El verdadero problema del alcohol al volante, por fin

Hombre bebiendo alcohol

El Periódico publicaba ayer las principales conclusiones del informe encargado por la Conselleria de Justícia de Cataluña sobre la eficacia de los cursos de reeducación vial para los conductores que han perdido los puntos, y lo cierto es que el núcleo de la noticia, en forma de titular, no me sorprendió:

La reeducación vial fracasa con los conductores castigados por ebriedad

Cuentan que el grueso de las penas impuestas por asuntos del tráfico tienen que ver con el alcohol y que buena parte de los conductores implicados no son bebedores ocasionales, sino que tienen en el alcohol un verdadero problema de salud. Recomiendo la lectura de la noticia, que enlazo al final.

Y, como digo, no es algo que me sorprenda y, de hecho, dudo que le sorprenda a ninguno de los lectores de Circula Seguro. Entonces, ¿por qué es noticia que la reeducación vial fracase con los conductores castigados por conducir superando las tasas de alcohol permitidas por la ley?

Recapitulemos. El alcohol es una droga psicodepresora que influye negativamente en el estado del conductor incluso cuando se bebe con moderación, incluso cuando la tasa de alcohol en sangre es baja, ya que el alcohol se distribuye por todo el cuerpo, afectando muy especialmente al cerebro y a la vista incluso en pequeñas dosis. Por eso, la única tasa de alcoholemia posible para una conducción segura es 0,0.

Alcohol

Hasta aquí estamos todos de acuerdo, supongo. Sin embargo, el hecho de que el alcohol es, también, una droga que genera adicción parece pasar de puntillas por todo el entramado que existe para retirar de la circulación a los conductores ebrios. Por ley, se trata de la misma manera a un conductor que bebe ocasionalmente que a aquel que tiene un problema de adicción al alcohol. El curso de reeducación vial ataca a la sensibilidad del conductor alcohólico con las mismas herramientas que se trata al conductor que fue sorprendido en una ocasión tras haber bebido y que ya en el momento de soplar se juró a sí mismo que nunca más volvería a beber cuando tuviera que conducir.

Esta diferencia es básica. Desde luego, con un mínimo sentido de la lógica en la mano ningún conductor debería beber antes de conducir, pero los hay que se sensibilizan por sí mismos en el momento del control policial y los hay que no pueden sensibilizarse porque tienen un problema de adicción a esa droga.

Ahí va una confesión personal que ya he comentado en alguna ocasión. Cuando me formaba para trabajar como profesor de formación vial, tuvimos durante unos días en las aulas anexas a las nuestras un curso de sensibilización y reeducación vial para conductores penados, muchos de ellos por problemas de alcohol al volante. En las pausas coincidíamos todos en el bar universitario. ¿Con qué diríais que acompañaban el bocata aquellos conductores penados? Bingo, no era agua del grifo. Algunos de ellos se tambaleaban ligeramente al caminar, tal y como hacen las personas que ya no necesitan beber para perder el sentido porque viven tremendamente alcoholizadas.

La cerveza contiene un 6% de alcohol

¿Les servía de algo el curso de sensibilización? Respuesta que obtuve por parte de todos mis formadores, sin excepción: “llegamos hasta donde podemos llegar”. Es decir, si intentas decirles a estas personas que no beban jamás, no te escucharán porque nadie acepta que otro les diga qué deben hacer. El problema radica en que conduzcan mientras están bebidos, así que debemos mostrarles las consecuencias de conducir bebido, y no tanto del alcohol en sí.

Ah, pero esa mecánica nunca tuvo en cuenta que la voluntad de la persona está mermada no ya por su hábito, que eso se trata con el curso con grandes resultados por lo general, sino por su enfermedad. Así clamé yo ante varios profesores que tuve e incluso ante el catedrático que dirigió mi formación. Nada de nada. “No hay que moralizar, hay que lograr que la misma persona realice el cambio”, me repetían con gran razón en los casos generales, pero ajenos al verdadero problema del alcohol al volante cuando la persona está alcoholizada. “Sí, es un problema – convenían conmigo –, pero desde aquí poco más podemos hacer”.

Y ahora leo que el Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat de Catalunya me da la razón:

Se debe tratar primero la dependencia del alcohol y después la seguridad vial.

¡Albricias! No andaba yo tan desencaminado, pues. O quizá el portavoz del Centro de Estudios Jurídicos y yo estamos igual de mal encaminados, que también puede ser.

Pero no culpo de nada a quienes impartían los cursos de sensibilización a quienes no están preparados para eso. Ellos no decidían que aquellos conductores penados fuesen a clase antes de curarse de su adicción. A aquellos conductores alcoholizados los condenó un juez en virtud de una ley, la del permiso por puntos, que siempre ha sido una chapuza legislativa.

En el mundo de la seguridad vial hay muchas cosas que caen por su propio peso. En clase, suelo decir que la seguridad vial es la ciencia de la obviedad, pero que hay que tomar conciencia de las obviedades para tenerlas presentes. El verdadero problema no ya del alcohol sino de la seguridad vial de nuestro país es que más de un responsable de la seguridad vial de nuestro país sigue ciego ante tanta obviedad.

Vía | El Periódico de Catalunya
Foto | istolethetv, Brian Rosner, Andrew MC D

  • pepserra

    Claro, cae por su propio peso.
    Si partimos de la base que el alcoholismo es un problema de salud publica y grave, no solo ya por sus repercusiones organicas sino ya por su implicacion en delitos de toda clase: homicidios, violaciones,…y suicidios, resulta dificil extraer del ambito de la seguridad vial a un individuo con dicho problema, pues caemos en el error de compartimentalizar la conducta de un sujeto,(craso error), ya que todavia algunos siguen con la tesis de ver al ser humano desde un punto de vista NO holistico.

    Si bien es cierto esto, tambien resulta igual de veraz que luego los recursos en Sanidad son los que son y nada mas…
    Existen centros de desintoxicacion enolica en la red Publica, aunque todavía éstos distan mucho de dar una atencion homogenea desde el punto de vista territorial e individual.
    O sea tenemos un problema de toxicomanias que influyen en el buen desarrollo de una s. vial de calidad ,(segun recientes estadisticas, tendientes peligrosamente a los niveles del 2007), y se alerta o preconiza desde los organismos que esto no debe seguir asi…
    Pero en la praxis, no todo es tan facil incluso para el que quiere dejarlo de verdad.
    Asi existen demarcaciones sanitarias donde se atiende a estos pacientes(como a los toxicomanos en general), full time 24/7
    y oros en que ese continuum se ve coartado por fines de semana o festivos o noches, o bien las listas de espera y personal no llegan a las expectativas: MODE AUTOCRITICA
    Es un autentico drama ver cada dia como pasan por consulta, conductores , ciudadanos alcoholicos que luchan por salir del problema pero NO se lo pone fácil la administración.
    Vayan con cuidado en lanzar mensajes para los cuales luego no hay una respuesta adecuada….vayan con cuidado Sres politicos

  • Walter

    Pues licencia de conducir es una cosa y la conduccion otra.

    Lo primero que hay que hacer es dejar sin carnet a los conductores que conducen reiteradas veces bajo los efectos del alcohol.
    Me parece muy bien que la seguridad vial entienda que son enfermos y que la solucion no es sancionarles, pero lo primero que hay que hacer es sancionarles con la retirada del carnet, por la seguridad de todos; ser alcoholico no debe ser compatible con la posibilidad de conducir un vehiculo.

    • Josep Camós

      Walter, en España cuando un juez condena a una persona a este tipo de medidas normalmente el permiso de conducir ya le ha sido suspendido. La cuestión es si se debe tratar primero el problema médico o la reeducación, pero en cualquier caso esa persona está privada de conducir.

      • Walter

        en mi opinion es evidente que primeto hay que tratar el trastorno desde un punto de vista médico.

      • pepserra

        Es que en realidad , ese problema medico que mucha gente lo veta en el ambito de la s.vial, va mas alla de los vehiculos y expande sus tentaculos a muchas esferas de vida social de individuo. Creo que es un cuestion , en el fondo de educacion emocional.

        ¿Por que esa persona en ese momento ha deicidido mas o menos conscientemente que va a beber?
        Al fin y al cabo, todos sabemos que la bebida es la punta visibel del iceberg y a veces ni eso(o sea que se oculta).
        Tengo la impresion en consulta cada vez mas de que la familia y amigos de un sujeto se enteran que bebia porque le quitaron los puntos del permiso.
        O sea que muchos casos hoy en dia se se desvelan en casa debido a la mayor dureza con la s.vial en las calles…
        Es realmente consciente mas alla del volante de las repercusiones sociosanitarias y personales que va a tener la bebida en su futuro?
        ¿Es demasiado tarde o dificil, trabajar en esto, cuando el individuo ya ha sobrepasado el motivo que le induce a beber?
        Esto en España, ojo…
        donde parece que se quiere pasar de puntillas por el tema de la bebida sin hacer mucho ruido(s.vial,violencia domestica…)y no a la cirrosis o insuf hepatica…etc vaya a ser que molestemos al dios Baco…

  • pepserra

    Walter y Josep
    Yo iria mas alla : lo primero que hay que hacer es tratar a una Sanidad que esta en el borde de la UCI.(de momento todavia responde a algunos estimulos…pero ya veremos…)

  • corzo

    Analizados los comentarios, no se habla de seguridad vial, sino más bien de inseguridad vial, de botella de cerveza como pieza de convicción, sin embargo tenemos una legislación bastante completa y define claramente cuando no sólo el alcoholismo puede influir sino que dependiendo de una tasa en concreto (mg/l. de aire espirado) puede ser infracción o delito. Hace unos días estuve hablando con un vecino que obtuvo su licencia de conducir en Francia y me comentó, entre otras cosas, que la cultura del vino está ligada al mediterráneo, curiosamente en donde vivo abundan los bares por metro cuadrado, a la historia de los mercaderes y al trueque y a la España profunda de marcelino pan y vino y en Francia se acompaña un vino al menú y no al revés. Y es cierto, es costubre por lo menos en mi tierra, al madrugón con la copa de sol y sombra, a la cerveza con tapa, al cubata del viernes y al botellón en una zona que no hay más remedio que utilizar el coche como diría un estudiante de la facultad.
    No es cuestión de hacer historia, de comparaciones, sino más bien de sentido común y de culturizarnos con la ayuda de los medios de la incompatibilidad del alcohol con la conducción.
    El respeto al código penal no existe si no se demuestra convincentemente a la sociedad de las consecuencias, no sólo de las punitivas sino también del riesgo innecesario y el desprecio hacia los demás cuando hacemos uso de un volante después de haber ingerido alcohol.
    Y digo yo…, si tenemos una formación vial que no da charlas a los aspirantes a conducir, sobre los efectos de alcohol, si te venden un coche con el extra del reposavasos, si existen más Restaurantes a pie de carreteras que áreas de descanso y te ponen el cartel publicitario de ponte a 103 con la botella de fondo…

    • fizzban

      Yo, dí con una buena solución para los jovenes, cuando me saqué el carnet de conducir.
      El que pone el coche no bebe alcohol, y entre todos le pagan combustible y los refrescos.
      Claro que de esto hace ya unos 20 años y llevaba una furgoneta con 9 plazas, por lo que entre todos echabamos 1000 pesetas de gasoil (en realidad eran 900, 100 por cada uno)y tomaba coca-cola Light o bitter Kas.
      De esta forma, todos llegaban a casa sin riesgos de transporte, claro que los que no conducían llegaban bastante perjudicados y eran un riesgo en sí para el conductor.

  • fizzban

    El problema ( y lo dice uno que solo bebe la copa de cava o sidra en los brindis) es que en España hemos hecho del Acohol una cultura social y para algunos una forma de vida, se nos ha vendido la idea de que en una España Libre y democrática, solo tenemos derechos y que nuestra libertad es invulnerable. Por eso se ataca la circunstancia de los riesgos de conducir bebido, porque si atacas al beber muchos consideran que vulneras sus derechos fundamentales. en mi caso me considero atacado por la ley anti tabaco y eso que normalmente solo fumo después de las comidas o cuando estoy de guardia con gente que fuma mucho, que despues de un aviso, ese cigarrito te ayuda a recuperarte y repasar si te falta algo por hacer o reponer en la ambulancia.
    Pues ahí está el problema, que todos pensamos que nuestra libertad y nuestros derechos no tienen límite y eso es un error grave.