Es muy caro hacer las cosas mal al volante

3520042694_104a76349b_b
Cuando viajo me fijo mucho en los coches de mi alrededor, y en qué hacen sus conductores, en cómo se comportan al volante. Veo de todo, como está claro para cualquiera que haga una cierta cantidad de kilómetros con cierta frecuencia. Lo que más veo es prisa, y también “hacerse el bueno” cuando se pasa por una zona de radar conocido (sí, levantar el pie hasta que circulan a menos de 110 km/h, para luego acelerar y volver a su velocidad de crucero habitual). En el último viaje que hice me pregunté por qué la gente se esfuerza en apurar al máximo las normas, el tiempo y el espacio, si lo que realmente sale barato es circular con calma, con tiempo, y sin arriesgar lo más mínimo. Como hoy es mi cumpleaños, me siento más filosófico de lo normal.

Podemos hacer una comparativa, si queréis, sobre lo caro que sale hacer el primo por las carreteras. Perdonad que sea tan directo, pero a veces veo comportamientos inexplicables que me sacan de mis casillas. Por ejemplo, el ya mencionado caso del conductor bueno que pasa por delante de un radar a 110 km/h, que es un caso similar al efecto Safety Car que se ve favorecido por los coches de la Benemérita que circulan por las carreteras españolas. Suelen hacerlo a menos velocidad de la máxima, y es muy curioso ver cómo muchos conductores se hacen los remolones a la hora de adelantar a la autoridad. ¡Curioso que entonces no existe la prisa!

Es muy caro cambiar de ritmo constantemente en la carretera, casi lo que más se nota. Se gasta más combustible, se gastan frenos innecesariamente. Debería ser muy, muy, pero que muy raro, tener que frenar en ruta en la autovía. Incluso en los peajes tienes un kilómetro para reducir la velocidad de forma natural sin pisar el freno hasta casi el final. Esto no lo puedo demostrar, pero es que además se pierde mucho tiempo, y uno se cansa más.

Yo me he encontrado con “colegas” de la carretera que me adelantan a altas velocidades, para luego encontrármelos sin ritmo, a 110 o a 100, para que luego me vuelvan a adelantar… y total, recorremos a lo mejor 10 km en el mismo tiempo, solo que uno a su ritmo constante, y el otro acelerando, frenando, y de propina haciendo maniobras innecesarias como, por ejemplo, el adelantamiento. Pasa que normalmente, si no hay retenciones o tráfico demasiado denso (e incómodo), suelo acertar por pocos minutos el momento en que llego a mi destino: a 120 km/h hago dos kilómetros por minuto, así que aproximadamente… ¿se entiende?

Cuanto más riesgo asumimos en la carretera, más gastamos

El riesgo es mayor cuanto más irregulares somos en la carretera. El no anticiparnos a las situaciones que se producen o se pueden producir (de ahí el concepto “anticiparse”) implica que deberemos reaccionar a sucesos para los que, esto es evidente, no estamos preparados. Si los hubiésemos anticipado estaríamos preparados. Digo todo esto de forma muy elaborada para decir que es tan, pero tan sencillo anticiparse a la mayoría de las típicas situaciones de carretera, que a veces no entiendo cómo no se practica más.

Será una intuición, será que se ve en las formas de la conducción de algunos, pero uno sabe perfectamente cuándo va a comenzar un adelantamiento un coche que nos “persigue” desde hace kilómetros: cuando nos acercamos a un camión o autobús, y lo vamos a iniciar nosotros. En ese momento se enciende un chip, y es imperioso adelantar a ambos vehículos: al camión y a mi antes. Situaciones así se pueden solucionar fácilmente si, como es lógico, adelanta primero el que va primero, y luego el que va segundo. Más que una cuestión de circulación, es una cuestión de educación, ¿verdad?

Ese breve impass no hace que me olvide de lo caro que sale asumir un riesgo de más. Posiblemente si vamos más rápido, adelantamos más, achuchamos más al de delante para que nos deje pasar… si hacemos un stop a medias porque no vale la pena detenerse, si “intuimos” un ceda el paso y ni siquiera reducimos porque “se ve de sobra”… seguro que llegamos antes. Cuánto, pues no lo se, puede que 5 ó 10 minutos, puede que 20 minutos. No creo que nadie se ahorre media hora en un viaje de 300 o 400 km con respecto a otro.

Esos 10 o 20 minutos que te ahorras, se convierten en más consumo de combustible, más desgaste en el coche, más estrés y, a lo mejor, en un siniestro total por cualquiera de las razones o situaciones que comentamos. ¿Sale caro o no? ¿Vale la pena asumir el riesgo?