Guardia civil en funciones

Motos GC

Vaya por adelantado que ningún trabajador de los Cuerpos de Seguridad del Estado se ponga en alerta porque no voy a tratar nada sobre ellos. Con el título simplemente quiero describir a una espécimen en concreto que nos podemos encontrar en la jungla del asfalto y que yo denomino guardia civil en funciones. Se trata nada más y nada menos que del tipico peatón que o fue o le hubiese gustado ser policía municipal o guardia civil ya que aprovecha la más mínima oportunidad para dirigir el tráfico.

Lo que en un principio puede parecer un acto con buenas intenciones, puede poner en peligro al conductor si se fía plenamente del viandante que le hace señales. Ni mucho menos este tiene completamente controlado todo el tráfico y puede hacer que no se percate de otro vehículo o peatón y provoque un accidente de forma fortuita.

Existen situaciones verdaderamente desesperantes. Por ejemplo, cuando sin mala intención intentan facilitar el paso de un vehículo de autoescuela. El alumno a los mandos, que sufre una verdadera saturación en los sentidos e intenta estar atento a todo, encuentra un nuevo factor que indudablemente desvía su atención, pudiendo fácilmente no fijarse por ejemplo, en un paso de cebra, en otro peatón que tiene la intención de cruzar desde el otro lado.

La situación quizás que más me saca de mis casillas es cuando desde lejos se ve a un peatón a punto de cruzar y ya nos hemos detenido para dejarlo pasar al otro lado, pero aun así nos dice que continuemos. Siempre en esos casos se produce una pequeña discusión entre los dos: el me dice con la mano que siga y yo le digo que no, que cruce… y así hasta diez veces e intercambiado gestos con ellos hasta que, cansado, decido bajar la ventanilla y decirle que pase porque con lo que llevamos parados, ya lo hubiésemos hecho de sobra.

¿Qué es lo mejor en estos casos? Pues ignorarlos y hacer como si no existiesen y continuar respetando el código de circulación como hasta entonces. Porque nunca sabes de quien fiarte. Recuerdo hace años un caso con un camionero llevando su tráiler a un muelle de carga y un señor, amablemente le dijo que él le indicaba para hacer la maniobra. Empezó a mandarle ir hacia atrás y cuando quedaba escasamente medio metro le gritó: ¡dale sin miedo! El camión aceleró y estrelló el remolque contra un muro. Acto seguido el supuesto ayudante le espetó: ¡para! Y ahora, dale un poco para adelante. Sinceramente, pensé que el camionero le daba con la llave de las ruedas.

Es un caso extremo pero con ello quiero decir que debemos evitar interferir en la circulación en la medida de lo posible. Nos evitaremos disgustos. Últimamente me dice Josep, que se pasa muchas horas circulando, que ha visto que el número de guardias civiles en funciones ha aumentado. Quizás la disminución de obras en la ciudad a las que echar un ojo obligue a la gente a buscar otros entretenimientos.

Foto | José Antonio Pardo
En Circula Seguro | Agentes de tráfico de cartón

  • pepserra

    es verdad yo veo bastantes

    solo lo encuentro justificado en situaciones de siniestro cuando el trafico esta descontrolado y todavia no han llegado los agentes.

  • s63aut

    Cuando me encuentro situaciones de ese tipo intento hacerles caso, pero sin fiarme en absoluto del resto de usuarios de la vía, es decir, que si me da paso alguien así, empiezo a pasar con precaución y me aseguro muy mucho de que quien tiene que parar está realmente parado.

  • Josep Camós

    Pues sí. Aprovechando la oportunidad que me brinda esta publicación, desde aquí les envío un afectuoso saludo a todos esos adalides de la seguridad vial cuyo sueño de juventud han hecho posible con la llegada de la jubilación y, ya de paso, también saludo a otros seres que pululan por ahí, esos que se ponen al borde de la acera a mirar cómo pasan los coches o al ladito de un paso de peatones a tomar el sol. Más entrañables, oye… 🙂

  • corzo

    El guardia civil en funciones, que más bien llamaría el curioso de turno y sin oficio o el aburrido del pueblo, como el que lleva el cántaro o botijo en las procesiones de semana santa, vela por el evento voluntariamente, con o sin amor al arte y de buena fe en un principio, por lo tanto no hay que echarle tierra encima sino más bien hacer un reparto justo de sus funciones. Por otro lado existen las normas de cortesía, que por desgracia se están perdiendo, como poner los intermitentes para facilitar un adelantamiento, poner el número de teléfono o dirección después de provocar unos daños en un aparcamiento…etc, en fin son temas que se podrían tratar en otro momento. Sobre la participación de un tercero para una maniobra como el desafortunado ejemplo del editor, tenemos que tener en cuenta que tiene que existir una complicidad para llevarse a cabo y que el entendiemiento sea el correcto y esperado, y la verdad es que dejar a la suerte no es de profesionales. Hay que tener en cuenta que los acomodadores de cine, los señalizadores de aeropuerto cobran por esa función, en caso contrario si hacemos caso a una persona inexperta pues pasa lo que pasa. Yo no he sido, has sido tú, yo no te he dicho nada, yo no soy nadie…Sin embargo los aparca-coches, (que abundan por desgracia en Sevilla), buitres de la pirata zona azul se juegan su reputación por 1 € y les aseguro que esos no cometen errores de cara al paganini. En fin, son situaciones imprevisibles si dejamos nuestra suerte a cualquiera y ya no hablemos de los copilotos o usuarios de turno que hacen apología al incidente sin ser ellos los que conducen y me refiero al protagonismo tan desafortunado cuando intentan explicar a un agente en tráfico que no han metido la pata, es decir, con el comentario de: “el conductor (su amigo) ha respetado bien la señal” excusa delante incluso del mismísimo Agente, que curiosamente circulaba detrás. Curiosamente la responsabilidad finalmente a la hora del importe de la multa sólo responde el propio conductor.