientras se alejaba.

Es obvio que ese señor no tenía la mente en la carretera. No sé si hablaba de negocios, o estaba discutiendo con la mujer. Sea lo que sea, se había convertido en la ocupación principal de su mente, desateniendo la carretera y la seguridad vial. Como dije al principio, en esta anécdota nadie corrió peligro. Los vehículos estaban parados. Pero no puedo dejar de pensar qué podría haber ocurrido si ne vez de no ver una luz verde, lo que se le escapa a este conductor es un peatón en un paso de cebra…

En Circula seguro | La herramienta más importante para circular seguro
Fotos | Tacvbo, dr_Xeno, MrBeck

  • Antonio Serrano

    Buen ejemplo de atención dividida: el conductor al que aludes o prestaba atención a la conversación o a la conducción, pero no a ambas. Somos así, y podemos probarlo.

    Propongo un nuevo ejercicio: contemos el número de conductores que conducen distraidos y sospechemos de ellos. Nos servirá para hacernos una idea de la magnitud del problema (esos que parecen hablar solos, que se mueven a derecha y a izquierda en su carril, que se colocan detrás de un camión y circulan a 90 Km/h en autovía,…).

    ¿Cuál es el premio? Pues el de siempre: si los hemos podido contar es porque los hemos visto, y si los hemos visto y nuestro cerebro está bien engrasado podemos prepararnos, no sea que hagan alguna maniobra insegura. Si después de realizar este ejercicio 1 ó 2 veces a alguien le quedan ganas de distraerse conduciendo, que se lo haga mirar por un especialista en salud mental.

    Por cierto: el premio es llegar sano y salvo.

    • morgon

            Si nos dedicamos a contar el número de conductores que aparentemente circulan distraídos, los primeros que no estraremos prestando atención a la conducción seremos nosotros mismos, mal ejercicio es ese, creo yo.

             En cuanto a lo de colocarse detrás de un camión y circular a 90 km/h en autovía, salvo que la distancia que se deje con dicho camión sea peligrosamente corta, no veo que haya ningún problema atendiendo a la seguridad vial, siempre y cuando se circule por el carril derecho.

      • Antonio Serrano

        Llevas razón, Morgon. Intenté ser irónico pero salió mal. Es mejor ser preciso en estos temas: por supuesto ese juego implica usar unos recursos que podemos aplicar a conducir sin tonterías. ¡Gracias por matizar!

        Comparto contigo la opinión sobre la circulación detrás de camiones: si la distancia es adecuada, no hay problema (1101, 1102, 1103…) Intentaba referirme a ese caso típico de conductor pegadito (supuestamente cobijado detrás del camión) que circula bastante distraído por atender el móvil. Lo ves de lejos y piensas: precaución que no me está viendo. Y es peor aún cuando va por el carril central y en paralelo a otro vehículo…

        Por cierto, el caso de distracción que más me llamó la atención fue el de un comercial que tomaba notas habitualmente sobre Post-it colocados en el volante mientras circulaba (hacía unos 60.000 Km/ año). ¡Eso sí que es ocupar la mente en otras cosas!

        • escargot

          Ayer vi a un taxista en un semáforo haciendo sudokus. Y he oído que hay gente que se lleva una fiambrera al coche y aprovecha los atascos para comer. Claro que eso es distinto, posiblemente lo hagan con el coche parado. Pero en el momento en el que la cola se empiece a mover…

          • Antonio Serrano

            Escargot, también he visto gente comiendo en el coche, incluso en el camión. Lo peor de todo es cuando la organización de los tiempos en la empresa te exige ayunar o comer mientras conduces o echarle 17 h a la jornada…

        • morgon

          Siento no haberle cogido el tono irónico a tu comentario, ayer estaba un pelín espeso, ahora que sé que lo estabas diciendo así, debo decir que estoy deacuerdo contigo al 100%: hay demasiadas personas que todavía conducen con la mente puesta en otra cosa, y eso es un peligro para todos los que coincidimos en la carretera con ellos, aunque para ser sincero, creo que todos hemos tenido alguna vez la sensación de haber estado conduciendo durante un período de tiempo más o menos largo sin tener conciencia de ello.

          • escargot

            Esa impresión la tengo bastantes veces y no es que pase de la conducción, es que para mí es un proceso muy automático. Creo que es inevitable. Pero bueno, hay que tener cuidado con eso.

  • escargot

    Ya por lo que cuesta configurar uno de esos cacharros (cada vez que mi padre se ha cambiado de teléfono, y tiene bastante mala suerte con ellos, lo he comprobado) se me quitan las ganas de tener manos libres en el coche.

    El otro día llevaba a un compañero por una de esas carreteras malas y sonó mi móvil. Aparté el coche de la carretera, paré con las luces de emergencia y contesté. Mi compañero, mientras, aprovechó que estaban las luces puestas para buscar setas en las inmediaciones. No encontró ninguna, pero… ¿a que es mejor parar que liarla?

    • Antonio Serrano

      Escargot, lo mejor es atender la llamada parado… en un sitio seguro. Suelo aconsejar llevar el móvil apagado en el coche. Si no puedes o no quieres, concédete 5 minutos para buscar una salida, un sitio totalmente seguro para atender la llamada sin riesgo. Será bueno para ti y para los demás. Ten en cuenta que quien llama en ocasiones no sabe en qué estado te encuentras: puede llamarte tu jefe desde Australia y pillarte en medio de una nevada, en un estado emocional alterado o quién sabe. No hay ninguna llamada tan importante como para poner en peligro ni tu vida ni la de otros. Si esto te supone un problema en tu empresa (frecuente en España) porque consideran que conducir y hablar por el manos libres es sanísimo, dímelo y te facilito una tonelada de bibliografía sobre el tema para que puedas argumentar lo contrario. Las empresas de éxito invierten en seguridad.

      • escargot

        Si eso lo tengo muy claro… la bibliografía no la necesito, estoy muy segura de que no quiero ese cacharro. 🙂

        Es posible que la gente confunda llevar el móvil en el coche, que es una buena idea, con usarlo. El móvil es un elemento de seguridad más y puede salvarnos la vida. Pero está para lo que está.

        Lo llevo siempre encendido, pero como si no existiera. Si me llaman lo normal es que no lo coja. Pero si por lo que sea estoy esperando una llamada sí que busco un sitio seguro para parar.

        Conducir me encanta y hablar por teléfono no me gusta. Obviamente no voy a interrumpir lo que me gusta por lo que no me gusta si no está justificado. 🙂

    • pepserra

      simpatico ejemplo de civismo y respeto a nuestro atascado cerebro del s xxI…

  • pepserra

    Hay suficientes estudios que demuestran que el cerebro, cuando ejecuta una tarea importante y exigente como es la conducción, centra toda su atención en ella…unos más que otros…claro

    Sino a que viene aquello de cuando un copiloto l dice al conductor”¿has visto eso encima de ese arbol…?
    Y el tipo dice pues NO…”
    Y encima el compadre se extraña.

    Nada de sorprendente. Nuestro cerebro necesita focalizar su atencion en esa tarea para ahorrar neuronas y evitar lo superfluo en ese momento (como un avestruz encima de un arbol o un tipo vestido de pato Donald comprando un movil en una tienda de la calle)
    Pues lo mismo con el manos libres
    Algunos no han entendido todavia que la distraccion no parte del uso manual del telefono sino de prestar atencion a una conversacion que no exija solo monosilabos si-no…Evidente..con los SMS hay mas tiempo de reaccion ante un imprevisto….

    Provad en circuito cerrado sino haciendo sumas y restas mientras conducis entre conos…

    Estamos hechos asi…por mucho que se empeñenen en decir que podemos trabajar diversos aspectos mentales a lavez…por lo menos un 98% de los humanos…
    Ademas las conversaciones en conduccion acaban en malos entendidos o desafortunadas discusiones al repartir las tareas y perderse parte del contenido.

  • Antonio Serrano

    pepserra, 100% de acuerdo contigo: siempre les digo lo mismo a los conductores que realizan una actividad comercial para su empresa y usan el manos libres: o vendes o conduces. Si vendes mientras conduces pones en riesgo tanto el negocio como tu vida, pues algo harás ineficazmente, o vender o conducir. No confío en un comercial que resuelve el negocio del millón de dólares mientras conduce.

    Ahora que vienen Papá Noel y los Reyes Magos, está bien pedirles un móvil o un manos libres pero para usarlo parados. ¿Os fiaríais de un Papá Noel o unos Reyes Magos que repartiesen regalos hablando por el manos libres desde el reno o el camello? Imaginaos que lío de regalos: el bebé con el bluetooh, el anciano con el balón de fútbol, la señora con la máquina de afeitar, etc.

    • pepserra

      ja ja ja…Antonio…me has hecho partirme la caja con tu ultimo ejemplo, salvo que es un tema serio, muy serio…buen ejemplo, si señor…

    • escargot

      Para eso mejor directamente no nos compramos el manos libres. 🙂

      Por cierto, viene muy bien tener un cargador de mechero para el móvil (tengo uno) pero eso, el móvil está allí sólo por si acaso.