¿Impuesto de matriculación sí o no? Analizamos la próxima reforma fiscal del automóvil

El Impuesto de Matriculación es uno de los gravámenes incluidos en lo que se conoce “la fiscalidad del automóvil”, junto con el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (llamado comúnmente Impuesto de Circulación), el IVA, el de los hidrocarburos…

Este tributo, cuyo objetivo es gravar las “futuras” emisiones contaminantes del vehículo, se verá presumiblemente afectado por la reforma de los impuestos verdes que prepara el gobierno. El sector de la automoción, sin embargo, pide su eliminación completa. Veamos porqué.

En qué consiste el impuesto de matriculación

El impuesto de matriculación es, como su propio nombre parece indicarnos, una tributación que grava el proceso de registro y asignación de un número de matrícula a un vehículo (no necesariamente nuevo, como sabemos). Sin embargo, su objetivo real no es gravar dicho proceso de registro sino el nivel homologado de emisión de CO² del vehículo. Por eso, podemos encontrarnos con coches exentos de pagar el impuesto de matriculación, si su nivel de emisiones es bajo. En líneas generales, la tasa será mayor cuando mayor sea el consumo de combustible, por lo que influirá entre otras cosas la cilindrada (en lo que se llama el caballo fiscal o potencia fiscal).

El impuesto de matriculación es requisito imprescindible para sacar un coche nuevo del concesionario y se paga una sola vez, a diferencias de otras cargas que se aplican a los vehículos (como el impuesto de circulación, por ejemplo). Se calcula aplicando un porcentaje sobre el llamado precio franco fábrica, que es el valor del vehículo antes de impuestos, y la ley nos marca cuatro tramos diferentes del impuesto en los que este porcentaje varía. Desde 2008, estos cuatro tramos son:

  • Emisiones iguales o inferiores a 120 gr/km de CO²: exención del impuesto.
  • Entre 120 y 160 gr/km de CO²: 4.5%
  • Entre 160 y 200 gr/km de CO²: 9.75%
  • Emisiones iguales o superiores a 200 gr/km de CO²: 14.75%

El impuesto de matriculación se abona a la Agencia Tributaria, aunque por lo general es el concesionario el que se encarga de esta tramitación y lo suma al precio final del vehículo vendido. Por otro lado, hay que decir que esta tasa, aunque es gestionada por las diferentes Comunidades Autónomas, es igual para toda España, a diferencia de otros gravámenes.

Por último, hay que señalar que existen bonificaciones a determinados colectivos, como las familias numerosas, los minusválidos o los profesionales como taxistas, autoescuelas o empresas de alquiler.

La próxima reforma fiscal del automóvil

En el Consejo de Ministros celebrado el pasado viernes, el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro anunció la modificación en 2018 de los impuestos medioambientales, entre los que se encuentran el Impuesto de Matriculación y el de Circulación. Esta reforma se realizará dentro del marco de la nueva Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas y Entes Locales, pues como hemos dicho, son las CCAA las que gestionan el de matriculación mientras que los ayuntamientos se encargan del de circulación.

De los tres impuestos que conforman la “fiscalidad del automóvil”, el IVA no se va a tocar (a pesar de las reclamaciones de rebaja del sector) y con el Impuesto de Circulación existe un consenso entre el gobierno y el sector para gravar los vehículos más antiguos y establecer exenciones para los coches más eficientes, con el objetivo de rejuvenecer el parque automovilístico de nuestro país.

En cuanto al impuesto de matriculación, se baraja la posibilidad de su retirada o en cambiar el criterio de los tramos (para gravar más el nivel real de emisiones más que el denostado caballo fiscal) pero quedaría pendiente la cuestión de cómo compensar a las CCAA por la reducción o eliminación de este impuesto, pues como hemos dicho, entra dentro de la financiación autonómica.

Hacienda ya negó en febrero la posibilidad de introducir un nuevo tramo y rebajar el tramo de exención de los 120 a los 90 gr/km de O², uno de los temores del sector de la automoción.

El sector de la automoción duda de la reducción de impuestos

Estos anuncios realizados por el ministro Montoro fueron tema principal de conversación en el Foro “Perfilando la nueva fiscalidad del automóvil”, organizado por el Observatorio del Vehículo de Empresa (CVO) y promovido por Arval, y que tuvo lugar el pasado lunes 3 de abril.

En general, el sector de la automoción (representado por las principales asociaciones sectoriales del país) coincidió en que es una buena noticia que el gobierno vaya a llevar a cabo una reforma de la fiscalidad del automóvil y que ésta no vaya a suponer (a priori) un aumento de la tributación.

Aunque algunos tienen sus dudas. Germán López – Madrid, presidente de la Asociación Nacional de Importadores ANIACAM, se mostró incrédulo ante dicha posibilidad: “El Estado recauda 25.000 millones al año con el automóvil, así que es irrisorio ir a Hacienda a pedir la supresión de impuestos”. También Agustín García, presidente de la Asociación Española de Renting, mostró sus dudas de que un cambio en la fiscalidad suponga pagar menos. García apuntó a que el 75% de todos los impuestos que paga un automóvil son por su uso, en concreto las tasas a los hidrocarburos.

Fiscalidad vinculada al uso de los vehículos

Precisamente, los representantes del sector señalan la necesidad de vincular la fiscalidad de la automoción principalmente al uso de los vehículos. Mario Armero, vicepresidente de la Asociación Española de Fabricantes ANFAC, afirmó que “el futuro es el pago por el uso, pero aún no está aquí y actualmente tenemos un esquema diferente”. Según este modelo, el Impuesto de Matriculación, que se paga de una sola vez y es independiente del uso que se la vaya a dar, debería quedar suprimido.

En esta línea habló José Ramón Rallo, doctor en Economía y el encargado de la ponencia que arrancó el foro. Según Rallo, “el impuesto ha de estar relacionado con el uso que se haga de las infraestructuras y las externalidades negativas que se generen”, por lo que los impuestos deberían ir destinados al mantenimiento de las carreteras y a la compensación de los problemas de contaminación, congestión del tráfico, ruidos…

El doctor en Economía y director del Instituto Juan de Mariana fue el que más contundente fue al hablar del Impuesto de Matriculación: “Es una herramienta recaudatoria, un impuesto genérico que no tiene en cuenta el uso y el perjuicio que genera el automóvil.” Y sentenció la frase que podría haber resumido el sentir general de todo el sector: “El impuesto de matriculación no tiene ninguna lógica económica y debería desaparecer”

Imágenes | Twitter/Arval, Wikipedia/LaMoncloa, Wikipedia/CISRO, Flickr/Alan Stanton

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