¿La frenada automática será el nuevo ABS?

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Los sistemas electrónicos y la tecnología en general no paran de evolucionar a pasos agigantados. Aunque se han visto casos en los que algunas tecnologías se han utilizado para hacer el mal, lo cierto es que son casos menores y realmente nos facilitan nuestro día a día.

Ya sabemos que la tecnología nos ayuda en muchas labores pero nos vamos a centrar en los vehículos, que es de lo que tratan habitualmente nuestras líneas. Los turismos, además de las motocicletas, camiones y autobuses, han dado un enorme salto en cuanto a seguridad se refiere en las dos últimas décadas; tanto en seguridad activa como en seguridad pasiva.

Uno de los principales sistemas de seguridad activa de nuestros coches es el ABS. En caso de tener que realizar una fuerte frenada, o no tan fuerte cuando la superficie es resbaladiza, evita que las ruedas se bloqueen, disminuyendo la fuerza de frenado en cada rueda de forma independiente. Gracias al ABS y a su frenada sin bloqueo de neumáticos, el coche se detendrá por completo mucho antes y, además, nos permitirá mantener el control sobre la dirección. Si no disponemos de ABS y bloqueamos las ruedas, por más que giremos el volante la dirección no obedecerá nuestras órdenes.

El sistema ABS se estrenó a finales de los años 70 con el Mercedes Clase S. Sus buenos resultados hicieron que se extendiera por modelos de todos los segmentos, siendo prácticamente habitual en la mayoría de vehículos a finales de los 90. Las autoridades vieron el gran plus en seguridad de este sistema, haciéndolo obligatorio en Europa para todos los turismos nuevos en 2003. Según Bosch, el fabricante que lo inventó, el ABS puede evitar hasta el 10 % de los accidentes de tráfico.

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Por suerte, la tecnología y la electrónica han seguido mejorando y los encargados de desarrollar nuevos sistemas han sabido innovar y explotar sus beneficios en materia de seguridad vial. Uno de los sistemas de seguridad activa lanzados en los últimos años más efectivos, y que se podría comparar con el ABS, es el sistema de frenada automática. Como en muchos otros sistemas, cada marca lo denomina de la forma que más le gusta, por lo que lo podremos encontrar con múltiples nombres.

Está pensado principalmente para su intervención en ciudad, aunque los diferentes fabricantes lo van mejorando. En un principio solo actuaba por debajo de 30 km/h y no siempre garantizaba que no chocáramos con el vehículo que teníamos delante. Ahora, muchos vehículos ya son capaces de detectar también a los peatones, aumentando también el abanico de velocidad operativo. Siguen sin garantizar al 100 % que no alcanzaremos al vehículo o peatón que tenemos delante (aunque lo suelen conseguir), pero en caso de no detener el vehículo por completo si reducen la velocidad considerablemente, por lo que los daños también son mucho menores.

Gracias a unos radares de proximidad ubicados en el frontal, el sistema detecta si nos acercamos a algún objeto con el que, si no reaccionamos en un breve espacio de tiempo, chocaremos. Por norma general, primero suele lanzar algún aviso acústico en forma de pitido intermitente de elevada frecuencia además de un aviso luminoso en el cuadro. Si el conductor no reacciona y seguimos acercándonos al objeto, éste activa de forma autónoma el sistema de frenado deteniendo el vehículo por sí solo. Como decíamos, en la gran mayoría de casos consigue evitar el choque y, si no lo consigue, al menos reduce considerablemente los daños.

Según un estudio llevado a cabo por Bosch en España, si todos los vehículos de nuestro parque móvil hubieran contado con este sistema de frenada automática, en 2014, se podrían haber evitado el 20 % de los accidentes y el 14 % de los accidentes mortales. Además, se hubieran salvado el 16 % de las víctimas mortales en accidentes de tráfico, se hubieran reducido en un 14 % las hospitalizaciones por esta causa y el 25 % de heridos leves.

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En Estados Unidos la frenada automática, que también se denomina como “AEB” por sus siglas en el idioma anglosajón (Advanced Emergency Braking System), será totalmente obligatoria para los nuevos vehículos comercializados a partir del año 2022. En la Unión Europea también se pretende que a medio plazo sea obligatorio, aunque todavía no hay una fecha exacta. Sin embargo, prácticamente cualquier turismo nuevo de hoy en día puede equiparlo, aunque en pocos de ellos se incorpora de serie. El precio del sistema de frenada automática suele estar entre los 300 y 500 euros pero, por desgracia, solo suele estar disponible en los niveles de acabado más elevados.

¿Sale rentable este sistema? Creo que no hace falta ni responder. Si nos compramos un coche de alta gama o un turismo “del montón” bien equipado, 500 euros es una cuantía mínima si tenemos en cuenta que un “golpe tonto” sin consecuencias físicas ya suele suponer romper un paragolpes o un faro, que cuestan mucho más que este sistema. Además, podremos evitar choques mucho más fuertes en los que ambos coches pueden quedar muy dañados y, cómo no, salvar vidas de personas (conductores, ocupantes y peatones).

Como decíamos anteriormente, parece ser que el sistema se hará obligatorio en todos los vehículos nuevos en buena parte del mundo. Esto conllevará a que el precio del sistema será bastante más barato por su generalización. La respuesta a la pregunta del título de este artículo queda más que resuelta: sí, la frenada automática será el nuevo ABS de los vehículos.

Fotos | Chesky_W

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