La DGT propone una nueva reducción de velocidad en carreteras convencionales

carretera-convencional.jpg
La DGT, con Pere Navarro al frente, está barajando la reducción de la velocidad en las carreteras convencionales en cualquier caso, con independencia del ancho del arcén, pero solo para las carreteras con un carril por sentido. Esto, que a quienes preparen el teórico del carnet B puede suponer un punto menos de duda mortal a la hora del exámen (porque se elimina la duda de “carretera convencional de un carril por sentido y arcén de más de 1,5 metros”), supone que desde los organismos reguladores matan las moscas a cañonazos, al menos tal como yo lo veo.

La razón es hacer más fácil para los conductores asimilar las velocidades máximas genéricas de este tipo de vías. Es decir, con esta reducción tenemos que se podría circular hasta 90 km/h en carreteras convencionales de un solo carril por sentido con independencia del ancho del arcén; a 100 km/h como mucho en las carreteras convencionales de más de un carril para alguno de los sentidos; a 120 km/h como máximo en autovías y autopistas. O sea que el problema no es el arcén, sino el número de carriles.

La DGT no confía en los conductores, pero es que los conductores hacen su ley

Las razones de Pere Navarro y la solución que propone para no olvidar las normas:

Así es mucho más fácil de entender para los conductores. Colocaremos grandes carteles al inicio de las carreteras secundarias advirtiendo del límite de 90, para que cada uno pueda poner el limitador de velocidad de su coche a ese límite estándar de 90 kilómetros por hora

Parece mentira que en este país se siga enseñando a base de “reglazo al canto”. No se debe enseñar a circular con el limitador puesto a tal velocidad máxima. Para empezar debe asegurarse uno de que todo conductor se conoce las reglas básicas al dedillo, siempre, y que además es capaz de leer tanto las señales verticales como, prioritariamente, el estado del firme y las condiciones del entorno así como las propias (las famosas condiciones psicofísicas del conductor). No es necesario que las cosas sean más fáciles de entender, las reglas son extremadamente sencillas y hay que saber los casos.

Más carteles, más señales: quien no ve una señal dificilmente verá más. Si existe polémica cada vez que se modifica la velocidad máxima en algún tramo porque hay voces que claman que no les han avisado… ¿qué espera con este movimiento? La excusa de que sea más fácil de entender desde luego no va conmigo, no me sirve. No se cuánta gente lo hará, pregunto, ¿quién se preocupa de la velocidad media? ¿Quién mira más por su seguridad que por ir siempre al límite de velocidad? Seguro que muchos.

carretera-convencional-02.jpg
No faltan defensores de la medida, al igual que no faltamos los críticos con la misma y por muchos motivos que no se si me caben en este artículo. Desde la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes de Tráfico aplauden la medida como una forma de limitar los accidentes. De hecho son los mismos que dicen que al volver a 120 km/h se ha dado un efecto repunte en la mortalidad en carretera, solo por ese motivo. Cito textualmente de la fuente:

ha sido ‘fatal’, y que ha llevado a ‘un efecto contagio’ en el repunte de la siniestralidad, especialmente entre jóvenes y conductores de motos

También cito textualmente, en un caso de accidente ocurrido hace unos días dos personas se estrellaron contra unos árboles, y según el presidente de la anteriormente mencionada asociación “si no hubiesen estado los árboles los chavales no hubieran fallecido”. Sinceramente lamento muchísimo cualquier muerte en carretera o en cualquier circunstancia, pero por favor seamos serios: la causa del accidente no fueron los árboles, la causa última de la muerte si, pero no del accidente. Insisto en la tragedia que es la muerte, pero uno no saca conclusiones en base a casos particulares.

Lo importante no es el mensajero, sino el mensaje

Es una frase que escuché hace años en una película y se puede aplicar paralelamente a muchos ámbitos de la vida. En este caso particular lo adaptaré como lo importante no es la velocidad, es el riesgo asumido. Es perfectamente factible sufrir un accidente mortal de necesidad si nos dirigimos a 40 km/h al borde de un precipicio con la intención de frenar en el último momento, como los auténticos macho men de los años 50 en las películas. Es el riesgo asumido el que lleva al límite a las situaciones, y no siempre es mi propio riesgo sino que es el riesgo en conjunto, el de todos. Si me toca a mí chocar frontalmente contigo porque tú has asumido un riesgo excesivo, será eso lo que me mate.

Quiero decir con esto que no es válido desde el punto de vista de la lógica decir que elevar 10 km/h el límite de velocidad en autovías sea causa de que haya más accidentes mortales. O sea, que reducir en 10 km/h el límite en las carreteras convencionales “para que sea más fácil para los conductores” no va a reducir las muertes. Mientras tú, o tú, extiendas cheques que tus reacciones, reflejos y madurez no pueden pagar, el peligro estará ahí fuera.

velocidad-riesgo.jpg
Una regla para concienciar o enseñar cosas a la gente es confiar en ella. Nadie aprenderá matemáticas si nos empeñamos en decirles que son unos nulos mentales. Nadie aprenderá a escalar si todo el tiempo calentamos la oreja sobre lo que ocurrirá en caso de caída. ¿Por qué creemos que alguien aprenderá a base de reducir límites y repetir que la velocidad mata? ¿Por qué no contamos la verdad y decimos que no respetar la distancia de seguridad mata más? ¿Por qué no decir que no mata la velocidad sino el riesgo que asumimos?

Termino con más preguntas: ¿cómo sabemos que la velocidad en las carreteras convencionales es la causa donde atacar la mortalidad y no lo es, por ejemplo, el mal estado de conservación de tantas de ellas? Falta de arcenes, objetos contundentes listos para recibirnos después de salirnos de la vía… La única verdad (y estoy pecando de prepotente, lo asumo) es que reducir los límites de velocidad es la medida más barata.

Vïa | La Vanguardia, Terra Motor
Fotos | Reservasdecoches.com, chiclayonortea, palm z