Frenos, cuestión de buen mantenimiento

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A veces los frenos nos avisan de lo que funciona mal. Otras veces podemos ser nosotros mismos quienes detecten a priori pequeñs problemas en el sistema de frenado. Hoy toca hablar sobre su mantenimiento. Por enésima vez conviene recordar que los frenos son imprescindibles en nuestra seguridad ya que se encargan de detener el vehículo y por ello tienen que funcionar con precisión ante nuestras necesidades.

Ya sean más antiguos, de tambor, o más modernos, de disco, el esfuerzo y el desgaste les afecta por igual y eso se traduce en frenadas más largas, irregulares y poco efectivas. El frenado de un vehículo no es simétrico. Las ruedas delanteras se encargan del 60% del mismo.

Dentro del mantenimiento a tener en cuenta dentro de los componentes del sistema de frenado tenemos puntos. Las pastillas de freno son las encargadas de presionar el disco y detener el vehículo. Esta fricción produce el desgaste y además provoca que se genere mucha temperatura. La pastillas de freno defectuosas dañan los discos de freno y además ante frenadas bruscas podemos perder el control.

Conviene que se cambian las pastillas cuando el grosor del material sea de 2 mm. Además, cuando cambiemos las pastillas, hay que hacerlo en todas las de un mismo eje. Tras un cambio, cuidado con los primeros kilómetros ya que las pastillas necesitan su propio rodaje con pequeñas frenadas sucesivas.

Si nuestro vehículo tiene algunos años, vetusto o clásico como queramos llamarlo, en lugar de frenos de disco es posible que utilice tambores. Aunque su desgaste es menor que en las pastillas de freno, un mal estado de las mismas produce las mismas consecuencias. Hay que comprobar su estado regularmente y han de cambiarse cuando el espesor del material sea inferior a 1,5 mm.

Los siguientes elementos a cuidar son los discos de freno. Estos pueden torcerse (alabearse), agrietarse u oxidarse. Su buen estado depende también del buen estado de las pastillas de freno, ya que si están en mal estado pueden afectar a la vida útil de los discos. Cada vez que cambiemos las pastillas, aprovecharemos para revisar los discos.

Por último el líquido de frenos, el motor del sistema de frenado, ya que sin él, el conjunto resulta ineficaz. Un líquido demasiado usado provoca la perdida de eficacia o incluso la perdida de líquido en el sistema, lo que provocaría un gran problema a la hora de la frenada. Debemos comprobar el depósito del liquido de frenos regularmente, así veremos si tenemos alguna fuga. Lo cambiaremos al menos una vez cada dos años.

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