Fallos en los radares

Autobuses de bizkaibus
Que los radares no son perfectos lo tenemos todos bastante clarito y algunos más que otros. Que deben, por ley, manejarse con cierto margen de error también es de conocimiento público. Pero que la administración es consciente de que fallan más de lo que deben y en vez de hacer algo por cambiar esa situación se limitan a estirar la mano y cobrar; es más o menos nuevo.

Lo publican hoy los periódicos locales de Bizkaia: un conductor de la empresa interurbana de la provincia cazado, con su autobús articulado, a 235km/h en una zona de autopista que discurre por suelo urbano. Técnicamente imposible.

El conductor, que ya ha sido multado con la suma genérica de 600€, al que le han sido retirados seis puntos de su permiso de conducir y que se encuentra a la espera de conocer su sentencia sobre si le retirarán el permiso durante seis meses, se reconoce enfadado e indignado por el comportamiento que ha tenido la dirección de tráfico. La cual, por otro lado, ha rectificado y reconocido que dichos fallos existen y que son provocados por la longitud de los vehículos. «El radar mide la velocidad y detecta la dimensión para diferenciar el tipo de vehículo (los pesados tienen un límite de velocidad por debajo de la limitación general). En el proceso sancionador hay filtros para detectar este tipo de errores, que se anulan sin iniciar la tramitación, pero en este caso no fue detectado en su momento». Y dicho esto, añadieron que será retirada la denuncia, a pesar de que el daño ya ha sido causado y de que, como admitió la propia administración, será un proceso más lento que el empleado para hacer efectiva la sanción, cuya fecha real pertenece al mes de Mayo.

No es tampoco la primera vez que esto ocurre, por lo que la empresa responsable del transporte público en la provincia ha solicitado a la administración que se paralicen los controles de velocidad. Sin ir más lejos, unos meses atrás, otro autobús, esta vez rígido, fue cazado a 126km/h en una zona limitada a 60. Si tenemos en cuenta que los vehículos de transporte colectivo de viajeros deben estar equipados con un limitador de velocidad, esto no parece posible. Y en caso de suponer que los conductores tengan algún medio para desactivar éstos, tomaríamos como referencia lógica la ley física, por la cual un vehículo de dichas proporciones, con el centro de gravedad tan alto, volcaría al tomar la primera curva.