La culpa es de la carretera, que está hecha unos zorros

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“Esta carretera está hecha un asco”. Probablemente todos conozcamos un tramo de carretera al que le podamos asociar esta frase, y es que las partidas presupuestarias para el mantenimiento de las carreteras viven tiempos malos, o malísimos. Lo comentamos el año pasado, y hoy toca volver a repasar esos números que siguen bajando hasta no se sabe dónde.

La cuestión es bien sencilla: si no se invierte en mantenimiento de las carreteras, empeoran en cuestión de meses. Y empeoran mucho: baches, socavones, roturas,… Recortar en mantenimiento es recortar en seguridad vial, pero además es un peligro si tenemos en cuenta lo que costará volver a tener el nivel de “puesta a punto” que tenían antes las carreteras.

Según un estudio reciente, la inversión en mantenimiento de las vías de nuestro país cae en picado desde 2009. Son ya “solo” 31.662 euros por kilómetro de carretera los que se invierten, y lógicamente esto está resultando en tramos en peor estado y, consecuentemente, más probabilidades de que un siniestro sea “culpa” del estado del firme. Cuántos, es difícil de decir, pero sí que ante carreteras peores parece lógico pensar que haya más incidentes (salidas de la vía, básicamente).

Las conclusiones del estudio (que cubre más datos, como la inversión de mantenimiento versus el coste por accidente) son que las carreteras hay que mejorarlas. El estado del firme, la delineación de carriles, replantearse algunas intersecciones o hacer los carriles más anchos son algunas de las recomendaciones del RACC que se pueden leer en el estudio.

También es de interés leer sobre cómo se decide dónde invertir en mantenimiento de acuerdo con la metodología coste-beneficio, que viene a decir que interesa actuar en tramos con un potencial grande para evitar accidentes (o sea, tramos que, de por sí, tienen bastantes accidentes, o son graves), invirtiendo en mejoras que se traduzcan en menos accidentes. Así, si dividimos el coste de las medidas por el coste de los accidentes que se evitan con ellas, y tenemos un número mayor que uno, estamos en un escenario donde salen rentables las medidas de mejora.

¿Es algo frío y distante esto? Sí, puesto que no tiene en cuenta el impacto personal de los accidentes. Pero es que, en tema de infraestructuras, cuenta solo el dinero invertido y el retorno de esa inversión, que no es otro que evitar accidentes, o reducir la tasa que soporta hoy dicho tramo. Por si ha quedado lioso, decir que si se invierten 200.000 euros en cambiar un cruce por una glorieta, y uno ahorra 300.000 euros en accidentes evitados, sale ganando. El problema es cuando la inversión baja, sigue bajando y no se sabe cuándo se detendrá la tendencia.

Foto | aaronmcyntide