Imprevistos en moto, ¿cómo actuar?

Imprevistos en moto

Aunque es imposible prever todas las situaciones que nos encontraremos cuando circulamos, sí que podemos anticiparnos a ellos sabiendo leer adecuadamente los mensajes que nos envía todo lo que nos rodea: desde la vía hasta los propios conductores. De esta forma, los imprevistos en moto pueden ser algo más previsibles.

Hablamos por ejemplo de observar cuando llegamos a una rotonda, si puede haber restos de combustible. Sobre todo en aquellas en las que hay una gasolinera en las proximidades. No es raro que algunos vehículos que llenan el tanque al máximo o no cierran correctamente el tapón, dejen un rastro cual si de un caracol se tratase.

Por supuesto que también debemos evitar trazarlas muy abiertas ya que la suciedad se acumula en el exterior de las mismas por la propia acción de los vehículos al pasar. Hay muchas más posibilidades de que suframos una pérdida de adherencia brusca.

Imprevistos en moto

Ojo con los adelantamientos. Por la derecha en carretera, nunca. Además de estar prohibido, seguro que ese vehículo que vive en el carril central o izquierdo se acuerda de repente de la norma y te llevará puesto. En ciudad, si hay un giro cercano o similar, tampoco. Cuanto más conozcamos el entorno por donde circulamos mejor ya que anticiparemos lo que nos vamos a ir encontrando: un cruce conflictivo por poca visibilidad, un supermercado cerca donde la gente se tira a la calle a cruzar, pasos de peatones en curva, hojas acumuladas, etc.

Importantísimo es mirar lejos. ¿Por qué? Porque podrás anticipar los problemas ya que verás lo que está ocurriendo tres o cuatro coches más adelante. Lo que no podrás nunca arreglar es lo que está pasando justo delante de ti porque ese instante, ya lo tendrías que haber visto antes. La cabeza alta y la mirada en la lejanía, tanto en ciudad como en carretera.

Si nos encontramos con animales sueltos en la carretera, lo mejor es detenernos. Si van en rebaño, apagar el contacto y esperar a que pasen. Si es uno suelto, pasar lo más alejado de él y lo más despacio posible para no asustarlo.

Por último, si empieza a llover, extremar las precauciones al acelerar y frenar. Hasta que la calzada no se encuentre completamente mojada y se haya lavado, resbalará como si de hielo se tratase.

Tenéis estos y algún que otro consejo en el enlace final.

Vía | Fórmula Moto
Fotos | Chris Kealy, berobeeman