La decoración de las rotondas y la Seguridad Vial

Rotonda

Las rotondas. Esos elementos que durante unos años proliferaron como setas (o malas hierbas, según le preguntes a un conductor u otro), y empezaron a convivir con nosotros más rápido de lo que la inmensa mayoría de la gente podía asimilar. Pero hoy no vamos a hablar de ellas en términos comunes, es decir, de circulación o similar; sino de lo que ocupa el espacio que queda en su interior.

Hace ya tiempo llamaba urgentemente a un jardinero de guardia porque debido a la no conservación preventiva (concretamente siega en los aledaños de las rotondas), se creaban puntos peligrosos para los conductores. Algo así pasa ahora, pero con más glamour y diseño.

Reconozco que el centro de una rotonda sin nada queda un poco feo y desaprovechado. En muchos casos se colocan pequeños jardines como si de pequeños jardines botánicos se tratasen. Otras alguna escultura. Y en algunas, maleza que requiere menos mantenimiento. Pero en alguna parece que los diseñadores no piensan o si lo hacen, es a mala leche.

Es muy importante valorar los materiales y la ubicación de los mismos ya que se puede crear un punto muy peligroso, ya no solo para los coches sino para los motoristas o ciclistas que acceden a ella. No es de recibo, por ejemplo, colocar planchas metálicas que conformen una escultura ofreciendo la arista viva directamente a la línea imaginaria que se prolonga desde un carril de acceso.

Una llegada excesivamente fogosa por parte de un vehículo o un fallo mecánico puede llevar a un fatal desenlace que se podría haber evitado de una forma muy sencilla. Muchas ya se colocan los bordillos, por ejemplo, en chaflán de manera que un vehículo si se aproxima en exceso al interior, asciende por él sin estropear el propio bordillo o la rueda.

Del mismo modo, hay que tener mucho cuidado también con la señalización. A veces es imprescindible hacer ver la proximidad de una rotonda si esta es, por ejemplo, terminación de una vía de alta velocidad. No está demás señales luminosas o similares para hacerse notar.

Pero no parece la mejor idea colocar uno o varios postes sin estar debidamente protegidos de tal manera que alguien pueda llegar a golpearse contra ellos. Se puede, por ejemplo, incrustar esta iluminación en el bordillo que queda perpendicular al acceso a la rotonda, o paneles luminosos de disminución de velocidad.

Soluciones hay muchas siempre y cuando se piense un poco en ello. Una rotonda puede quedar perfectamente decorada sin que por ello se ponga en peligro al resto de conductores.

Foto | Circula Seguro