La picaresca en el uso del teléfono móvil

Moviles

Ningún conductor a estas alturas, se puede hacer el despistado y decir que desconoce que el uso del teléfono móvil está prohibido, después de todas las campañas realizadas por la DGT para evitar su uso al volante.

Lo que a mi si me ha sorprendido es la picaresca de algunos conductores para el uso de este dispositivo sin un manos libres conectado a un micrófono y a los altavoces propios del vehículo. Al precio que hoy en día se encuentran los manos libres, el riesgo que están corriendo de sanción, o peor, de accidente, no merece la pena.

El primero de los casos que más me llama la atención y que usan la mayoría de los conductores, es aprovechar el propio modo de funcionamiento del teléfono como manos libres para realizar y recibir llamadas. Lo peor no es la forma en la que lo están usando, pues algunos kit de manos libres sin instalación, requieren el uso de botones colocados en sitios más o menos dudosos; sino que normalmente, el móvil estará en el bolsillo del pantalón, de la chaqueta, o en el caso de las señoras, en el bolso de mano, con lo que dejaremos todo lo que estamos haciendo para buscar el teléfono.

Imaginaros que habéis dejado el móvil en la chaqueta y ésta en el asiento de atrás. Haréis mil y un giros y contorsiones para llegar hasta él, con giros de cabeza incluidos. ¿Realmente merece la pena el riesgo?

Pero lo peor es lo que hacen algunos conductores, que los he llegado a ver con el móvil encajado entre la parte superior del airbag y el aro del volante. Si el dispositivo es un poco grande (y como éstos son como las modas de las faldas, crecen y decrecen sucesivamente con los años), podremos llevarlo allí como si de un soporte para tal efecto se tratara. Y llegados a este punto, ¿os habéis parado a pensar qué pasaría si tenéis un accidente y salta el airbag?

La velocidad de despliegue de la bolsa de aire oscila entre 50 y 113 metros por segundo, es decir, entre 180 y 400 kilómetros por hora. Que te lancen un móvil a la cara a estas velocidades no debe hacer mucha gracia. Aunque siempre puedes aprovechar y dejar el teléfono incrustado. No necesitarías manos libres.

Foto | Mroach