Las muertes de jóvenes en accidentes de tráfico se reducen un 75%

Joven conduce

Es casi inevitable que no relacionemos la edad y la inexperiencia con la comisión de imprudencias. El área de la seguridad vial no es una excepción y más teniendo en cuenta que los jóvenes son uno de los grupos de edad más expuestos la siniestralidad en carretera. Esta necesidad de concienciación ha llevado a colectivos como la Fundación MAPFRE a destinar un meritorio esfuerzo durante los últimos años en todo tipo de actos y campañas públicas.

Aunque queda mucho camino por recorrer, a fecha de hoy podemos comprobar que ese trabajo está dando sus frutos. Y es que los jóvenes lideran en este momento la reducción en las tasas de fallecidos por millón de habitantes en los últimos diez años. La disminución alcanza el 75%, desde los 1.696 fallecidos en 2006 hasta los 421 del año pasado.

Así lo desvela la Fundación MAPFRE en su estudio Jóvenes y Seguridad Vial en España. El informe impulsado, entre otros autores, por el director de Director de Prevención y Seguridad Vial Fundación MAPFRE, Jesús Monclús, ofrece datos y claves fundamentales para comprender esta disminución del número de víctimas mortales en accidentes de tráfico entre los jóvenes. Además, identifica qué factores de riego hemos de seguir combatiendo.

Jóvenes y algo menos inexpertos

El número de víctimas mortales se quedó en 421 en 2016. Consolidar esta disminuición ha supuesto un gran paso para la seguridad vial. Sin embargo, es preciso seguir trabajando. Y es que hablamos de más de una muerte por día al año.

La cifra de fallecimientos en el grupo de edad que va de los 15 a los 34 años lleva desde 2014 estabilizada en torno a los 400 fallecidos. La noche y los fines de semana siguen siendo los periodos más fatídicos en cuestión de tiempo. Aproximadamente la mitad de las muertes tuvieron lugar durante estos intervalos. De esto podemos deducir e ir intuyendo que algunos factores de riesgo continúan presentes.

Jóvenes arreglando rueda pinchada

Por otro lado, el estudio destaca una mayor concienciación, de modo que la mayoría de jóvenes piensan que se deberían endurecer las sanciones para atajar las principales causas que provocan los accidentes de tráfico. Esto es indicativo de un aumento de la madurez, autoconciencia y quizá, un retroceso de la desafección de los más jóvenes por la conducción.

Factores de riesgo

El estudio de la Fundación MAPFRE lista una serie de factores de riesgos que son un pilar fundamentales para el trabajo en educación vial entre los jóvenes en los años por llegar:
  • Menor percepción del riesgo.
  • Actividad social y cansancio.
  • Presión del grupo.
  • Menor experiencia en condiciones de circulación difíciles.
  • Distracciones causadas por los teléfonos móvil.
  • Coches más pequeños y con menor equipamiento.
  • En algunas ocasiones, menor uso de los sistemas de retención.

Resulta interesante comparar estos factores de riesgo fruto de la investigación con la percepción, algo más inmediata, de los jóvenes entrevistados. Para ellos los principales motivos que explican la siniestralidad en su grupo de edad son el consumo de drogas, conducir a una velocidad excesiva, la fatiga y somnoliencia y el uso de dispositivos que distraen la atención mientras se conduce.

Conductas que tenemos que remediar

Los datos recogidos muestran que el consumo de drogas, y en concreto de alcohol, persiste como factor de riesgo. El 68% reconoce haber viajado como pasajero de un vehículo cuyo conductor había bebido alcohol, mientras que entre los conductores, hasta un 32% adminten que han conducido bajo los efectos del alcohol. Remediar esto es una cuestión compleja, pues el consumo de alcohol es un hábito social profundamente integrado.

El consumo de otras drogas también es preocupante:

  • El 22% dice haber sido pasajero de un vehículo cuyo conductor había consumido cannabis y el 9% confiesa haber conducido bajo sus efectos.
  • El 11% reconoce haber sido pasajero de un vehículo cuyo conductor había consumido cocaína y el 5% admite haber conducido bajo sus efectos.
  • El 11% confiesa haber sido pasajero de un vehículo cuyo conductor había consumido pastillas sintéticas y el 6% revela haber conducido bajo sus efectos.
  • 1 de cada 5 reconoce haber conducido bajo los efectos de medicinas.

Los sistemas de retención son otro punto que trabajar entre los jóvenes, no solo en el uso del cinturón, sino también en la utilización de sillitas infantiles. El 42% de quienes viajan con niños admiten que han circulado en alguna ocasión sin utilizar un sistema de retención infantil.

Joven utilizando móvil conduciendo

Durante la circulación también se aprecian algunas conductas incorrectas, muchas “heredadas”. Ejemplos de esto son pasar siempre los semáforos en ámbar, no cuidar la distancia de seguridad entre vehículos y, en menor medida (un 8%), saltarse siempre la señal de STOP.

Tecnología al volante: fomentando las buenas costumbres

El uso de las nuevas tecnologías no es malo de por sí. Lo que debemos tener claro es que es necesario educar en cómo utilizarlas. Para el caso que nos ocupa, buenos ejemplos son la campaña Trendy Drivers, la que vivimos con la Policía y la Guardia Civil en tuenti o el sistema MyKey. Hay que tener en cuenta que ese uso inadecuado de las nuevas tecnologías es otro de los factores de riesgo que debemos paliar, tratando de concienciar en la importancia de mantener la atención permanente en la conducción.

Como podemos comprobar ante estos riesgos, se trata de educar en la percepción correcta de estos riesgos ante aquellos que cuentan con menos experiencia al volante, a la vez que los vehículos van siendo cada vez más seguros. De hacerlo así, las tasas de fallecidos seguirÁn su tendencia descendente.

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