El tráfico en el centro de las ciudades ¿está destinado a desaparecer?

Tráfico en las ciudades destinado a desaparecer

Un candente tema está ardiendo en los mentideros de la capital: las restricciones al tráfico que el ayuntamiento de Madrid está imponiendo para reducir las emisiones contaminantes procedentes de los vehículos.

En Barcelona también existen las restricciones, pero los debates más encendidos están en relación a la supermanzana implantada en el barrio de Poble Nou, y los planes del ayuntamiento de la Ciudad Condal de crear nuevas supermanzanas que liberen espacio para el peatón y le resten protagonismo al vehículo privado.

Ambos no son proyectos pioneros, por novedosos que parezcan, y medidas similares ya se están adoptando con éxito en ciudades de todo el mundo (e incluso de España). A pesar de las muchas quejas por parte de los ciudadanos, los consistorios están decididos a seguir adelante con este tipo de medidas.

La contaminación de los vehículos, el “nuevo tabaco”

Tráfico en las ciudades destinado a desaparecer

Casualmente esta semana estamos celebrando seis años de la última Ley Antitabaco de España, que prohíbe fumar en los bares y restaurantes. Esta ley en su momento fue recibida con duras críticas por parte de fumadores y por hosteleros, pero sólo unos años después se ha mostrado como una medida eficaz y hasta necesaria.

El ejemplo de la Ley Antitabaco no es casual. A los coches se los consideran ya “el nuevo tabaco”. Se estima que al año más de 480.000 personas en Europa y en torno a 7 millones en todo el mundo fallecen debido a la contaminación atmosférica, de la cual el tráfico rodado es responsable en más de un 40%.

“Se ha conseguido demostrar que el abuso del coche es un riesgo desproporcionadamente grande para la vida humana, la habitabilidad y el bienestar no solo de nuestras ciudades sino a nivel global”, dice la experta en movilidad Esther Anaya. Un riesgo que se hace visible en los enormes penachos de humo que pueden verse con facilidad en las grandes ciudades de todo el mundo.

Ante esta situación, parece claro que se deben de tomar cartas en el asunto, aunque como ocurrió con la Ley Antitabaco, las medidas puedan ser impopulares. Por otro lado, aunque algunos tildan de improvisadas y contraproducentes propuestas como la del ayuntamiento de Madrid, ésta no es muy diferente a otras que ya se están llevando a cabo desde hace mucho en ciudades de todo el mundo.

Actualmente, más de 220 ciudades europeas han delimitado zonas de baja emisión en las que el acceso de los no residentes está prohibido o solo se permite a los vehículos con menos emisiones de partículas contaminantes. En algunos casos se han establecido peajes para circular por el casco urbano.

Y no sólo en “modernas y avanzadas” ciudades europeas; grandes urbes como Teherán o Pekín también han limitado la circulación en algunas de sus grandes avenidas, y capitales sudamericanas como Sao Paulo, Santiago de Chile, Bogotá o Quito emplean de forma prolongada la discriminación de matrículas desde hace años.

Ciudades intransitables

Tráfico en las ciudades destinado a desaparecer

El abuso que se hace del vehículo privado como medio de transporte para desplazarnos dentro de la ciudad, también ha generado infinidad de problemas de movilidad (los atascos, la falta de aparcamiento, la contaminación acústica, la falta de movilidad del peatón…) que hace que la vida en las ciudades se haga cada vez más insostenible.

Muchos ayuntamientos se han decidido a mejorar la movilidad de sus ciudadanos con los denominados Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), herramientas para mejorar los flujos internos de la ciudad (motorizados o no) y que trata de cubrir las necesidades de desplazamiento de los ciudadanos planteando alternativas de medios de transporte.

Tal como vimos en Circula Seguro, Barcelona se han convertido en un referente (para bien o para mal) con la creación de las supermanzanas, algo que sin embargo no es nuevo en España y que ciudades como Vitoria o La Coruña ya lo han puesto en marcha. Incluso Madrid tiene ya experiencias similares, como el de la peatonalización de la Gran Vía.

Y no sólo las grandes ciudades, sino también las pequeñas y medianas, pues en éstas el porcentaje de uso del vehículo privado frente al transporte público es mayor. Los PMUS son cada vez más frecuentes en ciudades de tamaño medio como Granada y en pequeñas localidades como Don Benito y Villanueva de la Serena.

Las empresas también pueden poner su granito de arena, a menor escala eso sí. Ya comentamos en nuestro artículo sobre los Planes de Seguridad Vial Laboral que las empresas podrían proponer actuaciones a sus empleados como rutas más eficientes para llegar al trabajo, flexibilidad en los horarios para evitar las horas punta o compartir el coche. Permitir el teletrabajo desde casa en determinadas condiciones es otra de las opciones.

Cambio de paradigma en las ciudades

Tráfico en las ciudades destinado a desaparecer

Bien por la excesiva contaminación, bien por los problemas de movilidad, nos encontramos en un punto en el que la vida en la ciudad podría volverse insostenible, por el simple hecho de que las urbes no fueron diseñadas para acoger tanta población ni tanto tráfico, y podrían estar cerca del colapso.

Ante la masificación, se hace necesario un cambio de paradigma en nuestras ciudades, donde se sustituya el concepto de tráfico por el de movilidad, con el fin de ampliar el objeto de análisis (pasar del concepto de desplazamiento al de la convivencia de todos los ciudadanos) y del sujeto de estudio (tener en cuenta a todos los ciudadanos: peatones, usuarios del transporte público, repartidores, niños, personas con movilidad reducida…).

La consigna final del asunto, tanto de defensores como de detractores, parece estar clara: expulsar los vehículos del centro y devolver la ciudad a los ciudadanos.


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