Garantías y coches defectuosos

Taller de reparacion

Cuando compramos un vehículo, lo hacemos con el corazón. Otras, por necesidad. Unas pocas, porque queremos destacar sobre el resto. Pero en lo que todos coincidimos, es que sea el modelo que sea, debe ser fiable e ir al taller para lo justo.

Pero hasta los superhéroes tienen un enemigo antagónico, una pequeña piedra de kriptonita, que los debilita y enferma. Algún achaque tendremos, ya sea por un error o un mal mantenimiento por nuestra parte o por un defecto de fabricación, pero… ¿hasta dónde podemos reclamar en este caso?

Los fabricantes dan una garantía junto con el automóvil que varía en función de la marca. El mínimo exigido por la ley es de dos años, pero a partir de ahí, suelen jugar al despiste. Los hay, que te dan tres años o cien mil kilómetros, incluso llegan a siete años, pero con también con un límite máximo de kilómetros recorridos.

En esta ventana de garantías, cualquier avería que tengamos nos la repararán (el comentario sobre la mayor o menor eficacia en este menester me la guardo), pero hasta que los centros comerciales no vendan coches, es muy difícil que puedas utilizar el eslogan de: si no queda satisfecho le devolvemos el dinero. Aun así, existen dos sentencias, de Sevilla y Valencia, en las que el propietario ha conseguido que le devuelvan íntegramente el importe que pago por su coche.

El primero de ellos, de Sevilla, el vehículo tenía ya sesenta mil kilómetros, pero en este tiempo había sufrido trece averías. La sentencia considera probado que “los defectos existieron y otros aun existen, que el vehículo entraba y salía del taller, que se produjeron montajes y desmontajes, y sustituciones de piezas sustanciales y que ello impide el normal uso y disfrute de quien compra un vehículo nuevo”. El juez estima que ello justifica la aplicación, entre otros artículos referentes a las obligaciones y contratos, del 1.124 del Código Civil y los artículos 11 y 25 a 28 de la Ley 26/1.946, General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Por otro lado, este mes, la Audiencia de Valencia fallaba a favor de una conductora que en seis meses había llevado el coche al taller en ocho ocasiones. Aunque el tribunal probó que menos dos averías, el resto habían sido reparadas, las indudables molestias ocasionadas daban la razón a la señora.

En vista de estas dos sentencias, que sirven de precedente para otros juicios futuros, creo que es más que necesario intentar luchar por algo que cuesta tanto esfuerzo comprar y pagar. En caso de que tengamos la mala suerte de que nos toque alguna unidad que la haya mirado un tuerto, habrá que plantarse delante del concesionario y negociar con ellos.

Y es que en estos sitios y en el Zoco de Tánger, todavía se puede regatear los precios. No, lo de cambiar a la señora (o señor, que sino me tratarán de machista) por un par de camellos sólo es posible al otro lado del estrecho

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