Las cajas negras del Siglo XXI

En otras ocasiones hemos hablado de cajas negras, es decir, un dispositivo que almacena información de la conducción con utilidad forense. Así se puede reconstruir el antes de un accidente o una situación comprometida. Por ejemplo, ¿quién tuvo la culpa en este STOP? ¿Él o yo?

En la actualidad, qué no hay que no se haya inventado. Pues bien, una sofisticación que empieza a ser medianamente asequible es la cámara de vigilancia interior, con acelerómetros y GPS. ¿Qué significa esto? Pues que podemos, además de registrar el cómo, meterle imagen y hasta reconstruir el recorrido gracias a las “miguitas de pan” digitales que se han registrado.

Estos sistemas implican tener que hacer una instalación, se la puede hacer uno mismo o recurrir a un profesional. Los resultados son extremadamente interesantes. Podemos grabar de forma manual (por ejemplo, para aprender cómo llegar a un sitio) o de forma automática.

Roadhawk RX-1

Los acelerómetros de la cámara pueden registrar momentos en los que se ha acelerado o frenado de forma brusca (lateral o longitudinalmente), y en ese momento, se interpreta que puede haber peligro, así que se pone a grabar. El usuario puede elegir cuánta memoria quiere dedicar a grabaciones “de emergencia”.

Si la memoria se llena, las grabaciones antiguas irán siendo reemplazadas por las más modernas. Cuanta mayor sea la calidad del vídeo, más espacio hará falta, o menos tiempo podrá ser registrado. Los datos de GPS, hora y velocidad también ocupan un espacio aparte, y se interpretan con una aplicación especial.

Podemos verla en acción en el vídeo inferior. No solo hay imagen (el sonido es opcional), también se ha grabado el recorrido. De cara a utilizar esa grabación en caso de juicio o disputa, debería aumentar las posibilidades de ser aceptada. En última instancia, es el juez el que decide si eso vale o no.

No soy un experto en legislación de LOPD, es decir, protección de datos, pero por lo que llevo leído, se puede grabar sin pedir permiso a nadie siempre y cuando las imágenes no se difundan de forma pública. Se supone que los vídeos serían para uso privado o en último caso, para resolver un conflicto como prueba adicional.

Esta cámara especial conviene colocarla de forma discreta, para no incentivar a que nos revienten una luna y nos la roben. Por otro lado, debe conectarse a una fuente de energía de 12 voltios, ya que lo normal es que no tengan batería integrada. Así funcionan cuando funciona el coche, nada más.

Ahora mismo es un accesorio de terceros, pero no dudo que dentro de unos años esta tecnología se empezará a ofrecer primero opcionalmente y después de serie por los fabricantes de coches. La de problemas que se habrían evitado con una buena grabación. Lo ideal es tener una que grabe hacia delante y otra hacia atrás, pero cuesta el doble.

Para complicarse poco con el tema instalaciones, una posibilidad es una cámara subjetiva tipo GoPro, aunque son un poco caras. Algunos teléfonos móviles con cámara de vídeo, si llevan el soporte adecuado, también pueden grabar, pero claro, automatizar el proceso no es tan sencillo.

Por otra parte, no tendremos la misma riqueza de datos de una solución integrada. Hay varias posibilidades, no pretendemos “vender” una concreta. Más de uno estará tentado de grabar locuras ajenas y ponerlas en Internet, pero me temo que desde el punto de vista legal existen muchas pegas.

¿Quién no se acuerda del camionero tecnológico? Se hizo muy conocido en la red por sus vídeos desde el camión, en el que se podían ver múltiples tropelías de los demás. A pesar de ello, el autor no quiso que las imágenes se utilizasen para cazas a esos conductores por parte de la autoridad, solo denunciarlo públicamente.

En el caso de un accidente en el que las consecuencias sean muy serias, afortunadamente el medio de grabación es muy robusto en ese sentido. La mayoría de las cámaras usan memorias SD, que aguantan golpes que ningún disco duro o cinta magnética soportaría. Mientras no salgan ardiendo…

Y si hablamos de casos muy desgraciados en los que el dueño de la cámara fallece, se podría utilizar la grabación para saber qué ha pasado, y puede que incluso se pueda saber quién fue el responsable si se dio a la fuga, y luego empapelarle. Hay muchísimas posibilidades para esta tecnología.

Lo ideal sería que estas grabaciones nunca hubiese que usarlas más que para disfrute personal. Pero si llega el caso de tener que usarlas, mejor contar con un testigo totalmente imparcial que cuente las cosas tal y como fueron, sin ambigüedades ni intereses particulares.

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